Este Lunes Santo será diferente en la plaza del Museo. Un nuevo elemento estará presente a la salida del Cristo de la Expiración y la Virgen de las Aguas: un «cruceiro», epílogo del Año Jubilar que la hermandad del Museo celebró en el año 2014 con motivo del 400 aniversario de su capilla, será hoy testigo de su primer Lunes Santo.

La hermandad del Museo puso fin a su Año Jubilar el pasado 4 de octubre con la inauguración, entre otros actos, del «cruceiro» situado en la plazuela contigua a la plaza del Museo, en la bocacalle de la calle Cepeda. «La ubicación del Crucero se realiza por tanto, en el antiguo compás del convento de la Merced y Capilla que se conmemora. Este espacio estuvo libre al menos desde el siglo XVI y muy probablemente también lo estuviera antes», explica César Ramírez en el anuario del Museo, publicado hace unas semanas.

El «cruceiro» consiste en un monolito en mármol, a modo de columna conmemorativa de orden toscano sobre pódium y rematado por tres cruces de fundición y forja en lo que supone una libre recreación artística del primitivo escudo de esta hermandad. El proyecto de este «cruceiro» ha sido diseñado inspirándose en los cánones clásicos y es obra de los arquitectos José María Gentil Baldrich y César Ramírez Martínez, hermanos de la corporación de Lunes Santo.

«Parece conveniente la elección del orden toscano para la columna, por ser más sencillo y adecuado a la memoria ciudadana en evitación de sorpresas. Su posición facilita el discurrir tanto de la procesión de la Hermandad en la estación de penitencia como de otras celebraciones religiosas», detallan en el texto los diseñadores.