El columnista de The Guardian Stephen Moss ofrece 33 reglas para sobrevivir a la ola de calor que sufren los británicos en estos días. Entre ellas, concretamente la número 11, recuerda a los lectores que  «33 grados no es en realidad tan caliente en comparación con Sevilla o el Sáhara, así que deja de gemir». Tiene razón el periodista, ya que por Sevilla hay que sumarle al termómetro otros diez grados. He aquí las 43 reglas para sobrevivir a los 43 grados de la capital de sur de España:

1. Vaya a la playa, no lo dude. Recuerde que Sevilla está solo a una hora de las playas de Huelva y de Cádiz y a apenas dos de la Costa del Sol, que es muy poco en comparación con Londres o Manchester, que están a más de dos horas… en avión.

2. Deje de hablar de la ola de calor todo el tiempo. Agobia.  Todos sabemos que está cayendo la mundial, pero piense que es algo intrínsecamente sevillano, que llevamos toda la vida soportándolo estoicamente.

3. En las horas de mayor calor echan el Tour por la tele. Ya sabe que es la mejor forma para dormir la siesta.

4. No deje de tomar gazpacho. Es fundamental para reponer le pérdida de hidratación por el sudor.

5. Póngase todo lo fresco que pueda en casa pero por favor, deje las chanclas y el bañador en el armario. No se pasee por Sevilla con esas pintas.

6. Evite ver el informativo de Roberto Brasero. Sabe que acabará cabreado cuando hablan a diario del calor y ponen la imagen del termómetro del Cristina y a la guiri como un salmonete metiendo la cabeza en una fuente con el abanico.

7. Los hombres, en Sevilla, tampoco llevan pantalón corto a la oficina. Igual que en Londres, este es un lugar de trabajo, no una playa. Esto es aplicable también a cierto nuevo concejal de Ayuntamiento de Sevilla.

8. Stephen Moss recuerda que aparecer en topless en un lugar público en un delito penal. Por Sevilla no se ve demasiado, pero por si acaso también está prohibido.

9. Lleve una botella de agua todo el tiempo. Quizá en Londres no haga falta, pero en Sevilla debe salir directamente del congelador. Sevilla es una de las ciudades europeas con menos fuentes públicas.

Jóvenes bañándose en una fuente en Sevilla

Jóvenes bañándose en una fuente en Sevilla

10. Es muy habitual ver a grupos de jóvenes bañándose en las fuentes como si fueran piscinas. Está completamente prohibido. En Sevilla hay piscinas públicas, parques acuáticos y, de nuevo, la playa a menos de una hora.

11. The Guardian invita a la reflexión: «El mercurio es aún más caliente en Venus, donde la temperatura media es de 462 grados».

12. En Sevilla hay excelentes heladerías. Realmente la ciudad está repleta de heladerías. De hecho, hay más heladerías que fuentes públicas. Es más fácil tomarse un helado que encontrar un lugar donde beber agua.

13. Evite los guisos de garbanzos, lentejas o chícharos. Su estómago lo agradecerá y los que se sientan con usted en el autobús, también.

14. Es posible hacer deporte en la calle. El calor no es excusa. Hay muy buena hora a eso de las siete u ocho de la mañana. Después… mejor no lo intente.

Un ciclista en bici junto a un termómetro que marca 43 grados

Un ciclista en bici junto a un termómetro que marca 43 grados

15. Hay un refrán en Reino Unido: «Tres días de calor, van seguidos de una tormenta». Más quisiéramos los sevillanos repetirlo hasta la saciedad.

16. Sí, en el programa de Roberto Brasero —el apellido le viene que ni pintado— han dicho que hay alerta roja por 43 grados, y que el termómetro del Cristina marca 50. Deje de ponerlo en Twitter, Facebook e Instagram y de mandar el clásico mensaje de… «Vais a morir todos». Ya lo sabemos.

17. Es importante el uso de la ducha en estas fechas. En realidad, en Sevilla se hace estrictamente necesario desde Semana Santa a Todos los Santos. Junto a la ducha, es muy necesario el uso del desodrante. Su familia, sus compañeros, sus amigos y los que vienen de Sevilla Este en el 27 se lo agradecerán.

18.  La ola de calor no es algo extraordinario. Ocurre todos los años por estas fechas, y lo sabe, pero a usted le encanta regodearse y ver cómo sube sin parar la temperatura (como en la canción de King África).

19. No se ría de los guiris que se cruza por la calle de turismo. Sí, van colorados por encima de sus posibilidades, pero entienda que ellos han venido buscando esto. Usted no, y también está en la calle…

Un turista descamisado a 50 grados en Sevilla

Un turista descamisado a 50 grados en Sevilla

20. Pongámonos serios. Ni se le ocurra abandonar a su perro. Si quiere irse a la playa y no tiene con quién dejar a la mascota, hay más opciones que dejarlo a su suerte a sabiendas de que no durará ni tres días vivo con estas temperaturas.

21. El aire acondicionado en Sevilla es casi de primera necesidad, pero recuerde que gasta luz a espuertas. Revise bien su contrato con Sevillana. En estos meses suelen venir las «multas» más dolorosas por no medir bien cómo y cuándo ponerlo y quitarlo.

22. Siempre le quedará el ventilador…

23. Sevilla no es Londres. Aquí no se agotan los ventiladores. Son como las sillitas de los chinos en Semana Santa. Siempre hay alguna tienda bien pertrechada.

24. Esta ola de calor no es evidencia del calentamiento global. En 1903, sus bisabuelos también se agobiaban con 43 grados, pero seguro que se quejaban menos y no tenían aire acondicionado ni la playa a una hora.

25. Hay una máxima que, aunque pueda parecer una perogrullada, debe ser memorizada y analizada: en invierno hace frío y en verano hace calor. 

26. Seguro que ha visto la Copa América y a los aficionados y futbolistas abrigados. «Qué envidia», habrá pensado. Claro, piense que allí es invierno ahora y que probablemente estén sufriendo una ola de frío. Recuerde que en el invierno de Sevilla, usted está deseando que llegue el verano. Somos así de inconformistas.

27. Deje de leer el mito de la Caverna de Platón e imaginarse lo fresquito que estaría allí el griego. En las cavernas sevillanas, también hace calor y no hay aire acondicionado. Mejor vaya a Nervión Plaza.

28. En Sevilla, la noche es mucho peor. Si pone el aire (aparte de gastar luz) se levanta resfriado. Si abre la ventana, entra más flama aún. La mejor solución es dormir fresco y sin taparse, alejado de todo contacto humano y con el ventilador en movimiento.

29. Recuerde que en Écija (y puede que en Córdoba) lo pasan peor que en la capital. Mal de muchos…

30. En algunas tiendas de la calle Francos venden microclimas portátiles. Son una especie de botellas que, con un botón, expulsan agua espolvoreada. Como el paloselfie en Semana Santa, ésta es la nueva moda.

El Callejón del Agua en el barrio de Santa Cruz

El Callejón del Agua en el barrio de Santa Cruz

31. No hay mejor lugar en Sevilla donde combatir el calor que en el Callejón del Agua por el sonido de las fuentes, unido a las sombras de las estrechas calles del barrio de Santa Cruz. No hubo mejor Gerencia de Urbanismo que la de Fernando III el Santo.

32.  El muelle de la Sal, con la calle Betis y el puente de Triana de fondo, es el mejor lugar donde pasear por la noche sevillana.

33. Aquí terminaban los consejos en The Guardian. Nosotros seguimos.

34. Junto al de la Sal, en Sevilla los últimos gobiernos municipales han logrado recuperar los muelles de las Delicias y de Nueva York. También son altamente recomendados.

35. Baje la ventanilla al pasar por la fuente de las Cuatro Estaciones. Es un oasis en medio del desierto.

36. Allí mismo, mire hacia la estatua del Cid y recuérdelo vestido de croché. Piense en la que estaría pasando el muchacho con ese traje en estos días.

La estatua del Cid vestida de croché

La estatua del Cid vestida de croché

37. Es buen momento para recordar el mal estado del Jardín Americano, un lugar magnífico para combatir el calor, que está completamente abandonado.

38. Piense en la que tiene que estar cayendo en el mirador de la Torre Pelli… En su casa está usted más fresquito.

39. Hay un lugar peor que en mitad de la avenida de Almirante Lobo sin árboles: el aparcamiento del Paseo Colón. Allí, para no haber, no hay ni aire natural.

40. Apiádese de los abogados, ejecutivos, trabajadores de El Corte Inglés… que van de chaqueta y corbata al trabajo. Si usted no es uno de ellos, dese por satisfecho. Eso sí, no use el pantalón corto ni chanclas, al menos por solidaridad.

41. Si usted vio un paso con costaleros el otro día no fue un sueño. Era la cuadrilla del Carmen de Santa Catalina en la mudá hacia San Román. Y, si se fijó bien, los costaleros no iban tampoco en pantalón corto.

42. Ya lo decía Obélix: «Están locos estos sevillanos».

43. Si ha llegado hasta aquí, le pedimos disculpas y le prometemos no volver a darle tanta calor. Pero piense que en Córdoba y Écija hace algunos grados más y este artículo podría ser aún más largo…