No hay mal que cien años dure, al menos eso dice el refrán. Sin embargo, la presente ola de calor parece haberle cogido el gusto a Sevilla, y de momento no hay visos de que el termómetro vaya a bajar en los próximos días.

Con el fin de semana en ciernes y como vía de escape al aire acondicionado del hogar (o de aquellos hogares que no lo tengan) aquí les planteamos diez lugares donde encontrar cierto alivio al sobrecalentamiento hispalense. Sin artificios. Y gratis (al menos para el sevillano).

1. Calle Verde

El manto verde que tamiza la calle del mismo nombre y que aporta gran frescor a quien la transita / Fran Piñero

El manto verde que tamiza la calle del mismo nombre y que aporta gran frescor a quien la transita / Fran Piñero

Pocas calles quedan ya cuya nomenclatura vaya en consonancia con su esencia o con algún elemento que la defina.

Si recientemente apuntamos el inteligente uso de los toldos de lona para cubrir ciertas calles del centro, y su origen en el siglo XVI en Sevilla, en esta vía se da un paso más allá al ser la cobertura vegetal.

Distintas plantas y enredaderas que emergen de las casas enfrentadas van tejiendo un falso y refrescante techo que da el plus a una calle que difícilmente alcanza los dos metros de anchura.

2. Baños María de Padilla

Los misteriosos y oníricos Baños de María de Padilla son toda una refrescante sorpresa / Fran Piñero

Los misteriosos y oníricos Baños de María de Padilla son toda una refrescante sorpresa / Fran Piñero

Pensar en unos baños árabes es evocar humedad, un ambiente cálido y un agua por lo general templada donde sumergirse es todo un placer… en invierno.

Sin embargo, los baños que integran esta lista no tenían la función termal y terapeútica mencionada, sino que se plantean como un misterioso atractivo turístico dentro de los Reales Alcázares.

Técnicamente tampoco son árabes, ni siquiera baños, pues se concibieron como una cisterna para acumular agua. Es sí, se levantaron en el siglo XIV sobre un extinto jardín almohade.

Si en ellos sorprende el juego óptico de sus líneas y puntos de fuga, el «efecto microclima» que se percibe al avanzar por la bóveda de acceso no le va a la zaga.

De todas formas, todo el palacio sirve como tregua a la canícula, y con la certeza de que no existe aire acondicionado en sus estancias (salvo en la Sala del Almirante, reconvertida en espacio de conferencias) es posible hasta encontrar corrientes de aire fresco, que surgen de la magistral disposición del edificio.

3. Parque de María Luisa

El vergel del Parque de María Luisa, con amplias zonas de sombra y frondosidad / Rocío Ruz

El vergel del Parque de María Luisa, con amplias zonas de sombra y frondosidad / Rocío Ruz

Al parecer, los koalas se abrazan a los árboles porque al apretar el cuerpo contra los troncos logran reducir su temperatura en una media de 5º.

No le sugerimos que intente una cadena humano-arbórea, con posibles resultados urticantes y a buen seguro irrisorios, pero sí que se acerque a la naturaleza. Y en ese sentido, por lo carismático y céntrico, no hay mejor opción que el Parque de María Luisa.

A lo largo de sus 34 hectáreas encontrará grandes franjas de sombra, pues los árboles pueden disminuir la sensación térmica hasta 10º, y zonas de agua como la entrañable cascada del Monte Gurugú o la Fuente de las Ranas

4. Salvador

El frescor intrínseco de la esbelta Iglesia del Salvador de Sevilla se ve complementado con diversos ventiladores / Fran Piñero

El frescor intrínseco de la esbelta Iglesia del Salvador de Sevilla se ve complementado con diversos ventiladores / Fran Piñero

Vaya por delante que las iglesias y capillas son ante todo, lugar de oración, refugio de aquellos que ansían consuelo espiritual y no térmico. No obstante, a nadie escapa la diferencia de temperatura existente entre el mismo lugar de acceso al templo y su interior.

Es por ello que aquí sugerimos, por lo que tiene de monumento (y de visitas bajo pago, a excepción de los residentes en Sevilla capital) la Colegial del Salvador.

Traspasar su umbral no sólo le acercará a los fastuosos retablos barrocos, a la calidad arquitectónica o a la perfección del Señor de Pasión o del Cristo del Amor, sino que reducirá su calor en un mínimo de 3º.

Además, puntualmente se encuentra, debidamente armado y con la Custodia como culmen, el paso de plata de Cayetano González.

5. Catedral

Multitud de turistas y ciudadanos contemplan la grandiosidad de la Catedral y su altar mayor / Fran Piñero

Multitud de turistas y ciudadanos contemplan la grandiosidad de la Catedral y su altar mayor / Fran Piñero

Si algún templo hispalense puede definirse como monumento, ese sin duda será la Santa Iglesia Catedral. Tras un recibidor en el que se aprecia claramente la ayuda del aire acondicionado, una vez que se supera la zona de taquillas de la Puerta del Príncipe el visitante se topará con la grandiosidad de la Seo, pero también con su frescor inherente.

Es lógico, el aire circula con mayor libertad a lo largo de los 36 metros de altura que tiene su nave central, y que llegan hasta 40 metros en el caso del cimborrio.

El grosor de sus muros y cubiertas, así como sus grandes dimensiones (116 metros de largo y 76 de ancho) contribuyen a una sensación térmica más agradable, y le confieren el título de Catedral gótica más grande del mundo (11.500 metros cuadrados).

6. Santa Marta

El crucero de la Plaza de Santa Marta se encontraba previamente en el Hospital de San Lázaro, donde hacía las veces de Humilladero / Fran Piñero

El crucero de la Plaza de Santa Marta se encontraba previamente en el Hospital de San Lázaro, donde hacía las veces de Humilladero / F. Piñero

Siempre sorprende por lo recóndito de su ubicación, sin salida, y a escasos metros de la Plaza Virgen de los Reyes, pero sólo alcanzable para los más diestros en sevillanía.

En verano, además, lo hace por rebajar algún que otro grado el ambiente, en especial por los amplios naranjos que tamizan el poco cielo que podría verse en tan recoleto espacio, con el que sólo lindan dos casas particulares y el convento de la Encarnación.

Aproveche el resuello y repare en el crucero, tallado por Hernán Ruiz «El joven» y Diego Alcaraz en 1564, que hasta comienzos del siglo XX se veneraba en el Hospital de San Lázaro.

7. Rectorado

Contemplar la fuente de la antigua Fábrica de tabacos de Sevilla es toda una gratificante experiencia... a la sombra / Fran Piñero

Contemplar la fuente de la antigua Fábrica de tabacos de Sevilla es toda una gratificante experiencia… a la sombra / Fran Piñero

El segundo edificio civil más grande de España está en Sevilla. Es obra de Ignacio Sala, Diego Bordick Deverez y Sebastián Van der Borcht. Y es todo un aliado frente a las sofocantes temperaturas del estío.

Se trata de la Real Fábrica de Tabacos, hoy sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla y de ciertas Facultades, cuya distribución en galerías y patios centrales fomenta las corrientes de aire y asegura sombra hasta para cruzarlo de punta a punta.

Lógicamente, todo dependerá de la intensidad solar, pero en cualquier caso la cifra se reducirá notablemente. Al menos en su planta baja no presenta aires acondicionados, por lo que podrá observar cómodamente la meritoria arquitectura, su fuente central y la escultura de Maese Rodrigo, entre otras. Y en sombra.

8. Panteón de sevillanos ilustres

Vista general del Panteón de Sevillanos Iustres / V. Gómez

Vista general del Panteón de Sevillanos Iustres, donde yace Gustavo Adolfo Bécquer / Vanessa Gómez

Puede resultar una opción un tanto lúgubre, pero no por ello carente de historia, cultura y curiosidades. Y sin duda es una manera de hacer turismo sin la problemática del termómetro.

Bajo la Universidad de Bellas Artes, y por tanto, como cripta de la iglesia de la Anunciación, se encuentra el Panteón de sevillanos ilustres, donde yacen figuras clave como Gustavo Adolfo y Valeriano Bécquer, Rodrigo Caro o Arias Montano.

Cada viernes, a las 12 de la mañana, la Universidad de Sevilla ofrece una visita en grupo, y gratuita, para conocer las peculiariades de este mausoleo, una actividad que se complementa con un segundo turno a cargo de los alumnos del Colegio Buen Pastor, a partir de septiembre.

En agosto permanece cerrado este espacio subterráneo en el que las propiedades del omnipresente mármol aseguran el contacto con el frío eterno.

9. Calle Lagar

En la calle Lagar se aprecia sensiblemente una menor temperatura que en otras calles del centro / Fran Piñero

En la calle Lagar se aprecia sensiblemente una menor temperatura que en otras calles del centro / Fran Piñero

En el siglo XVIII albergó un establecimiento para el blanqueo de la cera, lo que le sirvió para ser rotulada como «Lagar de la cera» hasta 1845.

Desde entonces, el uso comercial ha ido mutando en meramente residencial, además de haberse acortado con el tiempo.

No es una calle esencialmente bella, ni llena de matices, pero en verano alberga un tesoro: aire fresco.

La estrechez y el trazado al más puro estilo Casco Antiguo consiguen que, en el tramo que conecta con Cuna, la temperatura sea bastante más tolerable que en el resto del circuito comercial del centro de Sevilla.

10. Castillo de San Jorge

Un ventanal al Guadalquivir conecta el pasado del Castillo de San Jorge con la realidad de la Sevilla actual / Jesús Spínola

Un ventanal al Guadalquivir conecta el pasado del Castillo de San Jorge con la realidad de la Sevilla actual / Jesús Spínola

En la ribera trianera del Guadalquivir, y de manera subterránea bajo el Mercado de Triana, una última opción cierra este listado de oasis en la ciudad.

Poco queda ya de aquel castillo almohade del siglo XII, que fue escenario de la Reconquista de Sevilla por Fernando III, salvo sus ruinas, y una diestra musealización que compone toda una imagen mental de su historia.

Se admite, algo de climatización funciona en el Castillo de San Jorge, pero es sólo una aportación a la fresca humedad del emplazamiento. El plus de frialdad lo ponen sus contenidos de repaso a la época en que fue sede de la Inquisición española.