Circular por el centro de Sevilla supone un verdadero laberinto. El afán municipal por blindar el Casco Antiguo ha hecho que se creen itinerarios que resultan prácticamente imposibles de llevar a cabo si uno no conoce a la perfección la señalización de las calles.

Aunque el Plan Centro puesto en marcha por el gobierno de Monteseirín ya se eliminó, realmente sólo se suprimieron la regulación horaria y la función sancionadora de las cámaras, que en la actualidad sirven de control de tráfico. La separación por sectores de la zona intramuros continúa utilizándose. Así, hay dos ejes que tienen restricción al tráfico y, dentro de ellos, por algunos sólo se permite el acceso dependiendo del tipo de acreditación. Un auténtico galimatías.

1. El eje Duque-Almirante Apodaca.

La arteria principal del Centro es un embrollo. Cerrada completamente al tráfico privado, sólo se permite el paso en ambos sentidos para el transporte público, carga y descarga y acreditados. No existe un itinerario legal para acceder a la plaza del Duque o a Orfila si no se dispone de un permiso.

Así, los vehículos que acceden al centro por Calatrava y continúan por Trajano, se encuentran con una señal de «máxima penetración» a la altura de Conde de Barajas, que obliga a desviarse hasta San Lorenzo. Lo mismo ocurre con los vehículos que entran por la Puerta Osario. Para llegar hasta la plaza del Cristo de Burgos no es posible continuar por Almirante Apodaca, sino que es obligatorio girar a la derecha por Ponce de León, pasar por detrás de Santa Catalina, Gerona y Doña María Coronel.

Precisamente, la desembocadura de esta calle en San Pedro es uno de los puntos más controlados por la Policía Local, donde es muy común encontrarse a agentes multando a todo el que haga el giro a izquierda —hacia Ponce de León— o hacia la derecha —dirección la Encarnación—, a excepción en este caso de los que entren al garaje de Santa Ángela. Esto genera algunas escenas cómicas como aquellos coches que giran a la derecha, son detenidos por la Policía Local y, para no ser multados, argumentan que van hacia el garaje, donde entran y salen segundos después hacia Cristo de Burgos. La razón es que los vehículos tienen la obligatoriedad de rodear la plaza del Cristo de Burgos, calle Dormitorio, San Leandro y Cardenal Cervantes para salir a Juan de Mesa. Sólo los residentes pueden circular por Imagen, la Encarnación y Laraña.

Esto significa que llegar, por ejemplo, desde la zona del Museo o San Vicente hasta la de Santa Catalina —o viceversa—, es inviable si no es yendo por la Ronda Histórica, a excepción de los residentes. Sin embargo, entra aquí otra casuística que la mayoría de los vecinos del Centro desconoce: los distintos tipos de acreditación, ya sean residentes, garajes autorizados o vehículos acreditados.

Una señal obliga a los vehículos a ir por Orfila y no por Martín Villa y Campana

Una señal obliga a los vehículos a ir por Orfila y no por Martín Villa y Campana

Un residente puede llegar al Duque, pero no girar por la Campana hacia la izquierda, donde una señal obliga a ir por Alfonso XII. Sin embargo, sí se permite el paso a los que tienen el garaje autorizado en San Eloy o el párking de Bellas Artes. Esto crea tanta indecisión que los agentes municipales suelen permitir que un residente gire hacia la izquierda desde el Duque, pero no así continuar de frente desde Laraña a Alfonso XII. La razón es que no hay ningún garaje, por lo que deben todos ir por Orfila y Javier Lasso de la Vega.

Pero, ¿y las motos? En teoría, tampoco pueden, ya que en la señalización no lo contempla como excepción en ningún caso. Sin embargo, la Policía Local en estos casos suele tener manga ancha. No obstante, esto no significa que no sea denunciable. La reglamentación para las motos es la misma, otra cosa es que en la práctica se aplique. Y, al igual que los coches, las motos pueden estar acreditadas como residentes, pero casi nadie lo hace por desconocimiento.

 

2. El eje Águilas-Alfalfa-Hernando Colón

Otro galimatías es el que se produce con los vehículos que llegan al Centro por la Puerta de Carmona, por donde suelen acceder muchísimos turistas hacia los hoteles de la zona monumental. Cualquier coche que llegue por San Esteban, al llegar a la plaza de Pilatos, se le impide tirar hacia Águilas, por lo que debe ir por Caballerizas hasta San Leandro y salir por Cardenal Cervantes a Juan de Mesa y, de nuevo, invitándole la señalización a salir del Centro.

Una señal impide el paso por Águilas a los vehículos no acreditados, y les obliga a ir por Caballerizas

Una señal impide el paso por Águilas a los vehículos no acreditados, y les obliga a ir por Caballerizas

Esa señal de Águilas permite el paso a acreditados y a los hoteles. En este último caso, los turistas deben solicitar una acreditación, lo que la mayoría desconoce si no se le advierte previamente. Así, se dan situaciones como un finlandés que, bien pertrechado con su GPS, se va a la aventura por estas calles perdidas de Sevilla en busca de su hotel de (un poner) Mateos Gago. La Policía, apostada en (por ejemplo) la Alfalfa le pide la acreditación. El finlandés, sin saber español, no logra comprender lo que sucede ni explicarle al agente a dónde quiere ir. Ni con el GPS es capaz de orientarse porque, aunque el agente sea benévolo, el turista debe, después de Águilas, discurrir por Jesús de las Tres Caídas, Cuesta del Rosario (sortear allí la carga y descarga mal aparcada en las aceras), Álvarez Quintero, Entrecárceles, plaza de San Francisco, Hernando Colón y… «¿Para dónde voy?» Sin saberlo descubre que está pasando con su coche por al lado de la Giralda y al fin está en Mateos Gago.

Si para un sevillano es complicado, para un turista ya este laberinto es imposible. En los últimos meses, la Policía Local está apostada en estos puntos sancionando a los incumplidores que, en muchos casos, es por desvergüenza y, en otros, por desconocimiento. Ya se sabe aquello del «desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento». Y ahora viene el Plan de Navidad, los atascos para entrar y las multas…