Empezando por la G, «sirve tanto para definir a un enfermo, como a un desfallecido atleta después de una maratón». Tic tac, tic tac. Guarnido o «guarnío». «Así se define al despojo y a las entrañas del pescado». Tic tac, tic tac. Gandinga. «El que come sin soltar una chica, come de…». Tic tac, tic tac… Gañote o Gorra. «Para el sevillano, cometer un error de notable repercusión». Tic tac, tic tac. ¿Gazapo? ¡Error! Eso, en Sevilla es meter un Gambazo, con G, letra a la que se dedica esta entrada en el Diccionario sevillano.

En la letra G se encuentra una de las palabras más sevillanas, Gandinga. Así lo indica la Real Academia de la Lengua Española en su diccionario, donde entre las distintas acepciones de este término se encuentra la de «Despojos de reses», acuñado en Sevilla. Sin embargo, para los malagueños sería una «pasa de inferior calidad».

Sepa usted que si le mandan al Guano, le están invitando a irse a -perdónese la ordinariez- la mierda. Pues se refiere a una materia excrementicia de las aves marinas que se utiliza como abono en la agricultura. También oirá esta otra expresión: «Huele a guano», un hedor que llegará puntual a su cita con los sevillanos, capitalinos o provincianos, en época de abono.

Para romper con el apartado más escatológico, en la G se encuentra uno de los platos más agradecidos en verano, el Gazpacho, según la RAE, «género de sopa fría que se hace regularmente con pedazos de pan y con aceite, vinagre, sal, ajo, cebolla y otros aditamentos». Para todos, un bálsamo para el estómago cuando la canícula se hace inclemente.

Y si en agosto se bebe gazpacho, en noviembre se comen naranjas ya sean mandarinas o de la variedad Guachi o Guachintonas, que no sirven para hacer zumo o dan poco jugo al exprimirse. Este tipo de cítrico se conoce como navelinas y empezó a exportarse a principios del siglo XX de Estados Unidos con el nombre de naranja Washington Navel. De ahí a Guachintona… imaginen el resto.

Y si ven a alguien de Washington en Sevilla seguramente será un Guiri o, según la RAE, turista extranjero. Este uso podría venir de Guirigay, un vocablo que identifica el «lenguaje oscuro y difícil de entender», según la RAE. Otra acepción de esta palabra es «griterío y confusión que resulta cuando varios hablan a la vez o cantan desordenadamente». Aunque en Sevilla a eso se le llama montar un pollo.

Si arma un escándalo en mitad de la vía pública cuídese de que no lo vea un Guardia, para referirse a un policía. De ahí una expresión muy sevillana. «Eso lo va a hacer el guardia de la Campana» o «Rita la Cantaora». Otra sevillanísima, «meterse un Guarrazo» en sustitución de golpearse fuertemente contra el suelo. Y, terminando, al que tiene mucho dinero, en Sevilla tiene mucha Guita, que también significa cuerda delgada de cáñamo.

Hasta aquí la G. ¿Conoce más palabras presentes en el habla andaluza con las que completar la letra G? Déjenos su comentario.