Comprar en una plaza de abastos es muy distinto a hacerlo en un hipermercado. El olor de los productos frescos, la variedad de colores y, sobre todo, el trato directo de los comerciantes. El Distrito Casco Antiguo es una de las zonas de Sevilla que más variedad tiene a la hora de acudir a un mercado tradicional a hacer la compra. Además, en los últimos años, estos espacios se han reinventado, ofreciendo también comida internacional, alternativas de ocio y productos de todo tipo.

El de la calle Feria es el mercado más antiguo de la ciudad. Concretamente, lleva abierto desde 1719 y, aunque ha sufrido varias remodelaciones, la esencia del
lugar sigue siendo la misma. Es martes por la mañana y las pequeñas calles en las que está dividido el recinto son un continuo trasiego de gente y carros de la compra. «Los días de diario vienen, sobre todo, personas mayores del barrio, el sábado se llena de parejas jóvenes con niños y matrimonios que vienen a comprar y, de paso, a tomarse una cerveza», explica la dependienta de una de los puestos de fruta. Está atendiendo a Consuelo, que enseña el interior de sus bolsas. Un pollo de corral (4,50 euros/kg), media docena de huevos (1,72 euros), cinco tomates (1,40 euros/kg) y seis peras de agua (1,30/kg). En total, se ha gastado hoy 19, 53 euros. «Voy a prepararle un pollo asado a mis nietos, que comen hoy en mi casa», explica mientras afirma que es fiel clienta del mercado desde hace muchos años. «Aquí me tratan mejor, me dan siempre las cosas más buenas y, además, echo el rato».

Además de los puestos tradicionales, la plaza cuenta con tienda de vinos, comida asiática, puesto de zumos y fruta troceada, heladería y, los fines de semana, el espacio de tapas la Lonja de Feria.

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El café de después

En contrapunto con la plaza de la calle Feria, está el cercano Mercado de la Encarnación. Con más de 4.500 metros cuadrados de superficie, apenas acaba de cumplir cinco años de vida. Su céntrica ubicación hace que, a primera hora de la mañana, ya haya gente inspeccionando qué pieza de pescado, recién descargado, se va a llevar a casa. Joaquín elige dos lubinas (16,40 euros/kg) que, dice, «son la especialidad de su mujer». «Los lunes no hay pescado, así que los martes y los viernes es cuando vengo a comprarlo», concreta. Para la guarnición, se lleva una bolsa de guisantes frescos (2,50 euros). También carga con medio kilo de naranjas (0.99 euros/kg). En total, 16, 50 euros gastados en la compra. «Lo que más me gusta de venir aquí es tomarme un café después en alguno de los bares de cerca», confiesa Joaquín. Pasa casi sin mirar por los puestos de ibéricos ‘gourmet’, sushi o el de macedonias y zumos. «Todo eso está muy bien y le da mucha vida al mercado, pero lo que de verdad hay que hacer es venir a comprar los productos de toda la vida o los placeros acabarán cerrando», alerta.

Comida para llevar

El tercer mercado del Distrito Casco Antiguo es el del barrio del Arenal. Las obras en la fachada, que cortan algunas de las entradas al edificio, durarán hasta el 2016, por lo que el ritmo de clientes es más bajo de lo normal estos días. A media mañana, son varios los que esperan en la cola de un puesto dedicado a la comida para llevar. Carla, una estudiante que vive en el barrio, pide una pequeña ración de ensaladilla (8 euros/kg) y otra de solomillo al whisky (14 euros/kg) «Viene una amiga a comer y yo cocino fatal, así que he bajado al mercado a por el menú», explica. Cuando acaban de servirle, se acerca a la frutería a por el postre. Coge cuatro peras (1,75 euros/kg). La comida del día le cuesta 11.60 euros.

En los tres mercados, Encarnación, calle Feria y Arenal, es posible comprar los alimentos para que coma toda la familia por menos de veinte euros. Productos frescos, cercanía y buenos precios son los ingredientes más demandados por los asiduos a las plazas de abasto del centro de Sevilla.