La asociación Carmen Vendrell reúne a un total de 656 mujeres de barrios como Su Eminencia, Palmete, La Negrilla, Las Calesas, Juan XXIII o el Cerro del Águila. A día de hoy, es una de las entidades más activas y numerosas del Distrito Cerro-Amate, una comunidad que cuenta con poco más de una década de vida (14 años) y que debe su germen a la persona que le dió el nombre: Carmen Vendrell.

«En la parroquia de Nuestra Señora del Carmen existían unos talleres que se llamaban Nuevas Esperanzas. Allí, las participantes conocimos a una mujer de la congregación de las Hermanitas de la Asunción que siempre nos repetía que todas las mujeres teníamos un pequeño baúl dentro lleno de muchas cosas, pero que era necesario abrirlo para que salieran a la luz. Con ella empezamos a descubir inquietudes y a querer crecer personalmente, a valorarnos más como mujeres y a entender que podíamos aportar mucho a la sociedad. Esta mujer, que se llamaba Carmen Vendrell, murió de un cáncer de mama. Por eso, esta entidad lleva su nombre», explica la presidenta de la asociación, María Barcia, una de las fundadoras.

La entidad se propone mejorar la calidad de vida por medio de la formación integral, incidiendo en el crecimiento cultural y de la autoestima y, en definitiva, «el objetivo es conseguir el empoderamiento de las mujeres», una proceso «muy lento pero que poco a poco vamos alcanzando», señala Mercedes Martínez, secretaria de la asociación.

Para ello, Carmen Vendrell cuenta con un nutrido número de actividades deportivas, culturales y talleres, como gimnasia terapéutica, pilates, pilates terapéutico y zumba-fitness; aula de cultura tanto para neolectoras como de cultura general; aula Conocer Sevilla; bailes de sevillanas y flamenco; pintura, informática e inglés; y un taller de prensa, otro de salud natural y otro de teatro, tanto en nivel de inciciación como más avanzado. A todo esto se suma un café-tertulia que se celebra una vez al mes y el servicio de gabinete psicológico, ya que «muchas de las mujeres llegan con problemas bien de autoestima, depresión o de otra índole como puede ser la violencia de género».

Esta atractiva oferta hace que la entidad, cada año, vaya ganando socias, pues «las mujeres se van integrando en la asociación a lo largo de los doce meses, pues además de nuestras actividades está la parte emocional, ya que aquí somos todas como una gran familia. Compartimos nuestros conocimientos con las demás y fortalecemos vínculos», apunta la vicepresidenta, Estoly Ribera.