Da igual lo que indiquen los mapas, las guías y los letreros. Pregúntenle a un sevillano por la calle Argote de Molina o por Jerónimo de Córdoba. No se alarmen si el gesto de duda florece en el rostro de su interlocutor. La reacción podría ser distinta si le consulta por la Cuesta del Bacalao o la Plaza de Rialto. Sevilla es tozuda en un buen número de ocasiones con su nomenclátor recurriendo a topónimos populares que hacen referencia a elementos urbanos que desaparecieron hace muchos años pero se aun perviven en la memoria de la ciudad.

Cuesta del BacalaoNi plaza de las Carnicerías, ni la plazuela de las Berzas y las Verduras, ni la de los Ensaladeros o la del Garbanzo, tampoco Infante Don Fernando ni Juan Álvarez Mendizábal, rechazada como Del Vino o como General Mola. En Sevilla, a la confluencia de las calles Pérez Galdós, Guadarmino, San Juan, Odreros, Jesús de las Tres Caídas, Ángel María Camacho y Alcaicería se le conoce como plaza de la Alfalfa, por mucho que la historia haya pretendido cambiarle el nombre.

En época árabe era la Alcaicer, un lugar de las ciudades de Al-Andalus donde se autorizaba a comerciar al por mayor. Llegada la Reconquista, la zona se utilizó como depósito de alimento de animales, fundamentalmente alfalfa, por lo que fue rebautizada con el nombre que se conoce actualmente.

La Cuesta del Bacalao es, para muchos sevillanos, la forma de referirse a la calle Argote de Molina aunque muchos jóvenes desconozcan el porqué. Hace poco que la esquina de esta vía con Placentines recupera 38 años después el monumento a este alimento tradicional de la cuaresma. El Bacalao era una tienda de ultramarinos situada en la esquina de la calle Placentines con Argote de Molina.

Un cine rebautizó la plaza Jerónimo de Córdoba como plaza de Rialto. A la continuación de la calle Jaúregui se le denomina con su actual nombre desde 1943. Poco después se instalaría en dicho enclave el Cine Villasol o Cine Jaúregui, que acabaría por llamarse Rialto hasta 1981, donde volvió a cambiar de nombre por Rialto Multicines o Novo Rialto. A pesar de que las proyecciones se suspendieran en 1998, para los sevillanos, a Jerónimo de Córdoba le siguen llamando Plaza Rialto.

Justo a la espalda de la iglesia del Salvador se sitúa la Plaza del Pan, un topónimo debido a que en ella se situaban los puestos de este producto básico. Ya en 1914, y debido a una petición de los vecinos se la denominará Plaza de Jesús de la Pasión, en clara referencia a la imagen de mismo nombre que alberga la Iglesia del Salvador.

Calle Gran CapitánA la confluencia de la calle Alemanes con la avenida de la Constitución se le conoce como la Punta de Diamante, por el negocio -desaparecido desde hace muchos años- «El Diamante». El añadido de punta se refiere a la forma en la que acaba la calle. Una fisonomía desconocida por los sevillanos de hoy ya que este apodo está relacionado con la imagen de la Avenida de la Constitución previa al ensanche, lo que confería a la calle una importante estrechez hasta la extinta calle Gran Capitán.

A esta nómina se le une el Lubre, la forma de referirse al actual El Corte Inglés de tecnología de la plaza del Duque, un comercio al por mayor de tejidos y textiles para el hogar y alfombras; o el Simago, antes Mark & Spencer, antes Sfera, ahora El Corte Inglés de la calle Alfonso XII; o los Escolapios, por la actual Escuelas Pías. Sevilla es tozuda con su nomenclátor.