La inauguración del Puente de Isabel II o el derribo del convento de San Francisco son algunos de los momentos históricos capturados por el objetivo de Francisco de Leygonier y Haubert, el primer fotógrafo sevillano. Su trabajo documentó la Sevilla decimonónica y un magistral uso de técnicas fotográficas como el daguerrotipo, el calotipo o la heliografía de Niépce, materia en la que fue pionero.

Quizás su trabajo como Oficial de la Marina Mercante fue clave en su formación como fotógrafo. Puede que el dominio del francés, lengua aprendida de sus padres, franceses afincados en el barrio sevillano de Santa Catalina, le sirviese para abrirse puertas en el incipiente mundo de la fotografía. Lo cierto es que Francisco de Leygonier y Haubert, nacido en 1812, se formó en la daguerrotipia en en Burdeos en 1840, una técnica nacida oficialmente un año antes en París y que consiste en una exposición sobre una superficie de plata pulida y revelada con vapores de mercurio.

Sin embargo, el fotógrafo sevillano de ascendencia francesa utilizaría la técnica del catolipo, exponiendo a la luz un papel con una base de nitrato de plata y ácido gálico y usando hiposulfito sódico como fijador, para documentar uno de los cambios más bruscos de la fisonomía de la ciudad: el derribo del Convento de San Francisco, situado en lo que hoy es la Plaza Nueva. Esta técnica era más barata que el daguerrotipo ya que el papel necesario es más asequible que las placas de plata pulida, aunque también se usaba cobre plateado.

Derribo del Convento de San Francisco. Calotipo realizado en 1841 por Leygonier.

Derribo del Convento de San Francisco. Calotipo realizado en 1841 por Leygonier.

Durante su trabajo como marino mercante, Leygonier lleva sus trabajos a un concurso convocado en 1842 en Burdeos, pero el fotógrafo no presenta ningún trabajo como daguerrotipista, por estar ya bastante popularizada y porque tiene constancia de que algunos fotógrafos ya habían retratado Sevilla, como es el caso de Casajús en 1840 o Edmund Jordaen, sino que recurre a la de heliografista, una técnica primitiva con la que pocos se atrevían. Su obra fue galardonada, lo que supuso un refrendo a sus capacidades.

Sus conocimientos lo hacen dejar su puesto en la Marina y abrir un estudio en Sevilla, situado en el número ocho de la calle Cantimplora, dedicándose también a la docencia. Sus enseñanzas pronto alentaron a muchos sevillanos a aprender estas técnicas pero Leygonier puede presumir de ser el primer fotógrafo, o fotoperiodista, que capturó la luz de la ciudad. Entre sus alumnos estaría su hijo, Francisco Leyffonier Ortiz, también fotógrafo con un estudio en el Patio de Banderas.

Inauguración del Puente de Isabel II o de Triana. Detalle de un calotipo realizado en 1852 por Leygonier.

Inauguración del Puente de Isabel II o de Triana. Detalle de un calotipo realizado en 1852 por Leygonier.

Más allá de la anécdota como pionero y docente, Leygonier tuvo la suerte de poder capturar otros tantos momentos claves en la historia de la ciudad. Documentó la inauguración del Puente de Isabel II en 1852 en una imagen tomada, aparentemente, desde el hoy Paseo de la O; o la cucaña situada en el Muelle de Nueva York, en tiempos un embarcadero de los Duques de Montpensier, con motivo del nacimiento de la Infanta Cristina.

Esta última utilizando una nueva técnica con negativos de placas de vidrio al colodión húmedo. Pese a los avances de la fotografía, de los que estaba siempre al tanto, como las placas de vidrio espereoscópicas, Leygonier siguió basando su obra en el calotipo. En esta técnica inmortalizó varias vistas del Patio de las Doncellas del Real Alcázar, la Plaza de San Francisco, la Plaza Nueva, la Catedral, el Palacio Arzobispal, la puerta del Perdón, la Casa de Pilatos, la restauración de la Ermita de Valme en 1859 o la Puerta de Carmona. Trabaja en la actualización constante de su álbum de calotipos. Murió en 1882 en la collación del Sagrario.

Calotipo de una de la Puerta de Carmona, Puerta Nueva o de San Fernando.

Calotipo de una de la Puerta de Carmona, Puerta Nueva o de San Fernando.