El nombre de Juan Carlos I se repite en el callejero de la ciudad. Paseos, puentes… Sevilla rinde homenaje al Rey, que abdica este lunes, en su nomenclátor y, en la mayoría de las referencias, el río Guadalquivir ejerce de nexo entre ellas. Además, el paso del monarca deja anécdotas en bares, hermandades o momentos familiares, como el enlace de la infanta Elena en la Catedral.

Paseo Juan Carlos ILos 39 años de reinado del monarca tienen reflejo en el margen derecha, en el paseo que lleva su nombre. En total, 40 minutos a pie se tarda en recorrer los 3,3 kilómetros que separan el inicio y final del paseo Juan Carlos I. Numerosos sevillanos transitan día a día por este espacio en el que se aglutina deporte y arte. Patinadores, ciclistas o corredores comparten espacio con los graffitis más originales y valorados de la ciudad. Seleka, Boris Hoppek, More Amore y otros artistas urbanos de primera magnitud internacional han estampado su huella en esta vía que lleva el nombre del monarca.

Sevilla y el Aljarafe tienen su punto de encuentro en dos puentes que llevan los nombres de Juan Carlos I y de la Reina Sofía. Partiendo desde el norte, el que lleva el nombre del Rey es el séptimo puente que cruza el Guadalquivir, y está situado entre los puentes de San Juan y Reina Sofía. Inaugurado en el año 1981, forma parte de la ronda de circunvalación SE-30. Constituye el nexo de unión entre la zona sur del Aljarafe (San Juan de Aznalfarache, Mairena del Aljarafe, Tomares, Coria del Río, Puebla del Río, Palomares del Río entre otras) y el sevillano barrio de los Remedios. Por él, sólo discurre la circulación en sentido de Oeste a Este (Entrada a Sevilla), ya que el sentido contrario, recae desde el año 1991 sobre el Puente Reina Sofía, situado a unos cien metros aguas arriba.

Diez años más tarde se completa la construcción del puente Reína Sofía, como parte de las obras de infraestructuras acometidas en la ciudad con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1992 para aliviar la situación del trafico del Juan Carlos I, ya saturada en aquellos momentos, y que se vería incrementada al pasar este a formar parte de la ronda de la nueva ronda de Circunvalación SE-30.

El Rey, vestido con el uniforme de la Maestranza

Retrato del Rey Don Juan Carlos I, Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Más allá del nomenclátor, la figura de Juan Carlos I está íntimamente ligada con la historia del la ciudad, también del anecdotario. «Sí, sí, soy Juan Carlos, el Rey». Los atónitos ojos de Manuel Casablanca y su familia se toparon en los prolegómenos de la Expo 92 con la imagen de Sus Majestades entrando en el restaurante Casablanca, en la calle Zaragoza. Nadie los esperaba. La sorpresa también se extendió a los clientes que despachaban viandas en la barra. Rápidamente, tras salir de la conmoción inicial, Manuel sirvió a Don Juan Carlos una media de manzanilla de Sanlúcar. Era el inicio de una relación que se repetiría en más de una ocasión.

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla también tiene un importante nexo con el monarca. Juan Carlos I es Hermano Mayor de esta institución sevillana desde el año 1993. Por Real Cédula de Felipe V de 2 de junio de 1730, la Maestranza de Caballería de Sevilla pasa a ser Real, recibiendo una serie de importantes privilegios, como usar en exclusiva uniforme propio en cualquier función, como los oficiales militares de sus tropas, siendo el más importante de ellos el que un miembro de la Familia Real sea Hermano Mayor de la Corporación.

El día 3 de abril de abril de 2006, Su Majestad el Rey preside, por primera vez, la Entrega de Premios a los Mejores Expedientes Académicos de la Universidad de Sevilla y Trofeos Taurinos de la temporada 2005. Para la Real Maestranza la presidencia de este acto por Su Majestad es una emotiva e histórica efeméride.

La relación con la Maestranza también tiene lazos afectivos, por el cariño que su madre, María de las Mercedes, profesó a esta institución. Prueba de este vínculo es el monumento que la Real Maestranza dedica a la Condesa de Barcelona a escasos metros de la Puerta del Príncipe, en la avenida de Cristóbal Colón.

Sevilla persiguió al monarca también en el exilio de su padre, Don Juan de Borbón, en Estoril. La residencia del Conde de Barcelona en Portugal tenía un nombre muy sevillano, Villa Giraldauna modesta residencia sin pretensiones palaciegas, parecida a un cortijo andaluz, de fachada blanca y construcción chata, disimulado en el entorno ajardinado.

Boda de la infanta Elena

La capital del Guadalquivir siempre fue una ciudad vinculada a la Corona. El ejemplo más palpable y notorio fue el enlace entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar, celebrada en la Catedral de Sevilla el 18 de marzo de 1995. Antes de oficiarse la ceremonia en el Altar Mayor, el cortejo nupcial partió de los Reales Alcázares, saliendo por la puerta del León. La infanta, del brazo de su padre el Rey -vestido con el traje de gala de capitán general de los Ejércitos, y el Toisón de Oro al cuello entre otras altas condecoraciones-, pudo entonces sentir el estallido de cariño de los sevillanos.