Los numerosos viandantes que circulaban por el centro de Sevilla durante el puente de la Inmaculada se paraban, casi irremediablemente, en una de las esquinas de Plaza Nueva. Atraídos por melodías muy conocidas, eran muchos los que hacían fotografías o grababan con el móvil mientras, inconscientemente, tarareaban y seguían el ritmo con los pies. Los culpables, ‘Giralda Brass‘, una agrupación de jóvenes músicos especializados en música de cámara.

En concreto, el conjunto está compuesto de dos trompetas, a cargo de Fernando Beltrán y Jose Valero, Nacho Navarro al trombón, la tuba de de Francisco Andrés y la trompa de Pablo Ojeda. Entre su repertorio, destacan las bandas sonoras de películas tan conocidas como ‘Jurassic Park’, ‘Grease’, ‘Titanic’ o ‘La vida es bella’. Además, también tocan música clásica, piezas originales compuestas para la formación, jazz y hasta pasodobles.

Una agrupación profesional

«Aunque somos una agrupación profesional, tocamos en la calle en estas fechas para sacar un poco de dinero extra», explica Jose Valero, que agradece que «La gente es muy receptiva, sobre todo en estas fechas». Sin embargo, eso no quita que hayan tenido ciertos problemas a la hora de tocar en la vía pública. «Nos hemos puesto varias veces en la Campana, pero la Policía nos advirtió que teníamos que irnos». El resto de componentes del grupo secunda a su compañero: «Allí hay más vecinos que en Plaza Nueva, y si ellos se quejan, a nosotros nos echan», comentan. No obstante, parece que el cambio de ubicación les ha venido bien. Un círculo de espectadores rodea a los jóvenes mientras tocan, y aplauden con entusiasmo al finalizar cada pieza. «La época de Navidad es la mejor para los músicos que tocan en la calle», insiste Valero.

Todos los miembros de ‘Giralda Brass’ coinciden en que su intención, aún están estudiando, es vivir profesionalmente de la música. Por eso, las jornadas que pasan en el centro son vitales para probar «si gusta o no» lo que hacen. Por ahora, pueden estar tranquilos. Un abuelo con sus dos nietos los sienta a ambos en el suelo y saca el móvil, esperando que los jóvenes reanuden su particular concierto. Que empiece la música.