Más de dos años de trabajo, y una ilusión inconmensurable han dado como resultado una saya de salida en terciopelo granate, para la Virgen de la Purísima Concepción de la cofradía del Divino Perdón de Alcosa, una nueva pieza que incrementará un ajuar que ya cuenta con otras dos sayas, una blanca y una azul.

En toda buena escuela hay un buen maestro. En este caso, una joven pero sobradamente conocedora de este sector artesano, Macarena García, descendiente del reconocido taller sevillano «Bordados García & Poó». Entre otras obras, han confeccionado piezas para las Hermandades del Polígono de San Pablo y de los Dolores de Torreblanca, y numerosos trabajos en las Semanas Santas de Granada, Ciudad Real o el levante español.

De hecho, el diseño de la saya ha corrido a cargo de su padre, Francisco García, un proyecto que fue muy del gusto de la corporación del Divino Perdón desde su aprobación hace ya dos años. De su taller incluso se han empleado los grandes bastidores para las piezas completas, pues los de trabajo individual se los procuran los propios alumnos. Tere, su madre, también ha participado, coordinando la labor final, en la que se dispone un forro bajo el bordado frontal y que termina recubriendo todo el contorno de la dolorosa.

María José, vecina del Parque Alcosa, es una de las alumnas de mayor trayectoria, y una de las que mayor orgullo expresa acerca de la flamante saya, de la que ha bordado gran parte del motivo central. «Ha sido un periodo muy bonito, sobre todo por haber conformado un equipo de personas todas a una. Ojalá podamos ver pronto el resultado por las calles del barrio», comenta.

La dolorosa del Divino Perdón.

La dolorosa del Divino Perdón.

A María Jesús, otra de las alumnas, se le da muy bien el perfilado. Tras la entrega de la pieza a la hermandad la pasada semana, ahora se afana por completar un rebosante Cuerno de la abundancia bajo la atenta mirada de Macarena, una monitora tan implicada como estricta. «Es muy gratificante ver como entre ellos mismos se resuelven las dudas, fruto de practicar con tanto empeño la técnica del bordado en oro», explica, plenamente segura de la destreza de sus alumnos, «aunque ellos piensen lo contrario».

Porque este año se está desarrollando la tercera edición de este taller del distrito Este-Alcosa-Torreblanca, que no sólo mantiene alumnos fieles de la «promoción» de 2011-2012, sino que cada año acoge nuevos integrantes, cada vez más hombres.

Alfonso, uno de los alumnos «históricos» es padre de imaginero. A raiz de bordar la saya para la Purísima Concepción ha decidido, a título personal, ejecutar otra con la que vestir una de las tallas de su hijo. Esto de llevarse el trabajo a casa es nota predominante entre el grupo. «Para el proyecto del Divino Perdón se ha invertido el tiempo de dos talleres completos, de 70 horas cada uno, pero si le añadimos los ratos de trabajo en casa, la cifra bien podría duplicarse», comenta orgullosa Macarena.

El próximo día 12, Sábado de Pasión, tras la misa de las 11:00 se bendecirá el desinteresado trabajo de este grupo de vecinos, algunos de ellos hermanos del Divino Perdón, poco antes de que se produzca la salida procesional. De momento, y por incompatibilidad con el manto celeste de Manuel Solano que este año estrena, la Virgen no lucirá esta saya, pero seguro que en el rostro de la dolorosa de Navarro Arteaga se reflejará el agradecimiento. A esas cosas que se hacen de corazón.