Rutas del Agua. Bajo este epígrafe, Emasesa ha diseñado unas visitas pioneras e insólitas a monumentos en los que se busca la huella del agua en relación con historia de la ciudad e incluso la misma génesis del patrimonio. La actividad cultural, guiada y de caracter gratuito, se ha creado al hilo del 50 aniversario de la inauguración del la Estación del Carambolo y del cuarenta cumpleaños de la creación de Emasesa, y podrá disfrutarse hasta el próximo 11 de abril.

Lourdes Ferrand, historiadora y técnica de Emasesa, ha sido la artífice de estos recorridos y será la guía de todas las visitas que, de lunes a viernes, se realizan conjuntamente a pie y en un autobús de Tussam, del Patio de los Naranjos al Antiquarium, pasando por el Alcázar, los Caños de Carmona y la Buhaira con el hilo conductor del agua, los aljibes, las fuentes, los pozos,los estanques, las conducciones que traían el agua desde Alcalá de Guadaíra. Ayer inauguró visita junto a una comitiva de Emasesa, encabezada por su consejero delegado, Jesús Maza, para dar a conocer este magnífico proyecto, una gran y original iniciativa cultural y divulgativa de aspectos desconocidos y ocultos del patrimonio sevillano. La visita se inicia en el Patio de los Naranjos de la Catedral, donde, bajo la solería se esconden once aljibes que recogían el agua de la lluvia, que abastecían a la mezquita. En su centro puede verse la fuente visigoda de piedra de las abluciones.

El patio de las Doncellas del Alcázar de Sevilla

El patio de las Doncellas del Alcázar de Sevilla

De allí al cercano Real Alcázar y su pasado árabe de jardín, agua y pureza, con el Patio del Yeso, donde está el estanque más antiguo, que se alimentaba de los Caños de Carmona, y después al Palacio del Rey Pedro I el Cruel y el estanque del Patio de las Doncellas, con el jardín de estilo mudéjar. Y de ahí se pasa al Palacio gótico, reformado por Alfonso X el Sabio, donde Carlos V celebró su boda con Isabel de Portugal, y al Patio del Crucero, debajo del cual están los Baños de María de Padilla —tiempos aquellos en los que las mujeres que se bañaban eran consideradas prostitutas y los hombres poco menos que homosexuales—, que fue jardín de verano en el siglo XII, y que estuvo flanqueado por árboles tan frondosos que no dejaban pasar el sol.

El estanque de Mercurio en el palacio gótico del Alcázar

El estanque de Mercurio en el palacio gótico del Alcázar

En este recorrido conoce la decisión de Carlos V de transformar las huertas que rodeaban el Alcázar y en jardines para disfrute de su esposa, de la utilidad de la alberca para regar, la más antigua, en la que el Rey encargó a Bartolomé Morel —autor del Giraldillo— la fuente de Mercurio, que hoy podemos ver pegada a la muralla árabe que protegía el recinto, en la que en el XVI se hizo la galería del Grutesco y el órgano hidraúlico, que sí, sigue funcionando con agua tras ser restaurado recientemente… Los Caños de Carmona abastecieron todo, funcionaron hasta el XVII, aunque el agua que traían, a la intemperie no era buena, pero sólo abastecía al Alcázar, conventos y palacios, el resto bebía de sus pozos, muchas veces junto a pozos negros y cementerios, y las fuentes públicas, hasta la llegada de la Compañía Inglesa en el XIX, cuya casa estaba en el número 11 del Patio de Banderas.

De los Caños quedan vestigios en Luis Montoto, y de sus conducciones y tubería aún pueden verse restos en la muralla junto a los Jardines de Murillo. Otro hito de la visita está en la Buhaira, en el palacio de verano que Abu YaQub Yusub construyó en 1171 en las afueras, dejando el Alcázar para el invierno, con una gran alberca para regar. Aún pueden verse restos de los caños y canalizaciones a ras del suelo. El último punto de la visita está en el AntiQuarium, donde pueden verse restos de una fábrica de salazón —que lleva a evocar los tiempos del Lago Ligustino y las eras en las que el mar casi llegaba a Sevilla—, de una única vivienda musulmana con noria y de casas romanas del siglo I y II, siempre en torno a un patio con pozo o estanque —impluvium—, atarjeas de aguas residuales que iban a cloacas abovedadas y hasta alguna porción de tubería de plomo, que en aquellos lejanos tiempos también se robaba.

Cómo concertar la visita

Las visitas, con capacidad de 20 personas por sesión, son gratuitas, guiadas, de lunes a viernes, del 24 de febrero al 11 de abril, en dos turnos, a las 11 de la mañana y a las 16.15 de la tarde. La actividad se realiza a pie y en un autobús de Tussam, comenzando en el Patio de los Naranjos, continuando por el Alcázar y en los Jardines de Murillo se toma el vehículo para ir a los Jardines de la Buhaira, los Caños de Carmona y acabar en el Antiquarium. Para participar hay que llamar al teléfono 010 o al 902459954, en el mail rutasdelagua@emasesa.com y en las oficinas de Emasesa.