Unos siguen, otros desaparecieron hace años, también décadas. Sevilla albergó en su centro histórico hasta una decena de salas de teatros, cines y salones de variedades. En la actualidad, esa rica oferta cultural se ha desinflado para dar paso a pequeñas salas independientes y los grandes espacios se han reconvertido o cerrado. Algunos, a pesar de ser obras arquitectónicas de notable valor, continúan olvidados a la espera de un proyecto que les devuelva el esplendor que tuvieron en la Sevilla del siglo XX.

Los teatros de la ciudad se concentraban en las calles del centro histórico. Desde Sierpes, Amor de Dios, Trajano a Puerta Osario… Un ámbito que se amplió con la llegada de la Exposición Iberoamericana de 1929 y que incluyó al parque de María Luisa.

Entrada del Teatro ImperialTeatro Imperial

El 25 de noviembre de 1906 se inauguró en el número 25 de la calle Sierpes el Salón Imperial, que tiempo después se convertiría en Cine Imperial y que, allá por los 90, acogería diversos espectáculos bajo el nombre de Teatro Imperial. Estrellita Castro recibió su bautismo escénico en el Salón Imperial, una sala de espectáculos nacido con idea de convertirse en un café cantante. El edificio ocupaba el espacio de un contiguo convento desamortizado en el siglo XIX y constituyó, durante la primera mitad del siglo, uno de los más atractivos lugares de diversión de la noche de su tiempo. Su oferta destacaba entre los numerosos cafés abiertos hasta la madrugada que jalonaban la calle Sierpes y la Alameda de Hércules.

Teatro del Duque

Este espacio, uno de los más céntricos, fue uno de los más activos de la época. Situado próximo a la calle Jesús del Gran Poder, ofrecía hasta cuatro funciones diarias a las que los domingos se le sumaba una quinta. Las sesiones empezaban a las 15.00 horas y finalizaban bien entrada la madrugada. Las crónicas hablan de «la última del Duque» como cita imprescindible para los trasnochadores, como narra en su investigación la profesora Carolina Ramos en su «Notas sobre el teatro en Sevilla durante la Exposición Iberoamericana».

Se trata de un edificio que tuvo varias transformaciones. Se edificó en el templo de San Miguel y se conoció como Teatro Circo del Duque. Su primera etapa comenzó en 1866 como circo; un año después, en 1867, se trasformó en teatro, acogiendo espectáculos de zarzuela bufa. Se demolió en 1938 y, en sus últimos años, acogió proyecciones cinematográficas.

Su historia estuvo vinculada a los hermanos Álvarez Quintero, pues acogió el estreno el 6 de mayo de 1898 de su primer trabajo dramático, «El peregrino», una zarzuela cómica en un acto.

Teatro Cervantes

Construido por Juan Talavera de la Vega en 1873, tras el derribo del Teatro San Fernando, se convirtió en el espacio escénico más antiguo de la ciudad. El edificio, con un aforo que supera las dos mil localidades, conserva su interior prácticamente intacto, a pesar de los cambios introducidos en la década de los sesenta para adaptarlo como cine. Una profunda rehabilitación devolvería a este espacio la grandiosidad y el carácter burgués propio de los teatros decimonónicos. Actualmente es propiedad de Unión Cine Ciudad, que realiza proyecciones.

Fachada del Cine TrajanoTeatro Trajano

El inmueble se asienta sobre el solar del antiguo Hospital del Amor de Dios, derribado en 1860. El primer uso tras el derrumbe fue el teatro-circo Lope de Rueda. En los felices años 20, Aníbal González construye el actual edificio incluyendo en su planta baja la sala de fiestas Variedades Lido. El inicio de la Guerra Civil convierte el inmueble en una improvisada cárcel ante el hacinamiento de las existentes, como La Ranilla, y la reciente clausura de la del Pópulo, situada en el barrio del Arenal. Los historiadores sitúan allí al preso Blas Infante el 11 de agosto de 1936, justo el día en el que fue conducido al kilómetro cuatro de la Carretera a Carmona para ser fusilado.

El final de la fratricida guerra y con la llegada del franquismo, vuelve a deparar un uso lúdico al espacio con el inicio de la actividad del Cine Trajano en 1941, que a la postre ser convertiría en una Sala de Arte y Ensayo. Con la democracia y las ansias de libertad, retomaría la esencia del primigenio café de variedades pero siguiendo la tendencia de la época. Llega el destape y el Cine X.

El ambiente sórdido acompañó al espacio hasta bien entrado el siglo XXI. La llegada del VHS hizo estrago en la única opción que tenía el público voyeur. En 2003 se cerraron unas puertas que nunca más se han vuelto a abrir.

Teatro San Fernando

Fue construido en 1847, en el solar que ocupaba el Hospital del Espíritu Santo, de hecho de este mismo se extrajeron gran cantidad de caoba y columnas que después fueron utilizadas para la construcción del teatro. Contaba con un aforo de 3.000 localidades y ademas tenía un local destinado a café-teatro. Con los años la afluencia de publico fue disminuyendo considerablemente hasta el punto que en los años 60 el teatro tuvo que echar el telón definitivamente. En 1973 comenzó a derribarse.

Teatro Novedades

El «Novedades» fue fundado en 1987 por Fernando González de la Serna y Pino, como café conciertos, con el propósito de recuperar el espacio perdido con la desaparición de los antiguos cafés cantantes del Burrero, de Silverio Franconetti y el Salón Filarmónico. Este espacio ocupaba la casa numero 7 de la entonces calle Santa Maria de Gracia, esquina con Martín Villa, antigua calle Plata.

El edificio, más estrecho al principio, fue construido en el siglo XVIII por Nicolás Grubel, y sus descendientes residieron en él hasta principios del siglo XIX. En 1809 consta que fue residencia del marques de Alventos. Fue derribado el 19 de marzo de 1923 y hasta entonces no pudo realizarse el ensanche proyectado en 1895. El «alcalde palanqueta», Antonio Halcón y Vinent, logró comprar el inmueble a la propietaria, Salvadora García de Leániz, después de años de pleitos y resistencias.

Cine Rialto

Cine Rialto

El extinto cine Rialto estaba situado en la plaza Jerónimo de Córdoba. Fue inaugurado el 25 de enero de 1946, ocupando la parte de baja de un edificio de 1930. Con suelo y entresuelo, el aforo de la sala rozaba el millar de espectadores, funcionando como sala de estreno. Eran tiempos en que al algunos cines «sólo les faltaba hablar», pues a la intensa actividad que ejercían (teatros, actos de sociedades y benéficos, etc) se les sumaba la decoración exterior, algo que parecía darles vida, mediante la colocación de murales pintados con dibujos de la película que se proyectaba.

En 1972 el Rialto fue objeto de una extensa reforma y una nueva dirección, previas tal vez para afrontar los cambios que se avecinaban. En 1981 se optó de nuevo por cambiar el formato, convirtiéndose, al igual que otros como el Victoria, en Rialto Multicines (abriendo desde por la mañana) o Novo Rialto. El cine Rialto cesó su actividad en 1998 aunque en la actualidad, popularmente se conozca a la plaza como plaza Rialto.

Teatro Llorens

El cine Lloréns fue una acertada adquisición en el año 1915 del empresario Vicente Llorens. Decorado en estilo neomudéjar por el arquitecto regionalista José Espiau (Hotel Alfonso XIII), este edificio fue en primer lugar un teatro que simultaneaba con la proyección de películas mudas. Ya durante los años 20, personajes como Unamuno, Ortega y Gasset o Zamacois llegaron a pronunciar discursos sobre un escenario cada vez más prestigioso, que vio entre otros artistas de la época cantar nada menos que a Raquel Meyer.

En la década de los 60 el Llorens realizó su primera remodelación importante al sustituir la antigua pantalla pequeña de concha por la curva Todd-a0 70 mm, último grito en superficies para visionado de películas que se mantuvo hasta el cierre del cine, en abril de 1982.

Cine Pathé

El Pathé fue el primer cine concebido como tal desde su inauguración, un 18 de octubre de 1925. La construcción del local corrió a cargo del prestigioso Juan Talavera Heredia, quien impregnó el espacio de unas trazas de matices modernistas. Aquel día del estreno, en la calle Cuna, los infantes don Carlos ydoña Luisa asistieron como invitados de honor, proyectándose una cinta del famoso actor cómico Harold Lloyd. Tras un lustro de aquello, el 10 de enero 1930, la sala Pathé fue la segunda en proyectar cine sonoro en Sevilla, unos días después que el Llorens diera el primer paso. Desde hace años el edificio ha ejercido tanto como de discoteca (1994-95) como de teatro, que es como figura en la actualidad con el teatro Quintero.

Teatro Álvarez Quintero

A pesar de su apariencia clásica, el antiguo Teatro Álvarez Quintero, en la calle Laraña, es un proyecto de los años cuarenta del siglo XX de los arquitectos Rodrigo y Felipe Medina. El teatro se construye en el mismo lugar en el que en los años veinte estaba previsto el Teatro Luca de Tena, auspiciado por Torcuato Luca de Tena y que había diseñado Aníbal González; la muerte de ambos imposibilitó su construcción. El actual edificio se inaugura el 12 de octubre de 1950. En la parte superior de la torre que hace esquina con la calle Arguijo se encuentran los dos veleros que simbolizan a los hermanos Quintero. Tras cerrar como teatro en 1987, reabrió sus puertas como centro cultural de Cajasol en 1999, gozando de una frenética actividad escénica desde entonces.