¿En alguna de sus travesías por el casco antiguo de Sevilla se ha topado con hileras de piedras circulares adosadas a las fachadas de las casas antiguas? Piense bien. Grandes y blancas, con una hendidura en el centro, a veces de metal. Las hay mimetizadas por la pintura, otras bien diferenciadas. Pero, ¿quién las puso allí? ¿y con qué fin?

Ruedas de molino centro de SevillaEs el crómlech de Stonehenge, pero a la sevillana y con una explicación lógica. Aunque la respuesta es poco conocida por los vecinos del centro, y mucho menos por los turistas, que se fotografían con estas piedras circulares. Las hay por la calle Aires, Fabiola, Ximénez Enciso y otras tantas de barrio de Santa Cruz, también por lo que un día fue la muralla de la Judería.

¿A qué le recuerdan? Deje de pensar, le damos la primera solución. Son ruedas de molino, piedras cilíndricas que se se usaban para obtener la harina del trigo. La superficie, como así se conserva en muchas, es irregular. Sobre ella giraba la muela, que tenía su eje en el centro de la piedra. Pero, ¿qué utilidad podía tener la piedra para adosarla a las fachadas de estos inmuebles?

«¿Puede servir como adorno?», pregunta Julia, una viandante que pasea por las inmediaciones de la calle Aires. Respuesta errónea. «¿Tal vez tenga una función portante? De refuerzo de los cimientos, por ser una zona arcillosa o limosa, la piedra circular podría imitar a los arcos de medio punto que, al ser autoportante, daría mayor consistencia a los muros de carga hechos de frágil tapial», argumenta Marina, curiosamente una aparejadora que trata de buscar una explicación arquitectónica a la cuestión planteada. Buena lógica pero no, la respuesta es más sencilla.

Ruedas de molino en el centro de Sevilla

Los constructores del siglo XVI adosaron las ruedas de molino a las fachadas de las casas señoriales del centro de Sevilla para evitar el desgaste que producía el constante tráfico de carruajes, que con sus guardaejes iban limando los muros a fuerza del incesante roce. Fin del misterio.

El frágil tapial que se utilizaba para construir las casas XVI, dada la inexistencia de una cantera que abasteciese a los constructores de la época, apenas aguantaba las embestidas de los bujes de las ruedas de los carros. Máxime si se tratan de angostas callejuelas en la que las distancias entre casas apenas daban para el tránsito de un vehículo. ¿Dónde encontrar dura piedra que impidiese el desgaste? La respuesta salta a la vista: en las ruedas de molino.

Rueda de molinos centro de Sevilla