En Sevilla, hablar de Méndez Núñez es situarse mentalmente en el corazón mismo de la ciudad comercial, es evocar un incesante tráfico y pensar en esta calle como la vía más rápida a la Plaza Nueva para el peatón.

Sin embargo, en el resto de España, en especial en Galicia, esos dos apellidos son sinónimos de mar, del Oceano Pacífico y del Callao de Perú, de buques y estrategia, de heroicidad.

Y es que la céntrica calle recibe, desde el revolucionario 1868, el nombre de Casto Méndez Núñez, marino vigués y todo un emblema nacional, pues pudo haber sido Rey de España de haber prosperado la petición de su candidatura a la Corona por parte de ciertos sectores de lo más entusiasta.

En Sevilla el homenaje fue más realista (el propio navegante hizo caso omiso a la pretensión), y se materializó en este espacio del que se tiene constancia ya en 1499, eso sí, sin nombre. Era la mera calle que conectaba las de «Magdalena» y «Catalanes».

«El hecho de que la familia noble (de los Gelves) tuviese allí su casa palacio explica que, al parecer, la calle se llamase al menos durante un tiempo de Los Portugales, dato que, sin embargo, no está contrastado documentalmente», explica el «Diccionario histórico de las calles de Sevilla» sobre su nomenclatura en el siglo XVI-XVII.

Tres nombres más faltarían para que fuese conocida como en la actualidad: calle de Diego de Portugal, calle Mastrucio («en honor al médico sevillano») y calle del Naranjo, los dos últimos ya en el siglo XVIII y XIX.

Insólita estampa de la cofradía de La Soledad de San Buenaventura en los años 30, llegando a la Magdalena desde una irreconocible Méndez Núñez

La cofradía de La Soledad de S. Buenaventura en los años 30, llegando a la Magdalena desde una irreconocible Méndez Núñez

Fue en esta época cuando la calle dejó de concluir en Carlos Cañal con Albareda para alcanzar la flamante Plaza Nueva, anteriormente Convento de San Francisco, y cuando la calle terminó de ensancharse, previo derribo de parte del caserío y que, según la publicación, ya se había hecho en el siglo XVI «en el pasado era más estrecha y accidentada, como prueba el hecho de que en 1589 el municipio comprara algunas casas para ensancharla».

Marino victorioso

Pero, ¿por qué merecía Méndez Núñez una calle en el centro de Sevilla y ser considerado héroe nacional? Pues por su diestra labor comandando la marina española y, por su actitud en cada ofensiva, que podría resumirse en su lema: «Más vale honra sin buques que buques sin honra».

Comercio de la calle Méndez Núñez en 1977

Comercio de la calle Méndez Núñez en 1977

El gallego, nacido en 1824, desempeñó un papel clave en la lucha contra los piratas de Filipinas, en el conflicto del Pacífico de la década de 1860, con su fragata Numancia, y en la guerra declarada por Perú a España en 1866.

Durante la contienda bombardeó la población chilena de Valparaíso (por un ultimátum no aceptado por Chile, apoyo peruano) y resultó victorioso en la batalla de El Callao, donde hubo una potente respuesta que poco tuvo que ver con la de la indefensa localidad chilena.

A diferencia del ilustre Canalejas, ya citado en esta serie, Méndez Núñez apoyó la causa eclesial, tanto que partió con varias naves hacia Roma, con tan sólo 24 años, donde la recién proclamada República no dejaba buenas perspectivas al Papa Pío IX .

La gloria le llegó en 1866, con el bombardeó de El Callao, pero también fue el principio de su fin. Tres años más tarde fallecería en Pontevedra por las heridas derivadas del episodio bélico.

Tuvo ocasión, al menos, de sentir en vida el agradecimiento de las ciudades españolas, que comenzaron a designar calles con su nombre, como es el caso de Sevilla.

No muy lejos de la capital hispalense, y junto a un centenar de de personajes vitales para la historia naval nacional, descansan sus restos. La fragata «Lealtad» los trasladó al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.

 

Personajes ilustres

Gravina

Canalejas