¿Huyes de las aglomeraciones a la hora de realizar tus compras de Navidad? ¿Te gusta la calidez en el trato? ¿Apuestas por las marcas locales? Si la respuesta es sí a todo lo anterior, tu sitio está en Muchomaskemarket, una cita con la moda independiente que en su octava edición renueva su compromiso con el consumo sostenible y la creación manual. Este año, como novedad, apuestan por una nueva identidad que subraya el nexo entre los distintos expositores.

MuchomaskemarketUnos andamios marcan el camino a la veintena de puestos que se dan cita en la última edición de Muchomaskemarket, que en esta ocasión abre sus puertas en la calle Arrayán número 12, a la espalda del centenario mercado de la calle Feria. Precisamente ese es uno de los juegos que proponen los organizadores, la Asociación de Diseñadoras de Moda Independiente de ámbito Andaluz (ADMIA).

Esa interacción entre lo moderno y lo antiguo también se da en un buen número de expositores. Técnicas de toda la vida pero con grandes dosis de diseño, marca de la casa Muchomaskemarket. «Diseño como sinónimo de contemporáneo», advierte Lourdes Bermejo, una de las organizadoras.

Arte y diseño está en el ADN de este proyecto que parte de cuatro sevillanas que están detrás de marcas como Debaga, Loulitas, eMe de Petra y Ana Salas. Un grupo de creadoras que dados sus problemas para comercializar sus marcas decidieron crear esta plataforma desde la que darse a conocer. La iniciativa, puramente privada, se ha asentado a lo largo de los años para ofrecer dos veces al año, invierno y primavera, las propuestas más innovadoras de la mano de sus propios creadores.

«La gente espera al Muchomaskemarket para hacer sus compras de Navidad», explica la ceramista Ana Salas, una de las responsables de la selección de las marcas que tiene hueco en esta iniciativa. De un centenar de solicitudes solo una veintena puede acceder a vender sus productos, también en función del espacio, que va rotando cada año. Este año, gracias a las gestiones del Distrito Casco Antiguo, que ha facilitado los trámites burocráticos, el local está en la calle Arrayán.

Muchomaskemarket

El duro filtro es una de las claves del éxito de esta propuesta. «Nos interesa que el proceso de producción sea artesano y, a diferencia de otras ferias, todos los productos tienen un alto componente de diseño», detalla Lourdes Bermejo. «Nuestro valor añadido con respecto a la multinacionales es que cuando compras estás mirando cara a cara al artesano y conoces la fabricación del producto», añade Salas.

«Tenemos bastante variedad: joyería, moda, pintura, fotografía… entre quien entre seguro que encuentra algo que le gusta», asegura Bermejo, que explica cómo llevan meses preparando este mercado de artesanía. «Lo hacemos por pura pasión y por dar a conocer a la ciudad a los creadores que viven en ella», afirma Salas. «Es como decir, aquí estamos», recalca.

MuchomaskemarketLa fórmula, que se organiza desde 2009, gusta al público. «La gente acaba muy contenta», afirman las organizadoras, quienes además de organizar también tienen sus propios puntos de venta. «De esta forma -añade- garantizamos que que resto de expositores confíen en nosotras».

Tal es el éxito de Muchomaskemarket que las organizadoras ya se plantean exportar la idea a otras ciudades. «Queremos presentarnos fuera de Sevilla y para eso hemos querido reforzar nuestra imagen, que ha sido posible gracias a Estudio 18B», adelantan.

Precisamente ese ha sido el desafío de Muchomaskemarket, encontrar una identidad que fuese reconocible con independencia del espacio utilizado y que, por la concepción del proyecto, va mutando en cada edición. «Queríamos jugar con la analogía entre mercados, por un lado el de la calle Feria, del siglo XVIII, y por otra, este, del siglo XXI», explica Javier Medina, uno de los cuatro miembros de Estudio 18B. «Además, dado el presupuesto, teníamos claro que no queríamos comprar materiales, alquilamos unas barras con las que montar todo el stand», añade.

La fisonomía del espacio, uno de los puntos más llamativos de esta edición de Muchomaskemarket. A medio camino entre arquitectura efímera y soporte de los distintos expositores, los andamios se cruzan con camisetas, joyas, artículos de decoración o la obra del fotógrafo sevillano Alfonso Terry, que vende parte de su obra -«enérgica y llena de color, culta y humilde, y sin ganas de reconocimiento social»- en este mercado.

Durante cinco días, más de veinte expositores de arte, diseño, ilustración, cerámica, joyería, encuadernación, bisutería, decoración, mobiliario y por supuesto, moda, ofrecerán sus productos y convivirán con otras actividades como los talleres organizados por mujeres de gran trayectoria en la creación manual. Para los sibaritas, la joven empresa sevillana Lola Catering pone sabor desde los fogones.

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