La Asociación Provincial de Padres y Amigos del Sordo, ASPAS, lleva 37 años trabajando para que los niños con déficit auditivo tengan una vida lo más normalizada posible, otorgándole las herramientas adecuadas según su grado de discapacidad con el objetivo de favorecer el desarrollo integal de los menores, poniendo énfasis en compensar las posibles carencias en habilidades sociales como la comunicación.

La entidad, situada en la calle Pedro Pecador del barrio de Rochelambert, cuenta con un gabinete de rehabilitación auditiva y logopédica y funciona como Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) subvencionado por la Junta de Andalucía, por el que los niños de 0 a 6 años con problemas de hipoacusia son derivados por su pediatra a la asociación, donde reciben una sesión gratuita a la semana.

En total, son 60 menores de toda la provincia los que perciben atención profesional por esta modalidad subvencionada, a los que se suman otros 40 niños entre 0 a 12 años que acuden a la entidad por la vía privada y asumiendo las familias el coste de la estimulación auditiva y logopédica, una cuantía que «depediendo de los fondos de ASPAS también lleva un porcentaje co-financiado», señala la gerente, Mercedes Mayorga.

La entidad, sin ánimo de lucro, apuesta por primar siempre el lenguaje oral y en segunda instancia recurre al sistema bimodal, pero descarta la lengua de signos, ya que «entendemos que es la lengua oral la que permitirá a estas personas llevar una vida normal e integrarse en cualquier ámbito de la sociedad, ya que la lengua de signos sólo la conoce una minoría e implicaría que también tendrían que aprenderla las familias. No obstante, siempre es una elección de los padres, y en Sevilla existen otras asociaciones que están especializadas en lengua de signos», explica la gerente.

ASPAS no sólo atiende a los afectados por algún tipo de sordera, sino que cuenta también con un servicio de atención y apoyo a las familias financiado por la Fundación ONCE y por el Ministerio de Servicios Sociales, en el que «se les informa a los padres de los tratamientos rehabilitadores más adecuados para cada diagnóstico, de los tipos de ayuda a las que pueden acogerse, se les resuelven las dudas sobre los implantes cocleares y los pros y contras de esta operación y, sobre todo, se les insiste en la importancia que tiene la implicación de la familia para la evolución del niño», señala la técnico de este servicio, Marta González.

«Los padres vienen muy asustados y angustiados a la asociación, ya que tienen en mente la idea de la persona sorda de hace 15 o 20 años. Afortunadamente, la detección precoz y un tratamiento adecuado consiguen que hoy día muchos niños con hipoacusia lleven una vida como cualquier otro menor, y pueden sacar sus estudios adelantes y decidir su futuro laboral», señala González. Para ello, han sido fundamentales dos grandes avances científicos, como son «la implantación en los hospitales del Screening Auditivo Neonatal, algo por lo que ASPAS ha luchado mucho en sus primeros años de historia», y los buenos resultados «de los implantes cocleares, que permite a las personas sordas recibir las señales acústicas», explica la técnico de la asociación.

Para contribuir aún más en el desarrollo de los menores en ese camino hacia la integración laboral en el futuro, ASPAS cuenta con un programa de apoyo escolar gratuito destinado a los alumnos con discapacidad auditiva tanto de Primaria como de Secundaria.

En la entidad trabajan un total de siete personas, entre psicopedagogas, psicólogas, logopedas, maestra de educación especial y administrativas y lo integran un total de 11o socios, quienes organizan actividades para contar con un espacio de encuentro en el que compartir experiencias como son las escuelas de padres.