Rompieron con muchos planes al saltar las alarmas: «Parque Alcosa está en pie de milagro». Algunos, entonces, invirtieron los pocos ahorros que tenían, y otros optaron por endeudarse al no encontrar otra opción. Todo por fortalecer lo único que poseen: su casa. Las comunidades de vecinos de las plazas Rey Aurelio y Bib-Rambla decidieron acogerse al programa de rehabilitación de viviendas de la Junta. Pero entre las obras de una plaza y otra existió un abismo. Mientras en el Rey Aurelio se realizaron con el consenso de vecinos y técnicos, en Bib-Rambla se hicieron a espaldas de los más interesados, los que allí vivían.

Las obras de Bib-Rambla se proyectaron en 3,4 millones, aunque finalmente se licitaron por 3 millones. Los vecinos, que afrontaban el 20% de la obra, debían abonar 2.500 euros por hogar. «Un presupuesto que se hizo sobre los 3,4 millones y no por los 3 que finalmente resultaron», asegura Ricardo Molinero, presidente de la Asociación Agrupación de Intercomunidades de Alcosa. Esa rehabilitación «integral» de los edificios consistía en reforzar los pilares y cimentaciones, una nueva cubierta, la impermeabilización y pintura de la fachada, la instalación de contadores individuales, una nueva red de abastecimiento, etc. Sin embargo, una vez concluidas las obras, llegaron los problemas, incluso peores que los que antes padecían. «La cubierta está mal hecha en los doce bloques de Bib-Rambla. Lo que sufren los vecinos no son filtraciones, sino que en sus casas caen caños de agua. Hay tramos de los canalones de la cubierta que están deformados. Hemos detectado desprendimientos en el hormigón de varias vigas y algunas armaduras están hinchadas. Pagamos 2.500 euros para reparar grietas que continúan donde estaban», cuenta Francisco López, presidente de la Mancomunidad de Bib-Rambla.

Aunque, el bloque 1 de esa plaza se lleva el galardón al despropósito. «Antes de la rehabilitación, nuestra comunidad había acometido el 50% de las obras por necesidad, sin embargo nos hicieron pagar los 2.500 euros como al resto. Y, encima, no nos pusieron los bajantes porque en nuestro bloque, y en el número 2, van por dentro de las viviendas y encarecían las obras. La arquitecta nos dijo que si queríamos bajantes nuevos, teníamos que afrontar el gasto de posibles azulejos y muebles rotos a causa de la intervención. Aceptamos las condiciones. Eso sucedió en 2012 y todavía no han hecho nada. Nos sentimos estafados»,  afirma José Valverde, representante vecinal del bloque 1 de la plaza Bib-Rambla.

Grietas en los bloques de vivienda de Alcosa

Grietas en los bloques de vivienda de Alcosa

Asimismo, continúan esperando la reurbanización de la plaza del Azahín, «una promesa que nos hizo el Ayuntamiento hace ocho años. La plaza está hundida y parcheada», señala Francisco Navarrete, tesorero de la asociación de Agrupación de Intercomunidades.

Por otro lado, reclaman que se continúe con la llamada «rehabilitación singular» de las viviendas. En Alcosa hay tres tipos de bloques de viviendas: de cuatro, siete y once plantas. En el caso de los primeros, los de cuatro, carecen de ascensor. «Antes de la crisis, sólo el 10% de esos bloques recibieron ayudas para poner ascensor. Hay que tener en cuenta que este barrio tiene casi medio siglo de antigüedad y muchos vecinos que llegaron con 30 y 40 años, y que entonces podían subir escalones con facilidad, ahora se ven encerrados en sus casas por no poder enfrentarse a las escaleras. En estos momentos unas 15.000 familias viven sin ascensor. Algunos han tenido que pedir créditos para pagar los 6.000 euros que cuesta. Pero la mayoría, con vecinos en paro o jubilados, no pueden hacer frente al pago de un ascensor. Por este motivo, pedimos que se vuelva a poner en marcha el sistema de subvenciones, para no condenar a ningún vecino a vivir encerrado en su propia casa», asegura Ricardo Molinero.

Atasco en la calle Séneca, única salida del barrio

Atasco en la calle Séneca, única salida del barrio

La salidas del barrio y la falta de plazas para estacionar los vehículos son otros de los problemas que sufre el Parque Alcosa.

El proyecto de la SE-35, según apuntan los vecinos, venía a solucionar el colapso que se produce en las calles Séneca y Secoya en hora punta. Sendas vías desembocan en la rotonda sobre la que pasa la A-4, la única salida del barrio. «La SE-35 ofrecía una alternativa. Nos libraba de la espera diaria de 40 minutos para acceder a la rotonda y de soportar retenciones de hasta dos kilómetros. Ahora nos han dejado sin SE-35 y, por ende, sin nuevas opciones para llegar a la A-4. En nuestra opinión -manifiesta Manuel López, presidente de la asociación Antonio Machado-, la solución podría estar en soterrar la salida por la calle Séneca, eliminando los semáforos, tal y como hicieron en Bueno Monreal o en la Ronda del Tamarguillo».

Los representantes vecinales critican, por otro lado, la desaparición de la Escuela Taller. «El distrito Este-Alcosa-Torreblanca es el que más paro registra de toda Sevilla. Tenemos al 40% de nuestros jóvenes desempleados y sin perspectiva de futuro. Hasta hace cuatro años funcionaba la Escuela Taller, que dependía de la Consejería de Empleo de la Junta. Al principio estaba junto al mercado de abastos, pero poco a poco fueron quitando cursos. Por último lo trasladaron al cortijo de San Ildefonso, dentro del parque del Tamarguillo, y hace cuatro años lo quitaron definitivamente. Allí se daban talleres de los oficios de carpintería, fontanería y electricidad, entre otros, de los que se beneficiaban casi el 90% de los jóvenes del barrio. Era una forma de dar ocupación a los chavales y quitarlos de posibles malos hábitos. Ahora -dicen-, los jóvenes están sin empleo, sin cursos y en la calle».

El aparcamiento centra otro de los focos problemáticos del Parque Alcosa. No obstante, existen zonas en el barrio que, a juicio de los vecinos, se podrían habilitar para ello. Una de ellas sería la explanada de la avenida Turia, que sólo se utiliza durante los cuatro días en los que allí se celebra la Velá. O la que hay en la calle Séneca, un terreno propiedad de la Junta de Andalucía en el que, según cuentan, se han ideado proyectos como la construcción de viviendas o de un aparcamiento subterráneo, que no han llegado a materializarse.

El último «oasis» que queda en el barrio para aliviar la falta de estacionamiento estaría en la calle Secoya. «Hace dos años se aprobó en la junta municipal la rehabilitación del canal del valle inferior del Guadalquivir que transcurre por esta calle. El objetivo era canalizarlo y habilitar plazas de aparcamiento. Sin embargo, el proyecto está totalmente parado», apunta Manuel López, que añade que esta zona, ahora repleta de arbustos y suciedad, es un nido de roedores.

Precisamente la limpieza es otro punto de reclamación para estos vecinos. «Invitamos a los que gobiernan desde la Plaza Nueva a que se paseen por el barrio, sólo así entenderán lo que pasa en el Parque Alcosa».