«Sevilla tiene tantas iglesias, que algunas hasta repiten nombre», comentaba curioso un turista al comprobar que, a escasos metros de separación, dos templos rendían homenaje a San Andrés. Ocurre también con San José, que es capilla e iglesia. Y con San Hermenegildo.

De todos, el que encierra una historia más intensa, y desconocida, probablemente sea el último caso. Con permiso del templo de la Puerta de Córdoba, de rico patrimonio, y que llegó a ser cárcel y martirio del propio santo, este reportaje se centrará en San Hermenegildo de la plaza de la Concordia.

Detalle de la cúpula e interior de San Hermenegildo / Millán Herce

Detalle de la cúpula e interior de San Hermenegildo

Desde el exterior, pocos afirmarían encontrarse frente a un lugar religioso. Razón no les falta.

Una planta aparentemente rectangular, y no de cruz latina, y una señorial portada pero carente de cualquier signo pasionista o mariano, son indicio nulo de que, una vez traspasado el umbral, el visitante va a encontrarse con un espacio que emula la Sala Capitular de la Catedral de Sevilla.

La iglesia es lo único que ha legado del convento y colegio de San Hermenegildo, fundado en 1580 por la Compañía de Jesús.

Tras una etapa inicial, el arquitecto jesuita Pedro Sánchez, autor de la planta del antiguo Colegio Imperial de Madrid, hoy Colegiata de San Isidro, entre otros diseños, proyectó una renovación total del complejo, hace ahora cuatro siglos.

Para más señas, el templo se concluyó en 1620, lo que orienta sobre el estilo de la decoración interior, avanzando el primer barroco pero aún de trazas manieristas.

Muy de la época, y de su autor, es la planta elíptica inscrita sobre trapecio, siendo el único ejemplo en Sevilla.

Aún sin certeza documental, dos grandes nombres del arte religioso español parecen ser los autores de la portada y de las yeserías: Alonso de Vandelvira y Francisco Herrera El Viejo, respectivamente.

Sin duda, lo más llamativo es la cúpula ovalada, que remata en una cartela con la imagen del niño Jesús. Tiene poca «competencia», pues los presumibles retablos y esculturas de una iglesia aquí no se encuentran. Se desacralizó en el siglo XVIII.

Las distintas funciones

Tras la expulsión de los frailes, en 1767, mantuvo su función didáctica hasta que, nueve años más tarde, todo el conjunto se convirtió en seminario de «Niños Toribios», orfanato y correccional de jóvenes huérfanos. En 1798 llegó a acoger a una de las congregaciones de la Escuela de Cristo.

Por conjunto nos referimos a la extensión de lo que hoy es la plaza de la Concordia, creada en 1950, y a toda la manzana de la antigua comisaría de la Gavidia.

artesonado de uno de los salones, patio del colegio de San Hermenegildo y fachada lateral, cuando todo era Cuartel

Artesonado de un salón, patio del colegio de San Hermenegildo y fachada lateral de la iglesia, en 1957

En esos terrenos, además del convento existía el Hospicio de Indias, «en el que eran acogidos los religiosos que volvían de ultramar», como se recoge en el «Diccionario histórico de las calles de Sevilla».

Como suele ser habitual en los cenobios, el convulso siglo XIX trajo aspectos bélicos al antiguo convento, sólo que de forma diferente. En 1802 fue sede de un regimiento de artillería y, a partir de 1823, fecha en que se destruyó todo el inmueble menos el templo, se levantó el Cuartel de Infantería del Duque. Permaneció, decadente, hasta finales de la década de los 50 del pasado siglo.

En medio de toda esa historia permaneció la iglesia, abrazando usos impensables en su originario siglo XVII.

El más llamativo fue el de sede de las Cortes Generales, precisamente por su disposición oval, que recuerda a la del Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz, uno de los primeros lugares constitucionales de España.

Boceto de altar para Pasión en San Hermenegildo, obra de Cayetano González

Boceto de altar para Pasión en San Hermenegildo, obra de Cayetano González

Esta función sólo se mantuvo entre el 23 de abril y el 11 de junio de 1823. El avance de Los Cien Mil Hijos de San Luis, que habían hecho replegarse a los diputados hacia Sevilla, fue lo que les obligó a volver a su histórica Cádiz.

La locura absolutista provocó profundos saqueos y actos vandálicos en la antigua iglesia de San Hermenegildo.

No fue éste el único uso «democrático». Entre 1985 y 1992 acogió al Parlamento de Andalucía, siendo la segunda sede en trayectoria después de su actual ubicación en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas.

San Hermenegildo, que incluso fue reñidero de gallos, terminó por convertirse a la cultura. Tuvo un primer acercamiento en 1836, cuando fue brevemente «Teatro de la Ópera».

Desde 1995 pertenece al Ayuntamiento de Sevilla, que la concibe como sala de conferencias y exposiciones.

De esta etapa, el episodio más llamativo fue el de albergar a la Hermandad de Pasión en 2003, de cara a su procesión de Jueves Santo.

Durante las obras del Salvador, la corporación llegó a plantearse su cambio de sede a esta antigua iglesia, una idea que hundía sus raíces más atrás, pues existe un boceto de Cayetano González sobre un hipotético altar mayor del Señor en San Hermenegildo.

Estado de la fachada lateral,  situada en la calle Jesús del Gran Poder / Fran Piñero

Estado de la fachada lateral, situada en la calle Jesús del Gran Poder / Fran Piñero

No obstante, el mal estado de conservación provocó su cierre en 2006, pese a haber sido restaurada a comienzos de los años 80. Aunque ya el exterior lo evidencie, el auténtico problema reside en la estructura de la bóveda, que podría llegar a desprenderse.

Actualmente, el Consistorio se encuentra en plena búsqueda de financiación privada para rehabilitarla. Sobre la mesa se encuentra un proyecto de cesión del inmueble como dependencias del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla. Se conseguiría así el «cierre» perfecto a su historia, aunando cultura y religión.