Olvido y ayuda. Estas son las palabras que más reiteran los líderes vecinales de Su Eminencia cuando hablan de los problemas sociales y de falta de infraestructuras que padecen. Ante la primera muestran indignación. Sienten que las administraciones públicas han guardado en el cajón los avatares del barrio. Y como consecuencia de esto, lanzan un SOS: «El deterioro de la barriada provocará graves problemas sociales si no se actúa». Tal es la preocupación que, desde la Asociación Entre Lindes, presidida por Alberto Sobrino, han solicitado al Ayuntamiento que declare Su Eminencia como «Zona de Actuación Preferente».

Basta un paseo para cerciorarse del abandono en el que se encuentra. La ruta empieza en el colegio Adriano del Valle, en la calle Azorín, donde la Asociación de Vecinos de Su Eminencia tiene la sede. Allí, Juan Sánchez y José Guillén, presidente y vocal de la entidad, señalan la suciedad de las aceras. «Lipasam barre una vez por semana, y a veces ni eso. Esta calle es paso obligado hacia el colegio y siempre está llena de basura». No habían terminado de decir esto cuando una señora que pasa apunta: «Esto es una vergüenza. Sólo limpian cuando viene un político, para que salga bien en la foto». 

Camino de Huerta del Águila y Los Prunos, bordeando el colegio, hay que ser precavidos con el acerado, levantado por las raíces de los árboles. «No sólo dan problemas en las aceras. La mayoría están enfermos y a menudo caen ramas de gran envergadura en el colegio».

En los Prunos sorprende el buen estado de conservación de las zonas ajardinadas. «¡Claro! Fíjate en esa vecina, barriendo ella misma la calle; o en aquel otro, podando las ramas bajas del árbol. Si esperamos a que venga Lipasam o Parques y Jardines nos come la suciedad», apunta Alberto Sobrino. En Huerta del Águila, al final de la calle Binéfar, un parque está cerrado. «Lleva así desde hace seis meses tras caerse el tobogán, lo denunciamos pero de poco ha servido».

El parque de la calle Binéfar, que lleva seis meses cerrado por la caída de un tobogán / FOTOS: A. J.

El parque de la calle Binéfar, que lleva seis meses cerrado por la caída de un tobogán / FOTOS: A. J.

Justo al lado de Huerta del Águila se topa una con una macroinfraestructura que choca con el perfil del barrio. Se trata del parque de la Plata, configurado para albergar la parada de metro y que, en su concepción, estaba llamado a ser el lugar de reunión para los barrios la Plata, la Música, los Prunos y las Águilas. A juicio de las asociaciones vecinales, nada de esto ha ocurrido. «Se gastaron más de seis millones de euros en un espacio que los vecinos rechazan y que sólo atrae a grupos de jóvenes que se quedan hasta altas horas de la madrugada perturbando el descanso de los vecinos. Y además se cae a pedazos -añaden-. Los bancos están rotos, las losas de granito caídas, las dos fuentes y el espacio de microclima no han funcionado nunca. Y si llamas a la Policía, ni aparece».

Losas de granito caídas en el parque La Pata

Losas de granito caídas en el parque La Plata

Al salir del parque de la Plata, está Huerta del Canario. La representante vecinal, Isabel Barceiro, cuenta que son ellos los que asfaltan la calle al no contar con el apoyo del Consistorio. «Esta callejuela es la salida del barrio hacia Hytasa y la SE-30. Desde hace cuatro años estamos negociando con el Ayuntamiento la amplitud de la calle y el mantenimiento de la misma. Nos ha ocurrido varias veces que ha tenido que venir una ambulancia y no ha podido acceder».

Si se continúa por la calle Carmen Vendrell vuelve a extrañar la configuración del entorno. La avenida Águila Perdicera se convierte desde las cocheras del metro hasta la calle Costa y Llobera en una carretera sin acerado, ni farolas, por la que pasan muchas personas a diario, la mayoría jóvenes, para coger en Águila Perdicera el autobús. «Otra de las promesas incumplidas del Ayuntamiento ha sido la salida a la SE-30 por esta vía. Además de la salida a la calle Algaba por Costa y Llobera, que evitaría el tráfico dentro del barrio», manifiesta Sobrino.

Al llegar a la Música, se observa que no hay lugar para un bache o un socavón más. «Tenemos registradas denuncias por caídas de personas mayores. En 2002 se asfaltaron las calle de Su Eminencia, pero este barrio cayó en el olvido».

Antes de salir del barrio, los parques Carmen Vendrell y Algaba no arreglan la postal. «¿Qué niño iba a querer jugar aquí? Todo atestado de basura, sin fuentes, ni bancos», afirma Sobrino.

Los vecinos de Su Eminencia han vuelto a lanzar el mensaje de alerta, ahora esperan que alguien recoja el guante.