Blanca Gallego reconoce haber nacido «entre telas». Con un abuelo sastre y un padre que levantó una importante empresa de confección, esta joven se llevó lo mejor de los hombres de la casa «de mi abuelo la creatividad y de mi padre el espíritu emprendedor», hoy Blanca Gallego es mucho más que un nombre, es una firma de moda que viste desde Sevilla a toda España.

En su coqueto estudio del Edifico Progreso, Blanca Gallego, diseña prendas a medida para clientas que buscan la exclusividad, es lo que siempre ha querido hacer a pesar de haber estado más de diez año dedicándose a la confección industrial en la empresa de su padre, «cuando venían al instituto a hablarnos de las carreras yo siempre me decía ¿y yo qué estudio? si a mi lo que me gusta es el diseño y la costura» recuerda Blanca, que desde muy pequeña ha tenido las ideas claras «cuando se lo dije a mi padre me dijo que cuando cumpliese los 15 años me apuntaría a la academia, y le tomé la palabra, el día de mi cumpleaños lo único que le pedí es: ¿me vas a apuntar a la academia?¿cuándo me vas a apuntar?».

Así, a los quince años, Blanca comenzó a estudiar lo que desde pequeña le había apasionado, «en la academia estuve hasta los diecinueve pero desde que entré ya estaba trabajando, tuve la suerte de poder trabajar con mi padre mientras estudiaba y eso me hizo aprender muy rápido». Constancia y talento, porque de esto último debía de haber, su padre tuvo que ver algo cuando con la entrada de su hija en la empresa le cambió el nombre a su negocio y lo bautizó como a su aprendiz: Blanca Gallego.

Hace cuatro años que aquella gran empresa de moda sevillana echaría el cierre, oportunidad que Blanca aprovechó para hacer lo que siempre había querido «diseñar a medida, crear diseños propios». De este modo Blanca Gallego solo desaparecía en parte, dejaba de ser una gran nave en La Negrilla para ser un estudio en el Edificio Progreso, eso sí, el tamaño de ambas sedes no se corresponde con la ilusión contenida.

Una habitual en las pasarelas «aunque ahora voy a hacer dos años sin desfilar porque tengo tantos trabajos encargados que no voy a poder dedicarle tiempo a crear una línea para las pasarelas», y es que Blanca tiene el orgullo no solo de poder decir que tiene empleo sino de presumir de tener muchos encargos, «firmo ahora mismo terminar el año como el año pasado y por lo que veo va a ser similar». Con más de 1.000 encargos a esta sevillana se le llena la boca al decir que «estoy muy contenta» ya que son pocos los que a día de hoy unen pasión y trabajo y obtienen un rotundo éxito.

«A pesar de la crisis, observas, que la gente valora la exclusividad, la están cansadas de ir a una boda y ver que alguien lleva el mismo vestido» comenta Gallego que además defiende que en el aspecto económico «si comparamos con vestidos de la misma calidad el precio no es más elevado». Así que con el diseño a medida ni te arriesgas a una coincidencia ni a gastar más de la cuenta adquiriendo no solo un traje único y personalizado sino que «yo asesoro y aconsejo, si quieren sinceridad hay sinceridad y yo tengo que decirle lo que les sienta bien y lo que no, tienen que ir de punta en blanco, ser la envidia de la ceremonia porque al final mi publicidad son ellas» comenta la diseñadora haciendo hincapié en que «cuando alguien se acerque y le haga la típica pregunta de: ¡Uy, niña, qué traje más mono!, ¿dónde te lo has comprado? ella responda: me lo ha hecho Blanca Gallego».

Y no solo de bodas, comuniones y grandes eventos vive Blanca, esta diseñadora ha creado el estilismo para videoclips nacionales, la portada de Interview o semanas promocionales de grandes almacenes. Un currículum «como para no estar contenta y feliz», seguro que el padre de Blanca aun se acuerda de aquellos quince años con los que su hija entró en la academia, aquella niña de ideas claras que hoy, hecha mujer, ha demostrado que ha sabido aprovecharlas y vestirlas de éxito.