¿Dónde está la frontera del arte? ¿Qué lo es y qué no lo es? Los sevillanos se enfrentarán este jueves a este conflicto. La artista neoyorquina Olek vestirá de croché el monumento del Cid para, según defiende, «subrayar su importancia». Sevilla se sumará a ciudades como Londres, Nueva York o la polaca Lodz, donde ya ha «crocheteado» varias esculturas.

«Elegí el Cid porque muere dos veces. Por su leyenda que, de forma conceptual, es lo que pretende todo artista, que una vez muerto su arte y su nombre continúe vivo», justifica Olek, que se encuentra en Sevilla preparando la exposición «Santa Ágatha, la torera» para la galería Delimbo. «Quizás esta performance haga que los sevillanos vuelvan a valorar la importancia del Cid», añade.

La obra de OlekEn este caso, la polémica se ha anticipado a la obra. «Sevilla es muy conservadora pero también hay gente con la mente muy abierta, mi trabajo es tradicional y moderno. Una técnica popular como el croché pero dándole una nueva dimensión», explica Olek. «El arte debe provocar cambios, abrir la mente, me gusta hacer pensar a la gente; se puede amar u odiar, me es indiferente, pero sí creo que debe generar una sensación; la obra no estará completa hasta que se el público reaccione ante ella», detalla. «Traer cambios es muy importante para mí», confirma.

En el mes que la artista lleva en Sevilla preparando la exposición, la artista está asistiendo a cursos de flamenco y ha presenciado una corrida de toros. De hecho, atiende a ABC de Sevilla ataviada con un traje de flamenca hecho de croché y fruto de una colaboración con la diseñadora sevillana Pilar Vera. Una experiencia que se verá reflejada en su obra.

«Me interesa el balance entre lo masculino y lo femenino, la lucha encarnada en el ruedo. Me gustaría ejemplificar ese juego de energías entre el toro y el torero envueltas en la espectacularidad de una corrida», defiende Olek. De hecho, «la torera» es la coletilla que acompaña el nombre de su exposición en Sevilla. «La torera es porque lucha por sus derechos, por su independencia. El torero es esa persona que tiene valor. La torera es porque lucha contra ese masculinidad retrógrada», explica la neoyorquina. Para transmitir su mensaje, usará hilo y aguja.

«Para mí, el crochet es la lengua con la que me comunico con el mundo. Al igual que en cualquier pieza de croché, todo está interconectado, si se corta un hilo se deshace el todo», argumenta la artista. «El croché se puede hacer y deshacer, como un bucle, algo sin final. Todo es una espiral, algo inacabado. He ahí una simbología interesante de esta técnica», defiende la neoyorquina.

Pero, ¿es arte? «Mi abuela hace croché pero no hace arte; la gente pinta pero no necesariamente hace arte; el croché, al igual que la pintura, es la técnica. El significado se lo doy yo. ¿Algo habrá en mi obra para que haya entrado en museos de arte contemporáneo?  Todo puede llegar a ser arte pero no todo es arte», sentencia Olek.

«¿Hace Duchamp arte? Lo que es y lo que no es  arte no está definido, no hay una frontera, lo importante es que al ver una obra te transmita algo y provoque un cambio. Eso es lo importante, no que alguien interprete mi obra como arte o no arte», defiende la neoyorquina.

Olek es el pseudónimo bajo el que la artista, de origen polaco y residente en Nueva York, Agatha Oleksiak ha cubierto medio mundo con su característico croché. Actividad que la ha colocado como uno de los referentes de la escena mundial, claro ejemplo es pertenecer al selecto grupo de artistas con los que cuenta la galería neoyorquina Jonathan LeVine.

Fotografías: Juan Delgado