Los romanos la llamaron Híspalis, la undécima ciudad en la jerarquía del Alto Imperio. Sevilla fue romana desde el año 206 antes de Cristo, cuando el general Escipión entró al mando de sus ejércitos para acabar con los cartagineses que defendían la ciudad. Julio César la denominaría Iulia Romula Hispalis convirtiéndose esta metrópolis en uno de los centros industriales más importantes de la Bética. Ya en el año 49 antes de Cristo la Híspalis romana poseía muralla, foro y construcciones que han logrado superar el paso del tiempo llegando hasta la actualidad.

1. El foro romano. El área alrededor de la actual Plaza de la Alfalfa constituía el punto de encuentro del cardo maximus que transcurría de norte a sur, desde la actual iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades y el Decumano mayor que transcurría de este a oeste desde la actual iglesia de San Esteban en la calle Águilas hasta la plaza del Salvador. En esta zona se encontraban el foro de la época imperial romana, que comprendía templos, termas edificaciones públicas y mercados.

2. Templo de la calle Mármoles. Junto a la actual Iglesia de San Sebastián, en la confluencia de las calles Mármoles y Aire, entre el barrio de Santa Cruz y La Alfalfa, existe actualmente tres columnas intactas que pertenecieron a un templo romano, uno de los mayores vestigios romanos que perduran en la ciudad. Estas columnas, que se encuentran en muy buen estado, dan la medida de la altura que tenía el templo. El edificio era del tipo «hexástilo próstilo», lo que quiere decir que tenía seis columnas en su frente con una hilera de columnas sólo en la fachada anterior.

Columnas de Hércules y César3. Columnas de Hércules y César. De las seis columnas existentes en el templo de la calle Mármol, solo quedan tres. Dos de las seis primitivas fueron llevadas a la Alameda de Hércules, que en la actualidad sostienen las estatuas, ambas obra del artista Diego de Pesquera, que representan al fundador de Sevilla, Hércules, y al forjador de su carácter y revitalizador de la ciudad, Julio César. Se colocaron allí por orden del Asistente de la Ciudad, Don Francisco Zapata Cisneros, Conde de Barajas, en 1578. Estas columnas romanas procedentes del templo de la calle Mármoles fueron rematadas con unos capiteles corintios por Asensio de Maeda.

4. El Cardo Máximo. En la ordenación de las ciudades romanas, se trata de una calle principal con orientación norte-sur. El Cardo Máximo de la antigua Híspalis tiene una correspondencia aproximada con una de las vías principales de la Sevilla actual, la calle Alhóndiga hasta la Catedral. Esta importante calle romana discurría por las actuales Cabeza del Rey Don Pedro, Corral del Rey y Abades.

5. Decumano Máximo. En la planimetría de la ciudad romana, es una importante vía que cruzaba la ciudad con orientación este-oeste. En esta vía se ubicaban los mercaderes, siendo el centro comercial de la ciudad. En la actualidad, es posible situar la correspondencia de esta importante calle con Luchana, Rojas Marcos, Estrella y Don Remondo. Esta teoría se basa en la situación de los hallazgos arqueológicos, como son el foro republicano o el templo de Mármoles.

Las columnas de la calle Mármoles, una columna del Salvador y los Caños de Carmona.

Las columnas del templo de la calle Mármoles, una columna del Salvador y los Caños de Carmona.

6. Acueducto. Los caños de Carmona son los restos de un acueducto romano que existió en Sevilla a pleno rendimiento hasta su demolición en 1912. Se emplearon para su construcción como único material el ladrillo, constaba de aproximadamente 400 arcos sobre pilares en la zona que estaba a la vista de todos, en algunos lugares con un cuerpo superior también de arcadas, parece ser que es el único existente en España. Su nombre se debe a que la Puerta de Carmona estaba adosada a los Caños de Carmona.

7. La murallas. Las cercas defensivas de la ciudad fueron construidas en tiempos de Julio César, aproximadamente entre los años 68 y 65 a. C., cuando era cuestor de la ciudad. Esta nueva edificación tuvo como fin el de reemplazar la antigua empalizada cartaginesa de troncos y barro que existía, siendo ampliadas y perfeccionadas durante el imperio de su hijo César Augusto debido al crecimiento de la ciudad; estaban protegidas por torreones ciclópeos. Los restos materiales de esta etapa sólo son reconocibles en el material reutilizado en época califal en la nueva muralla de los Reales Alcázares.

El Antiquarium de Metropol Parasol8. Antiquarium. El comienzo de obras de Metropol Parasol dejó al descubierto restos visibles de gran parte del periodo romano, desde Tiberio (ca. 30 d.C.) hasta el s. VI y una casa islámica almohade de los siglos XII y XIII. Dentro del conjunto se halla la correspondiente a los siglos I al VI, que pertenece a la etapa romana, en la que destacan los mosaicos de la Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco, así como un mural de tres metros en el Patio del Océano. Cuenta además con la Casa de la Columna, que contiene el mosaico de la medusa, la Casa de las Basas, la Casa del Sigma, la Casa de la Noria y el Hospitium de los Delfines.

9. El nombre de Macarena. El arrabal de la Macarena de Sevilla pasa por ser el más característico y también el más antiguo arrabal de la ciudad, ya que su antigüedad viene de la época romana, y al parecer -según diversas teorías- también su nombre, que procedería de Macarius-Ena o «propiedad de Macario», referido al lugar o finca donde todavía se conserva una torre y hacia donde llevaba una calzada o camino cuyo origen estaba en una puerta de la ciudad, que con el tiempo se llamó Puerta de la Macarena.

10. Cisterna romana. Documentada durante la remodelación de la plaza de la Pescadería, se encuentra una cisterna construida en el siglo II después de Cristo. Esta edificación estaba conformada por tres naves con una orientación aproximada norte-sur, cada una de las cuales tendría una longitud de 41 metros y una anchura de cinco metros. Tan sólo se ha podido excavar la oriental, en la que se detecta su colmatación y abandono a partir del siglo V d.C. Existe un proyecto para abrir al público la nave oriental, al haber sido integrada y conservada bajo el pavimento de la plaza.