Pacíficamente. Encadenados sin oponer resistencia a su lectura, una decena de libros aguarda a los paseantes en los lugares más insólitos de las calles de Sevilla. En sus páginas albergan historias que hablan de la muerte, del desamor, de la soledad… Poemas de usar y dejar, abandonarlos para que otro transeúnte distraído se tope de nuevo con ellos. Porque la poesía está ahí, escondida en la ciudad.

El bookcrossing, una tendencia que trata de promover la lectura dejando libros en espacios urbanos, ha inspirado al escritor Carlos Torrero para poner en pie una iniciativa con la que dar a conocer su obra literaria. El resultado se puede ver al pasear por el Puente de Isabel II, por las ‘Setas’ de la Encarnación o por la Glorieta de Bécquer en el parque de María Luisa. A poco que se busque, el peatón hallará libros encadenados a bancos o vallas.

Glorieta de Bécquer«Los escritores emergentes e independientes tenemos que buscar nuevas formas creativas y originales de promocionarnos», explica Carlos, guionista y director de programas de televisión al que la vida trajo a Sevilla hace un par de años. «La idea es llevar a cabo una intervención elegante en el mobiliario urbano de Sevilla con el objetivo de fomentar la lectura al aire libre y acercar la poesía a todos los ciudadanos de una manera creativa y poco convencional», detalla el escritor.

De momento, a escasos días de la ‘liberación’ de estos libros, sus poemas se pueden leer en un banco de la Glorieta de Bécquer, la barandilla escalinata principal de las ‘Setas’, otro banco de los Jardines de Murillo o el amarre junto a Puente de Triana, a orillas del Guadalquivir. «Iré viendo la respuesta y repondré los libros que falten o buscaré nuevos lugares», asegura Carlos. Al fin y al cabo, «la poesía se puede encontrar en cualquier sitio, es la forma de mirar», añade.

La iniciativa, totalmente privada, nace de forma paralela a otras similares como fue la suelta de libros en la plaza de España, en la que el autor también repartió varios ejemplares de «Oxígeno, mentiras, manzanas: Arritmias de un descartado», su libro de poemas editado por Circulo Rojo y que, de momento, solo se puede comprar por Internet. En esta ocasión, los libros no están para llevarlos a casa y devolverlos, los ejemplares están encadenados para que la lectura se realice en el mismo sitio. Es su forma de subrayar la belleza de estos lugares.

Al igual que sucedió en la plaza de España, de la que desaparecieron un buen número de ejemplares liberados, Carlos ha sufrido en sus carnes qué se siente al exponerse al hurto de sus libros. «Andamos un poco huérfanos de educación cívica», explica Torrero. Sin ir más lejos, él mismo ha presenciado la desaparición de más de un libro. «Se ha dado el caso en el que se han llevado la cadena y han dejado el libro», desvela.

En cualquier caso, Carlos se queda con la respuesta de los que sí entienden su propuesta. «La gente se sorprende», detalla. «Solo con que una persona encuentre sentido a esta actividad, habrá merecido la pena», confiesa Torrero. «Es muy reconfortable que la gente lea mis poemas», agrega.

Busquen. Sigan el rastro de la poesía. Párense y observen. Hay miles de historias que les esperan ahí, encadenadas a las intrincadas calles de Sevilla.

Fotografía: Irene Azcutia