¿Cuántas veces ha paseado por la avenida de la Constitución? En alguna de sus travesías por esta arteria de Sevilla, ¿se ha percatado de unas pintadas rojas que hay en uno de los muros de la Catedral que da a la calle Alemanes? Más allá de la sorpresa, ¿sabría decir qué significado tienen estos ‘graffitis’ y cómo llegaron ahí? La solución a esta incógnita, bajo estas líneas.

Letras, símbolos, números… un jeroglífico desafía las miradas que apuntan a la fachada de la Catedral. Las obras de limpieza y restauración de los exteriores de Santa María de la Sede, llevadas a cabo por el arquitecto Alfonso Jiménez y Rosa Domínguez Caballero y Juan Luis Barón Cano, profesores del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Sevilla, dejaron a la luz unas inscripciones ocultas por la suciedad acumulada.

En rojo sobre piedra, estas pintadas pronto llamaron la atención de los sevillanos y turistas, que trataban de encontrar una explicación lógica de tales murales hallados en el muro más antiguo de la Catedral. También el más reparado, como evidencian los añadidos que se pueden ver junto a las pintadas. También se pueden ver en el muro de la avenida de la Constitución.

VitorEn la mayoría de ellas hay un patrón que se repite. Son rojas y su dibujo hace como una uve mayúscula a la que se le suman una te y una erre y se le adivina la compañía de una ce y una o. V-I-C-T-O-R. Es lo que se conoce como un vítor, un símbolo derivado del Bajo Imperio Romano que fue adoptado por varias universidades españolas, como la de Salamanca, Alcalá de Henares o Sevilla, para reconocer a quienes conseguían doctorarse. Esta figura equivaldría a un «¡Viva…!», para celebrar el gozo de los estudiantes al fin de su etapa académica.

Así, conociendo el significado e indagando por las pintadas, se descubre el nombre de Don Melchor y de Don Alonso García, de quienes se intuye que alcanzaron el éxito en sus estudios y que inmortalizaron su presea en la Catedral sevillana. Estas inscripciones, que llegan a la docena, también se repiten en la Universidad de Salamanca. En Sevilla también se pueden ver en el Archivo de Indias.

Esta ‘moda’ por celebrar el doctorado conseguido se extinguió en 1857 cuando por mor de la Ley Moyano, una norma que regulaba la enseñanza que intentó erradicar el analfabetismo dominante en la sociedad española, las universidades, excepto la de Madrid, perdieron la facultad de conceder ese título. Los vítores volvieron en 1954 con la recuperación de los doctorados.