Los alumnos del colegio La Candelaria del Distrito Cerro-Amate han visto hoy uno de sus sueños cumplidos. Por fin, después de muchos meses de esfuerzo «han puesto en la calle» el paso de misterio que tanto trabajo les ha costado elaborar. Un paso que habla por si solo, cada pieza que lo forma es fruto del ingenio de todos aquellos que han colaborado en el montaje.

Para ponerlo en pie han usado como base una pizarra antigua, la maniguetas son las patas de una mesa y el faldón una tela de alguna de las madres del colegio, y el resultado es una precioso misterio creado de la nada. Hoy era el día en el que veía la luz un proyecto con muchas pretensiones que se empezó al inicio del curso.

Francisco Javier López, José Manuel Cebrián y sus respectivas mujeres, padres y madres de alumnos del colegio La Candelaria, son los promotores de esta idea. Una iniciativa que tiene un principal objetivo: «hacer ver a la gente que en el colegio La Candelaria hay buenas intenciones, buena gente, buena educación y buenos propósitos, que no todo lo que hay en este centro es malo», dice Francisco Javier y añade «es una manera de motivar a los niños y educarlos en la religión».

Estos padres cuentan que están cansados de que se discrimine al colegio y a sus alumnos, «queremos dar a conocer los valores de nuestros hijos a aquellos que piensan que van por el mal camino y creemos que en un lugar como Sevilla no había mejor forma de comenzar a hacerlo que con una de las mayores tradiciones que tiene la ciudad», apunta José Manuel.

Hoy, alumnos, padres y profesores del colegio La Candelaria le han hecho frente a las críticas con una lección de saber estar y tesón. Han paseado las imágenes por los alrededores del centro, hoy era su primera salida procesional, pero, como desean y exponen López y Cebrián «¿quién sabe si algún día nos encontramos en la misma situación que tienen actualmente el Claret o Pino Montano?». Les queda mucho recorrido, pero seguro que, si se lo proponen de la misma forma que este último reto, lo conseguirán.