A lo largo de los años, Sevilla ha sido escenario de historias literarias de lo más variado. Autores nacionales, pero también foráneos, han contextualizado en ella tramas policiacas, dramas, comedias y, por supuesto, episodios históricos, tanto de la ciudad como del país.

El flamante lanzamiento de «El prisionero de Sevilla Este», la novela que cierra la trilogía de Julio Muñoz Gijón «Rancio sevillano», ha vuelto a colocar a la capital hispalense entre los libros más vendidos. Sirva esta exitosa sátira a la sevillana para repasar las novelas más interesantes con Sevilla como telón de fondo.

Marco de novelas históricas

Obras recientes como «Inri», de Fernando Carrasco, o «El Sanador de caballos», de Gonzalo Giner, tienen a la ciudad como un punto al que termina derivando la trama. Un poco más avanzada en el tiempo, «La judía más hermosa», de Fernando García Calderón, se localiza en la Sevilla del siglo XV, en plena época de los Reyes Católicos, mismo punto que recoge Juan Eslava Galán en «El enigma de Colón», acerca del posible origen del conquistador.

Julio Muñoz Gijón, «Rancio sevillano», creador de una exitosa trilogía

Julio Muñoz Gijón, «Rancio sevillano», creador de una exitosa trilogía de intrigas en Sevilla

Por supuesto, la etapa de Puerto de Indias ha inspirado no pocas publicaciones. Entre las más recientes se cuentan «La leyenda del ladrón», la novela de aventuras de Juan Gómez-Jurado, repleta de espadachines, aristócratas y mendigos. Y un héroe improvisado. En esa onda va «Venganza en Sevilla», de Matilde Asensi, donde la autora llega al siglo XVII para narrar la parte central de una trilogía, «Martín, ojo de plata».

El siglo XVIII se refleja en «La reina descalza», de Ildefonso Falcones, donde coinciden dos culturas tan arrebatadoras como la cubana y la gitana, nada menos que de la desaparecida Cava de Triana.

La época de las vanguardias, o lo que es lo mismo, el primer tercio del siglo XX sirvió a la escritora Eva Díaz para contextualizar su costumbrista «Hijos del mediodía», donde se mencionan momentos clave como la Exposición Iberoamericana del 29 o el inicio de la Guerra Civil en Sevilla. La autora, nacida además en la capital, ya había usado a la ciudad no sólo como marco, sino como protagonista en «Memoria de cenizas», una dura revisión sobre la etapa inquisitorial.

Más que a una época, «Más allá del jardín» representa a una sociedad. A la Sevilla acomodada de finales del siglo XX. En ella, Antonio Gala cuenta la historia de Palmira Gadea, una rica sevillana que, por avatares del destino, acaba conociendo de primera mano la cruda realidad de Ruanda. La vida más allá de su coqueto jardín.

De crímenes e investigadores

A la novela policiaca parece gustarle Sevilla. Tal vez el caso más célebre sea el de «La piel del tambor», creado en 1995 por Pérez Reverte, y que contó con su propia serie de televisión. El Arenal, Santa Cruz, Triana…

Roberto Enríquez como Quart, protagonista de «La piel del tambor»

Roberto Enríquez como Quart, protagonista de «La piel del tambor»

Señeros enclaves y puntos calientes donde se situaba una compleja trama en la que un misterioso hacker sevillano enviaba un desesperado mensaje al propio Papa, desencadenando una investigación por la alta sociedad hispalense.

Junto al icónico sacerdote Lorenzo Quart otro investigador, el inspector Falcón. La mente de su autor, el británico Robert Wilson, le gestó hasta cuatro novelas con Sevilla como contexto. El barrio de Los Remedios, la calle Bailén, la Alfalfa, los juzgados del Prado de San Sebastián, la Alameda

Todo eso tiene cabida en «Condenados al silencio», «Los asesinos ocultos», «La ignorancia de la sangre» y en la pionera, «El ciego de Sevilla», que dio un paso más. Además de situarse en la ciudad hispalense, la obra lo hace en plena Semana Grande, con un truculento asesinato de por medio.

Nadie conoce a nadie

Fotograma de la película inspirada en el libro «Nadie conoce a nadie»

Curiosamente, la Semana Santa parece inspirar en los autores situaciones más bien tétricas que piadosas. Otro caso lo vemos en «Nadie conoce a nadie», el libro de Juan Bonilla que inspiró, en 1996, la película homónima dirigida por Mateo Gil, acerca de un juego de rol mortal. De hábito de ruán y cera tiniebla.

Llevándolo al extremo, y considerando también el mundo del cómic, Sevilla y sus cofradías han sido escenario hasta de una invasión zombie, la desarrollada en «Noctis Irae», no apta para los más ortodoxos.

Tampoco fue bien recibida la visión «libre» de la ciudad que Dan Brown plasmó en su «Fortaleza digital». No es para menos. En ella, la sanidad y los cuerpos de seguridad eran la imagen misma de la decadencia y la corrupción y, La Giralda, más que un monumento era una forma de jugarse la vida para aquellos turistas empeñados en «escalarla».

«Novelas ejemplares»

Cervantes agrupó bajo este genérico y acertado título una serie de publicaciones que son historia viva de la literatura y de la propia ciudad, pues son abundantes los paños de azulejo que adornan fachadas sevillanas haciendo alusión a pasajes de «Rinconete y Cortadillo». Otras obras como «El coloquio de los perros» o «Licenciado Vidriera», deben ser igualmente reconocidas como puntos álgidos de la narrativa española.

Azulejo que marca un punto de la novela «Rinconete y Cortadillo»

Azulejo que marca un punto de la novela «Rinconete y Cortadillo»

De mediados del siglo XIX data otro de los textos más representativos de Sevilla como escenario: «Carmen», de Merimée. La historia de la gitana que «embrujó» al militar Lizarrabengoa y le llevó a la perdición; la sevilla de los bandoleros, los toreros; La obra que inspiró a Bizet para su ópera homónima.

Ejemplar, para críticos de todo el mundo, es «Los hermanos Karamazov», la rotunda obra de Fiodor Dostoyevski en la que se incluye un capítulo versado en Sevilla, el más conocido de la obra, por otra parte. «El Gran inquisidor» es el título de un onírico encuentro entre un miembro de la Inquisición española y el propio Jesucristo.

Seguro que en su mente rondan títulos tanto o más necesarios, pero quedarían fuera de este compendio todas aquellas esas obras que buscan loar y realzar a Sevilla, así como las que pertenecen al género teatral y a la poesía. Porque eso es otra historia. De inagotables rimas y leyendas.