Oculta en viviendas, sirviendo de soporte de casas o como medianeras entre inmuebles, la muralla de Sevilla va más allá de lo que se ve en el lienzo de la Macarena. En unos casos visibles, como en la zona anexa a la torre de la Plata, o en muchos otros, como pequeños restos irreconocibles, camuflados a lo largo del perímetro de lo que un día fue la cerca defensiva de la antigua ciudad.

La funcionalidad primitiva de la muralla dio paso, una vez terminadas las contiendas que acechaban la ciudad, a un uso variopinto de la cerca. De sistema de contención frente a las frecuentes riadas a cinturón fiscal para controlar la entrada y salida de productos sujetos al pago de unas tasas o, un uso que ha llegado hasta la actualidad, sirviendo de soporte a inmuebles. De ahí que, al formar parte estructural de las casas, los restos del recinto se hayan conservado pasados los siglos.

Según figura en la ficha técnica del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), dependiente de la Junta de Andalucía, se conoce por la documentación que «a partir del siglo XVI muchas de sus torres se habitaron, sobre todo en la zona de la Macarena, permaneciendo este uso de la muralla como vivienda hasta hace escasos años, como es el caso conocido de la Torre de La Plata».

«Desde que dejaron de existir las prohibiciones de edificar apoyándose en la muralla cuando éstas perdieron su utilidad defensiva, sus muros sirvieron de soporte de multitud de casas, almacenes y otros inmuebles», detalla la ficha de este monumento, inscrito en el registro de Bienes de Interés Cultural (BIC). Según la documentación disponible en la Consejería de Cultura, «este hecho es constatable en los grabados de los siglos XVI y XVII, sobre todo en la zona del Arenal, donde las murallas aparecen semiocultas por casas, almacenes y garitos de la mancebía», asegura. «Aún muchos fragmentos de muralla se conservan gracias a que han permanecido como medianeras entre inmuebles, herencia del proceso que exponemos», añaden.

Iniciando el repaso de la muralla, y partiendo desde el lienzo visible de la Macarena en dirección a los jardines del Valle, se observa que hay zonas en los que la cerca ha desaparecido. Lo mismo sucede entre la parte conservada del Valle hasta la puerta de la Carne, con excepción del conocido Muro de los Navarros. Desde ese punto no se vuelve a ver restos de la muralla hasta llegar al Real Alcázar y la contigua calle San Fernando, donde se conserva un paño.

Siguiendo por el trazado conocido de la muralla, en la Casa de la Moneda sobreviven varios restos que se conservan en buen estado. En ese punto también se puede ver la Torre de la Plata. Desde ahí, no se vuelve a ver hasta la plaza del cabildo, donde existe un lienzo «de longitud considerable». A partir de esta zona y hasta la antigua Puerta de Goles, los restos que se conservan están semiocultos formando parte de las medianeras y sirviendo como estructura de algunos inmuebles. «Destacan los lienzos conservados en la zona de la antigua Puerta Real y flanco derecho de San Laureano», detalla el informe. A partir de ahí, la muralla permanece desaparecida hasta los conservados restos de la muralla de la Macarena.

Ya sea como medianera o como parte de la estructura, según el IAPH es posible que se den nuevos hallazgos «siguiendo la línea, ya prácticamente determinada con exactitud, por donde discurría la muralla hispalense». En el plano de Olavide, publicado en 1771, ya se distingue el trazado completo de la muralla, que cerca Sevilla desde principios del siglo XII.

Imágenes: Fototeca de la Gerencia de Urbanismo realizadas entre 1990 y 1997.