Del papel a la calle. De las páginas de ABC a los lugares en los que creció, vivió y cantó uno de los artistas más valorados de la Sevilla reciente, Francisco Palacios «El Pali». Un grupo de seguidores y familiares del cantante y compositor han realizado la primera ruta «Palista», visitando los lugares claves en la vida del llamado «Trovador de Sevilla».

Un artículo publicado en ABC de Sevilla titulado «La Sevilla de Francisco Palacios ‘El Pali’» ha inspirado a un nutrido grupo de seguidores del cantante, que hace escasos días realizaban el primer paseo por la ciudad a ritmo de sevillanas, narrando sus vivencias y riendo con sus ocurrencias. La idea ha partido de un grupo de amigos de la hermandad de la Hiniesta, que han contado con la colaboración del también músico y compositor Federico Alonso Pernía y familiares del Pali.

Según los organizadores, se evitó hacer convocatoria de prensa para no darle difusión a la actividad y «no levantar falsas expectativas». Pero, a pesar de la nula publicidad del acto, un buen grupo de amigos, que «no habían hecho ni tan siquiera la Primera Comunión cuando falleció el Pali» -según narra Francisco Javier Montiel Guerra en su blog-, se unió en torno a las sevillanas de Palacios ataviados incluso con camisetas en las que se podía apreciar la reconocible silueta del cantante, obra de Alfonso Navarro «Popi».

De la Casa de la Moneda, en el número seis de la calle Guines, donde nació y se crió «El Pali», a Tomás de Ibarra, donde falleció. Y, por medio, al Arco del Postigo, a la calentaría de Juana, a cantar sevillanas en la Plaza Nueva, a la parada del tranvía de la Puerta Real, a la plaza de San Lorenzo, a la Alameda de Hércules, a la calle Feria y a su mercado… en resumen, una ruta por la Sevilla de Francisco Palacios, «El Pali».

Fotografía: Juanma Cortés Vasco

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«¡Ay, Sevilla de mi alma!», cantaba Francisco Palacios en una sevillana que el artista dedicaba a las cigarreras. Pero, ¿cuál es la Sevilla de «El Pali»? La de Tomás de Ybarra, la del Postigo, la de la Macarena y San Lorenzo o la de Triana. Fue diseminando su arte por muchos rincones de la ciudad, lugares que hoy rinden homenaje a, por fin, uno de sus Hijos Predilectos, su trovador, el de Sevilla.