La casa Martell ya estaba en Sevilla mucho antes de que la HBO pusiera sus ojos en el Alcázar para grabar la serie «Juego de Tronos». También antes de que George RR Martin llegase a imaginar la trama que seduce a millones de lectores y espectadores en todo el mundo. Lejos de cruentas luchas de poder, la de los verdaderos Martell es una historia de amor, a la ciudad y a un sevillano.

El 13 de enero de 1977, Janet Martell se enamoró de la ciudad «desde la misma escalera del avión». Llegaba de Estados Unidos para estudiar Filología Hispánica. «Era una mañana soleada, el cielo era azul, vi una fila de palmeras y pensé que estaba en el mismo paraíso», explica esta sevillana de adopción, que no oculta su simpatía por la paradoja de que el equipo de la HBO haya elegido el Real Alcázar para recrear la ciudad de Lanza del Sol y el reino de Dorne y grabar las aventuras de la casa Martell. «¡Qué coincidencia!», afirma.

Oberyn MartellComo sus «primos» Martell en la ficción, prefiere el calor al frío, de ahí que abandonara las gélidas tierras del estado de Wisconsin para irse a vivir al sur del Sur de Europa. Aunque no fue ese el único motivo. «Primero me enamoré de Sevilla y después de un sevillano», confiesa. En la actualidad, esa historia de amor ha germinado dando como frutos a dos hijos y un restaurante en el barrio de Santa Cruz, en la plaza de la Alianza, justo en la muralla del Alcázar, donde se grabará los Jardines del Agua. Una casualidad, «mucha casualidad», replica Janet.

Quién sabe si los ojeadores de la HBO no tomaron café o una cerveza en el bar Alianza, propiedad de los verdaderos Martell de Sevilla. Lo que Janet tiene claro es que le gustaría ver el rodaje de Juego de Tronos en el Alcázar y, por supuesto, conocer a sus familiares en la ficción. «Invito a mis ‘primos’ a todas las cervezas que quieran», comenta entre risas.

La coincidencia pronto llamó la atención de uno de los hijos de Janet, Manuel Naranjo Martell, que ha intentado ponerse en contacto con la productora que lleva el casting para poder acceder a la grabación. A buen seguro, con una cámara en las manos, dado que Naranjo es un fotógrafo que trabaja también en el sector audiovisual y estudió dirección cinematográfica en Barcelona.

«Poca gente nos ha comentado la coincidencia», explica Janet, «quizás porque los de mi generación saben poco de la serie». Manuel, su hijo, todavía sonríe cuando le mostró a su madre apenas cinco minutos de la serie, justo en un momento clave para la trama de los Martell. «Es fuerte, es muy fuerte», recalca. «Vi la mayoría de la escena con los ojos cerrados», explica.

¿Cómo llegan los verdaderos Martell a Sevilla?

«El apellido Martell viene de los descendientes de Carlo Magno», detalla Janet. «Hay estudios que tiene cifrados en dos billones los descendientes del conquistador», añade. En su caso, los Martell de su familia nacieron en Normandía, de donde emigraron en el siglo XVIII en dirección a Canadá.

Sus antepasados se instalaron en Quebec, «donde se hablaba francés», matiza. En torno al año 1852, los Martell empiezan a emigrar a Estados Unidos para poblar «unas tierras que regalaban» en el estado de Wisconsin. De hecho, en varios pueblos de la zona más de la mitad de la población se apellida Martell.

«En Sevilla no conozco a otros Martell», confiesa Janet. En octubre, todo apunta a que el Alcázar podría servir como lugar de encuentro entre miembros la casa Martell, los de la ficción y los de la realidad.