Juan Luis Pagés Sánchez, subdirector de Cáritas del Cerro del Águila, ha publicado su primer libro bajo el título «La inmigración, un viaje de ida y vuelta», una obra que narra parte de su historia y la de otros muchos emigrantes que como él decidieron un día hacer la maleta y dejar atrás su país natal.

«Mi madre es sevillana, nacida en la calle Betis, pero emigró a Argentina en la postguerra. Yo nací en Argentina y emigré a Sevilla, en concreto al barrio del Cerro del Águila, donde llegué hace 12 años y del que aún no me he marchado», declara el autor, quien manifiesta que «siempre imaginé que al tener madre española no tendría problemas para establecerme en este país, pero nada más alejado de la realidad», subraya.

Juan Luis llegó a España el 6 de diciembre de 2001, concretamente, a la provincia de Málaga, donde tenía una oferta de empleo. «La primera sorpresa fue que el proyecto para el cual me habían llamado tenía modificaciones y no se empezaría hasta tres o cuatro meses más tarde. Eso me obligó a replantearme el lugar de permanencia y a trasladarme a Sevilla, que es donde tenía algún contacto a través de unos familiares muy lejanos por parte de mi madre, que me acogieron muy bien en principio pero que con el tiempo me tuve que marchar».

Los obstáculos siguieron apareciendo, ya que «la empresa no pudo ofrecerme un contrato porque hubo que esperar diez meses para regularizar mi situación, algo que no entraba en las cuentas de nadie», asegura el escritor, un periplo que le obligó a buscar asistencia jurídica gratuita en una ONG y a visitar Extranjería cada semana.

Recuerda como uno de los peores días de su vida, «cuando me echaron de la casa donde estaba, ya que no tenía dónde dormir esa noche, por lo que después de un periplo por distintos lugares, me fui para la parroquia Nuestra Señora de los Dolores del Cerro del Águila, donde me desviaron al albergue municipal». Cuando iba de camino, «me encontré a quien sería mi padre adoptivo, Antonio Bernal, director de Cáritas Parroquial del Cerro», una relación «provindencial» que en el presente sigue «inquebrantable».

A día de hoy, completamente normalizada su situación y la de su familia, Pagés sigue conservando con mucho cariño su carné del comedor comunitario, en donde conoció las historias de otros muchos inmigrantes que como él encontraron muchas trabas para regularizar su situación en el país, testimonios que también aparecen reflejados en su libro, como el caso de Armel, un chico de Camerún que estuvo caminando tres años para llegar a Sevilla, «uno de los que más me ha costado escribir», señala el autor.

El libro analiza los movimientos migratorios de los últimos 50 años y pretende «ser una herramienta de sensibilización, que sea capaz de llegar a esas personas que no tienen claro por qué se emigra y cuáles son las circunstancias que rodean a esta carrera de obstáculos», declara el escritor, un objetivo que, paso a paso, va materializándose, ya que en breve se preentará la segunda edición de este título.