Escritor, historiador, ceramista, periodista arqueólogo… Sevilla vio nacer a mediados del siglo XIX a uno de los humanistas más prolíficos que ha dado la ciudad: José Gestoso. Este erudito sevillano centró su trayectoria profesional en el estudio del arte y la arqueología, llegando a publicar más de cien obras, lo que hizo de él una referencia obligada para nuevos historiadores. Destaca su faceta como amante de la cerámica, que rescató para mayor esplendor de Triana.

Nació y murió en la calle de la Venera, vía que en la actualidad -y desde 1918- está rotulada con el nombre de José Gestoso. Su anterior nombre, documentado desde 1384, se debía a una concha situada en la fachada de una de las casas. Un año después de la muerte del historiador autor de «Sevilla monumental y artística» o «Historia de los Barros vidriados sevillanos desde sus orígenes hasta nuestros días» la calle adoptaría su actual denominación por decisión capitular.

Ese fue el reconocimiento en el callejero a José Gestoso, vicepresidente de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla y miembro de la Real Academia de la Historia de España. El historiador, además de su nutrida nómina de estudios, desempeñó numerosos cargos públicos. Entre ellos, Gestoso fue miembro del primer Comité organizador de la Exposición Iberoamericana y trabajó incansablemente en la creación del Museo Arqueológico de Sevilla.

Más allá de nombramientos y cargos, Gestoso pasó a la historia por su papel en el resurgir de la cerámica en Sevilla. Una técnica que conocía al detalle al compatibilizar su formación académica con la de aprender de Ricardo Sanjuán, como detalla Martín Carlos Palomo García. Todavía se pueden ver sus retablos en varios puntos de Sevilla.

«Gran amante de Sevilla, promovió la restauración de monumentos, siendo el artífice del renacimiento de la cerámica sevillana a fines del XIX, despertando a los ceramistas e industriales trianeros del letargo, promoviendo el rescate de la tradicional industria de los barros vidriados, que volvió a ocupar el lugar que le correspondía por derecho», detalla Martín Carlos Palomo García en Retablo Cerámico. «No sólo incentivó el estudio de las antiguas técnicas y modelos, -añade- sino que cultivó esta faceta de las Bellas Artes, dejándonos numerosas obras. Además de coleccionista de cerámica antigua, escribió la magnífica obra ‘Historia de de los Barros Vidriados Sevillanos’, editada en Sevilla en 1904 y reeditada en 1995».

Otras curiosidades de la calle José Gestoso

La esta céntrica vía que desemboca en las ‘Setas’ de La Encarnación también nació poeta sevillano Rafael Lasso de la Vega. La calle, eminentemente comercial, tuvo en la segunda mutad del siglo XV un hospital llamado de la Concepción y de la Sangre de Cristo, además entre 1680 y 1682 la angosta callejuela albergó el hospital de mujeres impedidas, que tiempo después se trasladó a la aledaña plaza del Pozo Santo.