Torreblanca es uno de esos barrios llenos de personas que, sin tener todas «las cartas a favor», luchan a diario por mejorar su realidad y ayudar a que también lo logre su entorno.

En medio de tantas y tantas historias sobresale sin duda la de Antonio Guisado. No sólo por el esfuerzo. O por aquello que ha conseguido. Principalmente por llevar 27 años al frente del movimiento vecinal en esta zona de Sevilla.

Cualquier «boda de plata» es meritoria de ser celebrada, pero en este caso el carácter generoso e implicado de su protagonista llevó a la Junta Municipal del Distrito Este-Alcosa-Torreblanca a incluirle dentro del homenaje a los Presos del Canal que tendrá lugar, previsiblemente, a finales de año.

Un acto que el mismo está ayudando a organizar, de la misma forma en que se ha encargado de gestionar la cabalgata de Reyes Magos, la Velá y muchas otras actividades del barrio durante varias décadas.

Carnet de Guisado para la Junta Municipal, con fecha de diciembre de 1987

Carnet de Guisado para la Junta Municipal, con fecha de diciembre de 1987

«No me esperaba este homenaje, la verdad, y estoy muy agradecido. Aunque el mejor reconocimiento ya lo tengo: que los vecinos y toda la gente que ha pasado por el pleno me siga saludando de manera muy amistosa», explica un Antonio Guisado que, a sus 70 años, ha faltado «sólo dos veces a las Juntas por casos de fuerza mayor».

Lo hace como presidente de la Asociación de Vecinos Tres Calles, desempeño que compagina con la vicepresidencia de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos.

Con tanta iniciativa a las espaldas, es lógico que las fechas a veces «bailen». Pero nunca los nombres propios.

Con absoluta precisión y fluidez, Antonio recuerda, por orden, a los concejales a cargo del Distrito desde que irrumpiera en la política microlocal allá por 1987. «Entonces se llamaba Distrito VIII, y lo presidía José María Gea. Luego llegó Francisco Rodríguez, Diego de los Santos, Ana Arillo…».

«Hubo un tiempo, cuando Pepe Gallardo, que el Distrito tenía 200.000 habitantes y hasta 26 Asociaciones de Vecinos legalizadas, de las que yo era portavoz», añade.

Una dilatada trayectoria

Antonio Guisado llegó al «movimiento vecinal» por una mezcla de casualidad y obligación. Poco después de adquirir su vivienda en las «Tres Calles» de Torreblanca, en el año 1972, descubrió a través de un amigo que había cierto error en los intereses de la hipoteca.

Su tesón desde el primer momento hace que el resto de vecinos termine delegando en él y que la propia asociación, que hoy lidera, «le llamara a filas».

Antonio Guisado junto al Centro Cívico González Caraballo / Fran Piñero

Antonio Guisado junto al Centro Cívico González Caraballo / Fran Piñero

«Me dijeron que tenía que pertenecer a la Junta Directiva para poder mover el asunto», recuerda este marchenero que llegó a Sevilla en 1965 para hacer el Servicio Militar y que, tras algunos años viviendo por la Puerta del Osario, recaló en Torreblanca.

Desde entonces convirtió el barrio en su causa, sin importarle quien estuviera al frente del Ayuntamiento o de la Junta de Andalucía. Reclamando lo que le parecía justo, «incluso en la época de la Expo 92, con toda esta zona abandonada».

«Mi mayor logro es el centro cívico, que estaba planteado en las Lumbreras, por la vida que le ha dado a esta plaza, una antigua fábrica abandonada, y por el valor que tiene su nombre», recalca orgulloso.

Y es que, Juan Antonio González Caraballo «siempre peleó por el bienestar de los trabajadores y los derechos humanos». La muerte le alcanzó en los campamentos del Sáhara Occidental, donde permaneció sus últimos años como médico cooperante.

Amén del ideario común, ambos compartieron la vocación de servicio al Tercer Mundo, que en el caso de Guisado se materializó en la acogida de tres niños saharauis durante un importante período de tiempo.

«Si de algo me arrepiento es de no haber pasado más momentos con mis hijos. Pero no se puede evitar cuando algo te llena de esta manera, y ves que puedes mejorar la vida de las personas», indica.

En ese sentido, recuerda cómo logró que una familia con seis chavales, uno de ellos con deficiencia, consiguiera una vivienda municipal que inicialmente le fue denegada, o como evitó que se trasladaran los antiguos barracones a la calle Torregrosa, donde había un instituto y un colegio, y «muy buenas casas hechas con el sacrificio de los propios vecinos».

El líder vecinal junto a la placa conmemorativa de G. Caraballo / F. P.

El líder vecinal junto a la placa conmemorativa de G. Caraballo / F. P.

Guisado se emociona al evocar los tiempos más duros de la droga en Torreblanca, cuando intentaba que el Comisionado se encargara de jóvenes «que conocía de toda la vida, y que estaban destrozando a sus padres, que se echaban llorando a tus brazos porque tampoco los podían mantener».

Por eso, hoy siente una «tremenda satisfacción» al ver que el barrio «ha cambiado como de la noche a la mañana». Al comprobar como las nuevas generaciones prosperan, «con excelentes notas en la selectividad y que se sacan carreras».

Esa misma satisfacción es la que llevó al AMPA del IES Siglo XXI a proponer el presente homenaje en 2011. Y que vendría a ser el segundo de su vida, pues cuenta con la «Cruz al mérito policial con distintivo blanco».

Por circunstancias el reconocimiento vecinal no llegó a tomar cuerpo. Hasta que el pasado mes de octubre la vocal María Luisa Infantes volvió a ponerlo sobre la mesa, obteniendo la inmediata unanimidad de los presentes.

De manera sencilla, pero con gran valor por el evento en que se enmarca, Torreblanca dará las gracias a Antonio Guisado por sus 27 años como representante. Por media vida de entrega a los vecinos.