Ocurría el pasado otoño con el rodaje de Juego Tronos en el Alcázar, cuando paralelamente se iba gestando la serie revelación «Allí abajo», y poco después la secuela de «Ocho apellidos vascos» confirmaba su presencia en Sevilla. La ciudad se convertía en recurrente plató audiovisual, con polivalencia para lo épico, lo cómico y el thriller.

El ejemplo de esto último podrá contemplarse esta misma noche en los cines de toda España, con el estreno de «Asesinos inocentes», rodada íntegramente en la ciudad (a excepción de algunas escenas en Dos Hermanas y Tomares) y concebida como un reto: «Mostrar una Sevilla más Europea».

«La fotografía, la iluminación están pensadas para ofrecer una visión distinta. Se ve claramente que es Sevilla, pero se huye del localismo, De ahí que hayamos rodado, por ejemplo, en Nervión, y que la imagen use tonos ocre y no tenga el colorido acostumbrado», asegura Marta Velasco, productora de Áralan Films, empresa de la que surge el proyecto.

La propuesta es, cuanto menos, sorprendente. Un joven estudiante que atraviesa una situación personal convulsa necesita obtener su título universitario a toda costa, pero un suspenso en psicología se lo impide. Su profesor le plantea una única vía para aprobar: asesinarle.

Lo que puede parecer surrealista o propio de la comedia negra clásica es una historia real ocurrida en Nueva York, que el director Gonzalo Bendala ha adaptado «al lenguaje y la realidad de la Sevilla que vivimos», pero que podría haber tenido lugar en cualquier otro punto del mundo, de ahí la intención de huir del tipismo.

Escenario claro

¿Por qué rodar en Sevilla entonces? Pues por varios motivos. El principal, porque tanto la productora como el director son sevillanos. «Gonzalo ya tenía en mente ciertas localizaciones desde hacía años. El proyecto encajaba perfectamente aquí».

Así se presenta el Rectorado de la Universidad de Sevilla en «Asesinos inocentes», de Áralan Films

Así se presenta el Rectorado de la Universidad de Sevilla en «Asesinos inocentes», de Áralan Films

La segunda, por el reto y la intención de abrir definitivamente Sevilla al género del suspense, del terror, iniciado años atrás con «Nadie conoce a nadie» pero sin una trayectoria sólida. Sobre todo en el uso de la luz.

Finalmente, por el Guadalquivir. O mejor dicho, por el Puente de Isabel II. «El río es muy importante para el desarrollo de la trama, y el Puente de Triana es de lo más simbólico», aclara.

La película ha contado con un reparto de primera fila, con nombres como Miguel Ángel Solá, Aura Garrido, Maxi Iglesias o Lucho Fernández, quienes han quedado «maravillados con la ciudad», y que han descubierto «que en Sevilla también hace frío», comenta entre risas Velasco.

«La preparación comenzó en octubre de 2013 y el rodaje, en pleno invierno, terminó en abril del año pasado, «justo los días previos a la Semana Santa». La postproducción, aunque también se ha hecho en Sevilla, se repartió también entre Madrid y Barcelona.

A nivel de presupuesto, Áralan ha empleado más de 1.300.000 euros sólo en la fase de rodaje. Los actores, por ejemplo, han residido en Sevilla durante 3 meses, lo que ha creado un vínculo que les ha traído de vuelta en varias ocasiones, «incluso para la Feria de abril», añade la productora ejecutiva. «Aunque es Aura, que no había estado antes, la que recomienda Sevilla en cada rueda de prensa, sobre todo como escenario».

Lucho Fernández, Gonzalo Bendala, Maxi Iglesias y Aura Garrido en el preestreno en Sevilla

Lucho Fernández, Gonzalo Bendala, Maxi Iglesias y Aura Garrido en el reciente preestreno en Sevilla

En gran parte por las facilidades encontradas, «Creo que hemos sido los primeros en cortar el Puente de Triana dos noches, y como un especialista se cuelga de él, necesitamos encargar un informe del estado de conservación», concluye.

La trama se desarrolla principalmente en la Universidad, y para ello se ha optado por la antigua Fábrica de Tabacos, el edificio docente con mayor parecido a las universidades europeas. Y que impresionó especialmente al argentino Solá.

Orígenes y proyectos

Se da la circunstancia de que el aula de grabación es, casualmente, la misma donde estudió Marta Velasco su Licenciatura en Filología Inglesa. Fue en una estancia en Londres donde estudia Producción audiovisual, y a la vuelta cuando decide dedicarse al cine, la pasión de su vida. En 2003 conoce a Gonzalo Bendala, y un año más tarde fundan Áralan Films.

«Asesinos inocentes» es el segundo largometraje de su creación, tras «Los niños salvajes» (2012), dirigida por Patricia Ferreira. Y el punto de partida a nuevos proyectos (La comedia «Salsa de arándanos» y el thriller «Cuando los ángeles duermen», entre otros), que se grabarán igualmente en Sevilla.

Mientras tanto, queda ver la ciudad desde un punto de vista inusual. Más oscuro e inquietante. Otra cara de Sevilla. La de los «Asesinos inocentes».