Una X marcaba el lugar como si del mapa del tesoro se tratase. Como toda X que se precie, tras de sí se halla una incógnita, en este caso sobre su futuro. Del espacio de la calle Trajano marcado con la X sí se conoce su pasado, ligado sentimentalmente a los sevillanos en sus más diferentes formas. En algunos casos, vinculado con la Guerra Civil y, en otros, con el destape y las ansias de libertad tras la dictadura. De momento, sin que se sepa mucho cuál será su próximo uso, ya han despejado el simbólico letrero de Cine X que daba carácter sórdido a este edificio regionalista del arquitecto Aníbal González.

Huerfano del cartel que lo ha definido durante la última década, el Cine Trajano se encuentra inmerso en un plan de protección aprobado por el Ayuntamiento de Sevilla en mayo de 2012. La nueva medida devuelve la calificación de centro Histórico con carácter genérico a este edificio junto con los cines Apolo, el antiguo cine Llorens, las salas Imperial y Pathé y el teatro Álvarez Quintero, una definición que ya les atribuía el planeamiento urbano de 1987.

Un operario retira el cartel del cine x de TrajanoEsta catalogación, merced a los informes del Servicio de Conservación de la Edificación y a un plan especial de protección elaborado por la Gerencia de Urbanismo para el subsector San Andrés-San Martín, obligan a conservar y proteger la primera crujía, la fachada, de este edificio de Aníbal González. Y, en ese marco, encaja la retirada del letrero, uno de los elementos más fotografiados de la calle Trajano.

El desmontaje del cartel deja a la vista los arcos polilobulados, que fueron los protagonistas en la primera obra neomudéjar del arquitecto Aníbal González así como la cerámica. «Este maltratado edificio, abandonado durante años, es un edificio interesante, por su estilo neomudéjar tardío, ya que data de 1922, fecha en la que ya Aníbal González había definido perfectamente su estilo y no recurría ya a este estilo», explica el blog Sevilla Siglo XX.

El edificio posee dos fachadas, una a la calle Trajano y otra a Amor de Dios, lo facilitaba la entrada de los clientes al local. La principal se caracteriza por su simetría perfecta, dividida por un paño. Este cuerpo central esta rematado por una bonita cubierta a cuatro aguas adornada con una cornisa denticulada.

El inmueble se asienta sobre el solar del antiguo Hospital del Amor de Dios, derribado en 1860. El primer uso tras el derrumbe fue el teatro-circo Lope de Rueda. En los felices años 20, Aníbal González construye el actual edificio incluyendo en su planta baja la sala de fiestas Variedades Lido. El inicio de la Guerra Civil convierte el inmueble en una improvisada cárcel ante el hacinamiento de las existentes, como La Ranilla, y la reciente clausura de la del Pópulo, situada en el barrio del Arenal. Los historiadores sitúan allí al preso Blas Infante el 11 de agosto de 1936, justo el día en el que fue conducido al kilómetro cuatro de la Carretera a Carmona para ser fusilado.

Letrero de Cine XLas espaciosas salas del Salón de Variedades de la calle Amor de Dios y Trajano fueron ocupadas desde el 20 de julio de 1936, dos días después del alzamiento militar, como «centro de detención y como dependencias comisariales al situarse desbordada la vecina Delegación de Orden Público de la Segunda División situada en la residencia de los Padres Jesuitas de la calle Jesús del Gran Poder», explica el historiador Juan Ortiz Villalba, autor del libro «Sevilla 1936». La misma suerte corren otros teatros como el Rialto y el salón de beige Florida y Zapico, según afirma Leandro Álvarez en su libro «Andalucía y la guerra civil, estudios y perspectivas».

El final de la fratricida guerra y con la llegada del franquismo, vuelve a deparar un uso lúdico al espacio con el inicio de la actividad del Cine Trajano en 1941, que a la postre ser convertiría en una Sala de Arte y Ensayo. Con la democracia y las ansias de libertad, retomaría la esencia del primigenio café de variedades pero siguiendo la tendencia de la época. Llega el destape y el Cine X.

El ambiente sórdido acompañó al espacio hasta bien entrado el siglo XXI. La llegada del VHS hizo estrago en la única opción que tenía el público voyeur. En 2003 se cerraron unas puertas que nunca más se han vuelto a abrir. En 2014, la X, por mucho que se quite el letrero, sigue sin ser despejada.