Fábrica de corcho, oficinas, colegio real de humanidades, palacio o seminario. El palacio de San Telmo es uno de los edificios históricos con más vidas de Sevilla. Los más de 300 funcionarios que transitan por la sede de la Presidencia, y de la consejería del mismo nombre, apenas alcanzan a conocer el pasado de las mismas habitaciones donde ellos teclean.

En 1680, se toma la decisión de crear en Sevilla una escuela de náutica para niños huérfanos. Eran unas circunstancias históricas difíciles: la ciudad se había diezmado considerablemente después de la epidemia de peste en 1649, y el puerto dejaba de ser una referencia a pasos agigantados. Ese mismo año, se toma la decisión de trasladar la Flota de Indias a Cádiz. Era el principio del declive marítimo de Sevilla.

Bajo esos malos augurios, la Universidad de los Mareantes, que agrupaba a todos los dueños, capitanes y demás cargos de los navíos, decide crear el colegio para huérfanos, donde poder enseñarle marinería, pilotaje y artillería. Aunque, en un principio, se baraja su ubicación en Triana, se decide edificarlo en unos terrenos extramuros de la ciudad, propiedad del Tribunal de la Inquisición. Se elige en su lugar una finca «a la banda de la ciudad… junto a san Telmo» ocupada por el barrio de Marruecos. En 1862 se coloca la primera piedra del centro educativo, y empieza a funcionar casi inmediatamente ya que, además de la ermita que da nombre al lugar, había numerosos edificios construidos, como casas, bodegas, hornos y almacenes, que sirven de aulas en los inicios.

Diversas reformas

La evolución arquitectónica de San Telmo ha estado marcada por varias épocas de reformas y rehabilitaciones, que dependían del propietario que el palacio tuviese en ese momento. Se empieza a construir de derecha a izquierda, desde el lado más cercano al río hacia el interior. El objetivo era crear una planta rectangular, con torreones en las cuatro esquinas, con un eje central. La imagen que todos conocemos se debe, en gran parte, a las obras acometidas en el siglo XVIII por Leonardo de Figueroa. Entre otras cosas, fue el encargado de diseñar la portada principal, de estilo barroco. A finales del siglo XVIII, Lucas Cintora le aportó al edificio un aspecto clásico propio de la Ilustración.

Tras el cierre del seminario para huérfanos, se crea un Colegio Naval Militar para la instrucción de los jóvenes que quisiesen dedicarse a las ramas científicas de la Marina. Finalmente, también queda en desuso por traslado y, durante una época, el edificio queda bajo la juridiscción de la Universidad Literaria.

El punto de inflexión en la historia del palacio es su adquisición por los Duques de Montpensier. la Infanta María Luisa Fernanda de Borbón y su esposo, Antonio Felipe María de Orleans, deciden instalarse en san Telmo y hacer de él su residencia. Con la intención de crear una corte real, llevan a cabo varias reformas que transforman el edificio en un palacio propiamente dicho, como la creación del salón de baile. Además, amplían la finca con sucesivas incorporaciones de las huertas limítrofes, llegando a sumar más de 20 hectáreas. A la época de los Duques de Montpensier pertenecen las doce esculturas dedicadas a sevillanos ilustres, ubicadas sobre una de las fachadas y realizadas por Antonio Susillo.

El palacio acogió a los heridos de la Guerra de Marruecos, en 1909-ABC

El matrimonio de Antonio María de Orleans y María Luisa Fernanda de Borbon concebió a sus diez hijos en San Telmo y aumentó su patrimonio y su relación con la ciudad. Sin embargo, las disputas por el trono de España enturbiaron su vida en Sevilla e, incluso, fue condenado al exilio varias veces. Tres años después de la muerte de su marido, la Infanta cede a la ciudad de Sevilla gran parte de los jardines del palacio. Nace así el Parque de María Luisa, que lleva su nombre en agradecimiento.

Tras la muerte de la Infanta, San Telmo pasa a ser propiedad del Arzobispado, que lo transforma en el Seminario Metropolitano de San Isidoro y San Francisco Javier. A partir de ese momento, el edificio es objeto de varias reformas y modificaciones de su estructura. Algunas son obligadas, después de que un voraz incendio devorase la biblioteca y la cúpula de la escalera principal.

En 1989, se llega e un acuerdo para que el edificio sea cedido a la Junta de Andalucía, que encarga al arquitecto Vázquez Consuegra una rehabilitación para darle su uso actual, el de sede de la Presidencia. En él se reúne el Gobierno autonómico, en las mismas habitaciones que un día frecuentó la realeza y, mucho antes, los niños huérfanos de Sevilla.