¿Es usted deportista y amante de los animales? ¿Se imagina que fuera posible competir en un circuito de velocidad junto a su perro? Seguramente le sorprenda, pero debe saber que existe un novedoso deporte con el que, además de ponerse en forma, podrá intensificar los lazos que le unen a su mascota: el Canicross.

El pasado sábado tuvo lugar, en el Parque Infanta Elena de Sevilla Este, la primera Copa de Canicross celebrada en Sevilla. En ella, los participantes corrieron a lo largo de 6km con la particularidad de hacerlo con una línea de tiro que les unía, desde la cintura, a su perro, que avanzaba en vanguardia. Este deporte aprovecha el instinto natural de los canes para la carrera y sirve de prueba atlética para las personas.

Para Marcos Rivero, presidente del Club de Canicross en Sevilla, la mayor satisfacción que da este ejercicio es la conexión que se crea entre el animal y el corredor. «Es lo que nosotros llamamos el vínculo. Puedes tratar de competir con diferentes perros, pero la pareja no siempre cuaja. En cambio, cuando el can y el humano se complementan es sencillo ganar competiciones. Los dos son uno, y es una sensación indescriptible», explica entusiasmado.

En este deporte puede participar cualquier tipo de perro, siempre que cuente con un año de vida como mínimo y supere las pruebas veterinarias que se realizan siempre una hora antes de las pruebas. La única circunstancia que no se pasa por alto es que el can sea claramente agresivo, más por el ejemplar en sí que por la raza. En ese sentido no se discrimina. Los perros de caza, como los podencos, los galgos o los bracos, suelen ser los más frecuentes, a la par que los más preparados, pero «a veces nos hemos encontrado perros pequeños que se han hecho con el podio», comenta Rivero, que además es corredor de competiciones. Con «Cabo», su pastor alemán.

Origen y variantes del Canicross

El estilo deriva del llamado «Mushing», o lo que es lo mismo, carreras con perros de trineo. Como tal, se engloba dentro de los «Deportes de invierno», lo que hace que las temporadas finalicen en torno a marzo o abril. Tampoco podría estirarse más el período de competiciones, y menos en el Sur, pues no se aconseja una carrera con animales si la temperatura del ambiente supera los 22º.

Los más jóvenes también participan del Canicross

Los más jóvenes también participan del Canicross

En España, las zonas históricamente más implicadas en el Canicross han sido Cataluña, País Vasco, Madrid y, dentro de Castilla la Mancha, Toledo. «En el caso de Andalucía es toda una novedad, y nos llama mucho la atención la manera en que está subiendo su popularidad.

Para la carrera del sábado contamos con más de 100 inscripciones entre todas las pruebas de que constaba la Copa. Es muy probable que repitamos en otoño, con suerte como parte del campeonato andaluz», afirma Rivero.

Se trata de un deporte para todas las edades. No obstante, los menores de 14 años sólo pueden competir en la categoría infantil, cuyo circuito se extiende a lo largo de 550 metros, frente a los 6km de la carrera general. Existe otra modalidad, conocida como «Superspeed», en la que se mide más la potencia y velocidad que el fondo físico, en la que es obligatorio haber alcanzado ya los 16 años.

Una de las variantes más espectaculares es el «Bikejoring», en el que uno o dos perros tiran de un ciclista. «El público suele sorprenderse mucho en estos casos, ya que a menudo los circuitos tienen lugar en terreno montañoso, con bastantes desniveles. Si no hay buen adiestramiento, tiene su peligro».

Para que todo se desarrolle a la perfección debe existir una perfecta comunicación entre los dos miembros. En ese punto, las órdenes, siempre de voz y no mediante jalón, deben ser precisas. «No hay un estándar. Cada corredor emplea los términos que le resultan más útiles. En mi caso uso palabras bastante lógicas para un humano. Derecha o izquierda para girar, Vamos para que apriete el ritmo, Suave para que deje de tirar, sobre todo en pendientes mojadas, y Vale para que el animal se detenga. Lo cumplen a rajatabla», comenta Rivero con orgullo.

Rivero y «Cabo» en plena carrera

Rivero y «Cabo» en plena carrera

Llegar a esa precisión no es una tarea demasiado complicada con la ayuda oportuna. «En una media de dos meses, siempre en función de la genética del perro, un can puede estar listo para adentrarse en el mundo de la competición. Considerando unas sesiones de entreno de en torno a la hora y media un par de veces en semana» explica. No obstante, es muy probable que se forjen grupos de «mushers» que emplean los fines de semana para sesiones «extra».

Por supuesto, se necesita un equipamiento, cuyo precio oscilaría los 80€ en una gama media. Si se siente tentado no olvide que existe una modalidad de carrera «popular», exenta del estricto reglamento oficial, en la que se puede ir familiarizando con la dinámica. Bastaría un sistema de tiro en el que no haya elementos metálicos que puedan dañar al perro ni apretarle demasiado. Una buena forma de iniciarse en este curioso ejercicio. Una manera inmejorable de quemar adrenalina y estrechar el «vínculo».