Hace ahora 20 años se daban los últimos retoques a un flamante edificio que vendría a ser la sede de una entidad político-administrativa con una historia estrechamente ligada a la de la Constitución de 1812: la Diputación Provincial de Sevilla.

De actualidad ahora por motivos menos «honrosos», la organización provincial hispalense abría una nueva etapa el 20 de diciembre de 1994, tras 65 años en el edificio de la actual Casa de la Provincia, un enclave con el que muchos sevillanos todavía la siguen identificando.

Antigua sede de la Diputación

Antigua sede de la Diputación

Si bien no fue el primero. Para ello habría que «viajar» hasta noviembre de 1813. La Diputación se creaba en Sevilla año y medio después de que «La Pepa» fuese promulgada, y con ella el artículo 325, que instaba a dividir el territorio nacional en provincias (terminaron siendo 31).

Aún sin un profuso legado documental al respecto, se conoce que la entidad se asentó en el Casco Antiguo desde un primer momento, si bien más cercana a la Puerta de Triana que a los aledaños de la Catedral.

De esta forma, hasta 1917 es estima que desarrolló su labor en la calle Zaragoza, momento en que trasladó sus oficinas hasta la calle Reyes Católicos, en el lugar que hoy ocupa un alto bloque de viviendas que hace esquina con Marqués de Paradas.

No fue un cambio muy duradero. A los tres años la corporación se trasladó al corazón de la ciudad, a la calle Pajaritos, donde permanecería durante toda la década de los años 20.

El continuado desarraigo, pues en ninguno de los casos anteriores el «domicilio» era propio, llevó a plantear la necesidad de un lugar «digno del rango y prestigio de una de las diputaciones más importantes de España», como se recogía en la prensa de la época.

Interior de la Casa de la Provincia, en plena exposición / José Galiana

Interior de la Casa de la Provincia, en plena exposición / José Galiana

Así, en 1927, la entidad adquiría la Casa Palacio de la plaza del Triunfo, histórico edificio que formó parte del Hospital de Nuestra Señora del Pilar o «Hospital Real». Siempre como lugar de hospedaje, ya fuera de peregrinos o de necesitados.

Tras unos necesarios trabajos de remodelación, la nueva sede quedó inaugurada el 13 de octubre de 1929, para en lo sucesivo «acoger» a todos los vecinos de la provincia.

Sus primeros «huéspedes» fueron el infante Don Carlos, el General Primo de Rivera y el Cardenal Illundáin, que presidieron un acto de apertura que coincidió con la III Asamblea de Diputaciones provinciales españolas.

Aunque fue sometido a diversas ampliaciones, tanto en extensión como en altura, las cambiantes necesidades que Sevilla y sus municipios experimentaron entre los 80 y los 90 obligaron al organismo a buscar un espacio más amplio, capaz de aglutinar todas las dependencias que albergaba por distintos puntos de la ciudad.

El Cuartel de Intendencia

Fue así como «aterrizó» en su actual emplazamiento de la calle Menéndez Pelayo, de su propiedad desde el año 1993. Dejaban atrás un edificio de gran singularidad y valor arquitectónico, pero lo hacían en pos de otro de intensa historia.

Fachada de la Diputación, en Menéndez Pelayo / Millán Herce

Fachada de la Diputación, en Menéndez Pelayo / Millán Herce

La Diputación se encuentra sobre el terreno del desaparecido Cuartel de la Puerta de la Carne, que ya desde 1792 estuvo destinado al alojamiento de tropas.

Se trataba de una constante de la época de inicio del reinado de los Borbones, en la que se disponían grandes espacios para acoger a la Caballería e Infantería.

El mal estado de conservación, y el abandono de las últimas décadas fueron los últimos episodios de una rotunda construcción de estilo proto neoclásico, de medidas y envergadura diametralmente opuestas a las de la fisonomía urbana de la ciudad, y bastante más austera.

Los cambios a menudo implican profundas transformaciones. En este caso se han respetado las antiguas trazas, al menos en esencia, salvo en la extinta zona de cocheras, que hoy alberga la parte de nueva creación. Además de un cerramiento lateral distinto de la manera en que se conformaba anteriormente el recinto.

El propio cuartel se había instalado sobre una necrópolis judía, que a su vez ocupaba un lugar de huella romana, según revelaron las excavaciones durante los trabajos de los noventa. De hecho, existen leyendas que sitúan en este espacio cierta actividad paranormal, que entroncan con el antiguo camposanto medieval.

El salón de plenos de la Diputación de Sevilla, con la majestuosa alfombra que ordena la estancia / José Galiana

El salón de plenos de la Diputación de Sevilla, con la majestuosa alfombra que ordena la estancia / José Galiana

Por último, y como curiosidad, la Diputación podría encontrarse hoy en otros dos lugares diferentes. Por una parte, el presente Parlamento de Andalucía, entonces Hospital de las Cinco Llagas, que era propiedad del organismo. El paralelismo entre ambas instituciones es llamativo, pues la entidad provincial cedió provisionalmente unos salones al órgano legislativo en 1978, y ambas consideraron en algún momento ocupar la monumental construcción de la Macarena.

Por otro, la zona comprendida entre la Puerta de Carmona y la de la Carne, circundada por el «inquieto» arroyo Tagarete, que anegó los cimientos del cuartel poco tiempo después de arrancar las obras y obligaron a encontrar una solución más estable: un punto más alejado para levantar el edificio militar que, más de un siglo después, sería «hogar» de los sevillanos de la ciudad y la provincia.