«Esperanza nuestra. Ella es Tabernáculo de Dios y Puerta del Cielo». ¿Sabe dónde está esta inscripción? De haber en Sevilla una entrada al paraíso, muchos la situarían en el Arco de la Macarena. Eso debió pensar el consejero espiritual de la hermandad, Sebastián y Bandarán, que instó a coronar la antigua puerta con un azulejo y este lema para mantener la tradición de colocar retablos callejeros de la virgen en los accesos a la ciudad.

Azulejo del Arco de la MacarenaLa historia del azulejo, que se ha retirado por su mal estado de conservación, que custodia el Arco de la Macarena se remonta al año 1922. Se trata del cuadro cerámico de la Esperanza que se inaugura el 27 de mayo de 1923 por la infanta María Esperanza de Borbón. El retablo nace de las manos del ceramista Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, «uno de los más fecundos y notables artistas decoradores de loza trianera, siendo el primero que aplicó la técnica al ‘aguarrás’ a los azulejos pisanos, pues la había aprendido en su etapa en La Cartuja», explica Jesús Palomero Páramo en el libro «Ciudad de retablos», editado en 1987 y que recoge la página web el experto Martín Carlos Palomo García en un artículo sobre el azulejo macareno.

El del Arco de la Macarena es el último retablo que salió del taller de Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, premiado en múltiples certámenes y exposiciones de cerámica, como las de Sevilla (1905, 1908 y 1911) y Méjico (1910). «Para pagar su factura se organizó una suscripción popular, que alcanzó la suma de 1.018 pesetas, publicándose la marcha de la recaudación en las páginas de ‘El Correo de Andalucía’ y de ‘El Noticiero Sevillano’», detalla Palomero Páramo. «Su cocción defectuosa hizo que se retocase al óleo y aparece flanqueado por los escudos de España y Sevilla, a la derecha y los de la Hermandad Macarena, a su izquierda», añade.

El 23 de septiembre de 1995, dentro de los actos conmemorativos del IV Centenario fundacional de la Hermandad de la Macarena, tuvo lugar un Solemne Pontifical con el paso de la Virgen bajo el Arco, oficiado por el Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo, con asistencia de numerosas personalidades, entre ellas Sus Altezas Reales Pedro de Orleans y Esperanza de Borbón. Esta última era la misma que en su juventud asistiera como madrina a la ceremonia de bendición del retablo cerámico que corona el Arco de la Macarena desde el 27 de mayo de 1923, explica en su web Palomo García, uno de los mayores expertos de la cerámica artística sevillana.

Además del azulejo de la Macarena, en el frente de la puerta se localizan cinco lápidas embutidas con diferentes inscripciones que hacen alusión a diversos acontecimientos importantes, como fue la inauguración del retablo, las reformas llevadas a cabo en 1723, 1795 y 1998, y la ordenanza de 1630 destinada a los guardas de la puerta.

El Arco sin Azulejo

El Arco de la Macarena sin su azulejo. | Álvaro Pastor