Tan sólo 90 minutos. Es el breve tiempo que los devotos de la Virgen de los Reyes han podido disfrutar de su estampa por las calles de Sevilla. Sin embargo, el año de espera puede «paliarse» a través de una peculiar ruta que aquí les proponemos.

Y es que, existe medio centenar de azulejos que conmemoran a la patrona de la Archidiócesis. Desde el Casco Antiguo a los distintos barrios. De iconografía cambiante, mostrando las diversas piezas de su rico ajuar.

Azulejo del convento de la Encarnación

Azulejo del convento de la Encarnación

La primera parada se efectuaría en su plaza, la de Virgen de los Reyes. Podría pasar desapercibido, dada la carga monumental del entorno, en especial con la reciente escultura de San Juan Pablo II, pero en la fachada del convento de la Encarnación se encuentra un azulejo cargado de historia.

Y es que este retablo, de Antonio Kiernam Flores en 1928, procede casi con toda seguridad de una donación particular.

La Guerra Civil supuso el cambio de emplazamiento del azulejo, o mejor dicho, el fin de la contienda. En 1940 se coloca en su actual ubicación pero ampliado con las leyendas que lo circundan y el propio marco arquitectónico.

Como recuerda Francisco José Vallecillo, la Virgen aparece «vestida con su manto azul celeste, regalado por la Condesa de Casa Galindo en 1904 con ocasión de la Coronación Canónica y la corona que estrenó para dicha ceremonia».

Representación de la patrona en la Fundación Cajasol

Representación de la patrona en la Fundación Cajasol

En los alrededores del templo metropolitano hay diversas muestras pictóricas de la patrona. En la plaza de la Alianza, en la calle García de Vinuesa, en el interior de la sede de Cáritas, sita en la calle Don Remondo, o en una de las fachadas de la calle Argote de Molina, por citar sólo algunos casos.

Habrá que encaminar los pasos hacia la cercana plaza de San Francisco. Allí, en el vestíbulo de la antigua Audiencia, hoy sede de la Fundación Cajasol se encuentra uno de los más llamativos por sus notables dimensiones: 2 metros de largo por 1’40 de ancho.

A la derecha luce esta pieza de tintes azulados, que como explica el experto Martín Carlos Palomo, era tradición entre los artesanos del barro en su época de creación: principios del siglo XX.

Es un trabajo que José Recio del Rivero ejecutó en la fábrica de José Mensaque y Hermano en el año 1908, y en él se representa a la Virgen de una manera más cercana a la usanza decimonónica.

A continuación habría que dirigirse a la collación de San Ildefonso. En el zócalo del claustro principal del convento de San Leandro se halla una pieza de lo más singular, pues a duras penas se encuentra el parecido con la talla a la que representa. La pista la da la presencia del Rey San Fernando, justo a su lado.

La Virgen de los Reyes, junto a San Fernando, en el zócalo del claustro principal del convento de San Leandro

La Virgen de los Reyes, junto a San Fernando, en el zócalo del claustro principal del convento de San Leandro

Se trata de un azulejo plano pintado de origen desconocido, aunque según la web Retablo Cerámico se sitúa en Triana, y en el siglo XVIII. Como curiosidad, es el motivo central de los adornos que han colgado de las farolas alrededor de la Catedral durante la reciente procesión.

Los barrios

El arrabal trianero tampoco escapa del magnetismo de la Virgen de los Reyes. En la calle Pureza, por ejemplo, figura un pequeño azulejo de P.P. Molina, que la Asociación Niculoso Pisano sitúa en la década de los años 20, salido del taller de Montero.

Sin ir más lejos, en el interior de las dependencias municipales de la calle San Jacinto figura un azulejo de lo más llamativo por la iconografía representada.

La Virgen de los Reyes flanqueada por los dos monarcas

La Virgen de los Reyes flanqueada por los monarcas

En lo que se reconoce como el cielo, la Virgen aparece rodeada de angelotes y flanqueada por un genuflexo Rey San Fernando y por San Luis, Rey de los franceses.

La obra, de José Rodríguez en la fábrica de José Mensaque, data de 1943.

Por supuesto, el influjo también se ejerce en la zona de la Macarena, donde existe toda una barriada dedicada a la patrona y un antiguo hospicio femenino, reconvertido en Centro Cívico, conocido como Hogar Virgen de los Reyes.

En su patio interior luce una pieza de 1959 confeccionada en la fábrica de Pedro Navia. Dentro de la iglesia de Omnium Sanctorum, en la calle Feria, también se puede encontrar otra interesante pieza.

Otros ejemplos de la ubicua devoción de la patrona se hallan por ejemplo en la calle Luis Montoto, en una pieza de 1973 de Manuel Romero que muestra a la Virgen desde el lateral, otra disposición muy frecuente en sus retablos cerámicos. O en la fachada de las viviendas militares de Pineda, con una pieza de Alfonso Chaves realizada en la fábrica de Ramos Rejano.

El mismo tándem repite en un azulejo de los años 50 que se encuentra en la calle Recaredo, aunque en este caso la Virgen difiere en su presentación, así como en otro que figura en la calle Valparaíso, en el Porvenir, aunque en este caso también participó Manuel Vigil Escalera. Infinidad de lugares donde, a través del arte, se recuerda todo el año lo que para sus fieles es un agradable pero fugaz suspiro de agosto.