Ni plaza de las Carnicerías, ni la plazuela de las Berzas y las Verduras, ni la de los Ensaladeros o la del Garbanzo, tampoco Infante Don Fernando ni Juan Álvarez Mendizábal, rechazada como Del Vino o como General Mola. En Sevilla, a la confluencia de las calles Pérez Galdós, Guadarmino, San Juan, Odreros, Jesús de las Tres Caídas, Ángel María Camacho y Alcaicería se le conoce como plaza de la Alfalfa, por mucho que la historia haya pretendido cambiarle el nombre.

Este área constituía en época romana el punto de encuentro del Cardo Maximo que transcurría de norte a sur, desde la actual iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades y el Decumano Mayor que transcurría de este a oeste desde la actual iglesia de San Esteban en la calle Águilas hasta la plaza del Salvador. En esta zona se encontraban el foro de la época imperial romana, que comprendía templos, termas edificaciones públicas y mercados.

Plaza de la AlfalfaEn época árabe era la Alcaicer, un lugar de las ciudades de Al-Andalus donde se autorizaba a comerciar al por mayor. Llegada la Reconquista, la zona se utilizó como depósito de alimento de animales, fundamentalmente alfalfa, por lo que fue rebautizada con el nombre que se conoce actualmente.

En 1410 se implanta un mercado de caza donde se exponía para la venta los productos de las frecuentes partidas de caza que se organizaban en la periferia y alrededores de la ciudad, se comerciaba con todo tipo de animales de granja y alguna pieza mayor (codorniz, perdiz, conejo, jabalí, venado…), debido a esta mercadería empezaron a llamarla como plaza de la Caza, conociéndose así hasta mediados del siglo XV que pasó a denominarse plaza de Ensaladeros por ubicarse en el mismo lugar un mercado de verduras.

Llegado el siglo XVI se utilizó como almacén de la carne que llegaba a Sevilla, convirtiéndose en la Carnicería Mayor de la Ciudad desde donde se repartía a los vendedores que la suministraban a los ciudadanos, hasta el año 1815 que a la venta de carne se le añadió la de verduras, cereales y otros productos alimenticios, comenzó a conocerse como plaza del Boquete. Al ocupar el gremio de esparteros una parte de la plaza, se le calificó la Espartería de la Alfalfa. Por motivos de la realeza y en honor al hijo de doña Isabel II, desde el 1852 se le pone por un brevísimo espacio de tiempo el nombre de plaza del Infante Don Fernando. Con la caída de la monarquía se llamó plaza de Mendizábal, siendo sustituido en 1937 por el de General Mola.

A pesar de las denominaciones por las que ha pasado, siempre ha sido conocida por el único nombre de plaza de la Alfalfa por los autóctonos, ese es el motivo que mueve al Ayuntamiento a titularla en 1980 con ese nombre tan tradicional.