«Los Miserables» aterriza en el auditorio de Fibes en poco más de un mes, y lo hace con un hueco en su plantel de actores, la pequeña Eponine que será encarnada por tres sevillanas. La convocatoria ha sido acogida de manera multitudinaria y ahora el equipo del musical tiene la difícil tarea de elegir a las finalistas entre más de cien aspirantes que «lo han hecho muy, muy bien».

La obra, que ha sido vista por más de 65 millones de espectadores en todo el mundo, traducido en 22 idiomas y representado en más de 43 países busca Eponine y ha de ser sevillana. Para ello la productora Stage Entertainment, responsable de éxitos musicales como «El Rey León», «Mamma Mia!», o «La Bella y la Bestia», ha convocado una audición en la que busca a niñas con aptitudes vocales suficientes para cantar y actuar en «Los Miserables».

Este llamamiento ha obtenido una multitudinaria respuesta por parte de más de cien niñas entre seis y nueve años que aspiraban a ser Eponine. Las razones por las que debían encarnar a este personaje eran muy variopintas «me gusta cantar» «mi madre me lo dijo» «he querido ser artista desde pequeña» ó el clásico producto de los nervios, «no lo sé». De una manera o de otra, Luis Salas, gerente en gira de «Los Miserables», quedó sorprendido con las aptitudes de todas las candidatas «lo han hecho todas muy bien, nos lo han puesto muy muy difícil».

Cuando eran nombradas entraban en una sala, en turnos de veinte, aproximadamente, para cantar primero en grupo «y así perder un poco los nervios» y luego de manera individual «para escuchar a cada una de ellas». «Son muy pequeñas y obviamente no buscamos una preparación encanto sino algo innato, algo intrínseco con lo que hayan nacido» comentaba Salas recordando que «las elegidas tendrán que cantar delante de 2.000 personas y un foso con cuarenta músicos».

Con experiencia y sin ella, Stage Entertainment ya tiene un amplio abanico de candidatas para encarnar a Eponine en su etapa infantil. Ahora la elección esta en la mano de los productores, solo tres serán las elegidas aunque «a todas, sin excepción, hay que darles la enhorabuena».