En el año 73 sale por primera vez la Cruz de Mayo de Alcosa, de la calle ciudad de Sueca. El párroco que había entonces, comprobó la cantidad de gente que movía la Cruz de Mayo así que animó a los que la sacaban que lo repitieran todos los años. Dos años después esta cruz se habría convertido en la actual Hermandad de Los Desamparados.

Eran otros tiempos, allá por los 70. En aquellos años para poder formar una hermandad de penitencia antes había que ser de gloria. Lo mismo le pasó a la Hermandad de la Sed, Sol y otras creadas en aquellos años, pero la Hermandad de Los Desamparados no dio el paso a penitencia como las nombradas, «nos pasó que la hermandad tuvo una serie de problemas y estuvo a punto de desaparecer, cuando se estableció y fortaleció la gente estaba hecha a mayo, mejor clima, mejor ambiente y, además, se creó una hermandad de penitencia en el barrio, por una cosa y otra decidimos seguir como hermandad de gloria.

«Históricamente era al revés. Muchas hermandades de penitencia, para subsistir, se tuvieron que unir a una de gloria, es el caso de la Macarena que estuvo a punto de desaparecer y se fusionó con la Hermandad del Rosario» cuenta Álvaro Jiménez hermano de Los Desamparados que explica que «las Patronas de los barrios suelen ser imágenes de gloria».

A partir de entonces, Alcosa se viste de rojo en mayo para ver a su Virgen, la de los Desamparados. Sus más de 400 hermanos viven su día grande y muchos en el barrio salen a la calle para ver pasear a su Patrona. «Mayo es un mes difícil a la gente le cuesta salir pero estamos potenciando que ese mes sea el de la Virgen aquí, en el barrio. Que se adorne todo, que se hagan actividades para reunir a mucha gente».

La Hermandad de Los Desamparados tiene mucho de lo que presumir, «somos la hermandad con la cuadrilla de hermanos costaleros más antigua de Sevilla» explica Rafael López, hermano mayor de Los Desamparados. Además tiene la particularidad de ser una hermandad de gloria con una Virgen dolorosa, algo que fue buscado por el deseo de ser hermandad de penitencia y, finalmente, se ha convertido en una seña de identidad, en un distintivo que la hace más única si cabe.

La relación entre Los Desamparados y el Divino Perdón no puede ser mejor. Hasta hace muy poco compartían sede y no es lo único que han compartido y comparten. «Compartimos miembros de Junta, lo nuestro es de ellos y lo de ellos es nuestro» aunque siempre hay que tener en cuenta que «cada uno tira para lo suyo, cada uno tiene su opinión» pero en el fondo y al final «ellos siempre están con nosotros».

Y lo de siempre es literal, porque Los Desamparados no limita su actividad a mayo. Recogidas de alimentos, juguetes, convivencias y miles de actividades a lo largo del año que aunque bromean diciendo que «nuestras mujeres están contentísimas» asumen que la actividad es tan intensa que a veces cuando llega mayo están «reventados». «Nos volcamos con las familias que más lo necesitan, hacemos una operación kilo con la banda recorriendo el barrio casa por casa y este año hemos conseguido dos toneladas de alimentos».

Con la llegada al gobierno de Juan Ignacio Zoido sus peticiones se hicieron realidad: la Virgen de los Desamparados ya tiene su calle. «Llevábamos mucho tiempo pidiéndola, recogimos firmas y recaudamos dinero para poner una placa con la imagen de la Virgen, al llegar Zoido y, por supuesto, Ignacio Flores el delegado del distrito, todo fueron facilidades. Con todos los comerciantes y vecinos a favor y recaudado el dinero ya tenemos la calle y las placas, porque al final se consiguió más dinero del esperado e hicimos dos placas en lugar de una».

Pero, sobre todo, hay algo indudable y es que Alcosa y la Virgen de los Desamparados son uno. La saya de terciopelo azul que cubre a la dolorosa se siente en los corazones de los vecinos que, de una manera u otra, se vuelcan con su imagen que no es otra que su Patrona.