«Nada más abrir, en el año 1954, dimos el Gordo del Niño y se instaló la suerte en «La lluvia de oro»; desde entonces convive con nosotros», explica Javier Lapiedra Antúnez, propietario de la administración número 12 de Sevilla, que cumple sesenta años en la misma ubicación, el kiosco de la plaza de la Encarnación.

La historia de esta empresa familiar arranca con María Ruiz Bautista, abuela del actual propietario, que hereda el negocio de su madre, Ángela Antúnez Ruiz. En total, tres generaciones repartiendo suerte, ahora bajo las ‘Setas’ del arquitecto alemán Jürgen Mayer. Todavía recuerdan cómo tuvieron que desplazar el kiosco a la calle Laraña para que las obras pudieran avanzar. Sin embargo, el cambio de la fisonomía de la plaza ha beneficiado a estos loteros, que han ampliado su clientela gracias a las visitas de los turistas al complejo Metropol.

La Lluvia de oroPero, hasta llegar a la actualidad, la forma de vender lotería ha cambiado drásticamente. «Todo se hacía a mano, era un trabajo muy artesanal», explica Javier. «Los inicios fueron duros y con un procedimiento muy engorroso, no difícil, pero sí tedioso», explica. «El registro de ventas, premios y devoluciones se hacía manualmente y había que enviarlo a Madrid», detalla. «Todo eso se ha ido solventando con eficacia gracias a la evolución tecnológica», confiesa.

A lo largo de su historia han dado 36 premios entre primeros y segundos. Los años sesenta, los recuerdan como la época dorada de la venta de lotería de Navidad en Sevilla. «Coincidió que varias administraciones de Sevilla dimos premios muy seguidos», detalla. De esas fechas todavía conservan una clientela fiel, que ha ido legando los números a hijos y nietos. Hoy, ‘La lluvia de oro’ es una de las administraciones que más venden de Sevilla.

«Cuando se mima, la suerte tiende a aparecer»

El secreto de su éxito está, según confiesa, en «cuidar a los clientes» con iniciativas como el buzón rojo de la suerte, una segunda oportunidad para los décimos no premiados del día 22 de diciembre que consiste en la rifa de tres rutas gastronómicas. Esta estrategia de márketing ha permitido un crecimiento anual de entre el cinco y 15 por ciento, unas cifras que se mantienen este año. «No hemos notado la crisis gracias, en buena parte, a que hemos mimado la suerte», reitera Javier. «Cuando se mima, la suerte tiende a aparecer», afirma. «Mimar como sinónimo de cuidar y gestionar», añade el lotero.

Y este año, ¿qué número se ha vendido más? Dada la cercanía con la Casa de las Dueñas, uno de los décimos más pedidos ha sido el que juega con los números de la fecha del fallecimiento de la Duquesa de Alba. También, como en otras administraciones, el 14

«Con serenidad», el 22 de diciembre, aguardan a que la fortuna les sonría. Y, por si acaso, en su kiosco de la plaza de la Encarnación ya tienen preparadas algunas botellas de champán. «Y a confiar a que la suerte aparezca».

Fotografías: José Galiana