Dos puertas. De la primera sale la mejor música, de la segunda mucho glamour. La de la derecha es tanto para niños como para niñas e invita a mover el esqueleto, la de la izquierda está dedicada a las féminas que quieren probar lo que es ser modelos por un día. En conjunto o por separado estos dos mundos garantizan la felicidad de sus hijos.

Marta Medina perdió su empleo después de que su marido también lo hiciera lo que les dejó dos opciones «vivir de la indemnización y luego del paro y ya veremos o emprender», sin dudarlo eligió la segunda pero no de cualquier manera sino de creando un negocio de lo más original. «¿Qué iba a montar? ¿una panadería? hay cientos ¿una frutería? también ¿una clínica de depilación? abren cuatro y al poco cierran dos» explica Marta quien basó su iniciativa en su experiencia como madre.

«Por muy mal que lo estemos pasando económicamente, los padres siempre celebran el cumpleaños de sus hijos incluso en Reyes te quitas de las gambas y el pescado pero tus hijos tienen un regalo. Por eso decidí dedicarlo a esto» cuenta Marta sobre la idea, «una vez ahí tuve claro que las piscinas de bolas ya están muy vistas, los niños no las quieren. Como profesora de sevillanas y madre de dos niños sé lo que les gusta y fue eso lo que le dio forma a Magicdoors».

En pleno núcleo de Sevilla Este, Magicdoors ofrece fiestas totalmente privadas para cumpleaños, comuniones o cualquier tipo de eventos dedicado a los niños, «es difícil contentar a los niños y a los padres a la vez, pero de esta forma los padres están tranquilos de que aquí no va a entrar nadie de la calle mientras su hijo y sus amigos celebran la fiesta y los niños están contentos porque se sienten mayores sin sus padres».

Ese afán por sentirse mayores que tienen, han tenido y tendrán todos los niños tiene gran culpa de lo que es Magicdoors. Una discoteca y un salón de belleza con pasarela son las mejores opciones para todas las edades. Bailan, cantan, comen, se maquillan, se arreglan, desfilan y hasta a veces cae un cocktel sin alcohol. Lo mejor de todo es que los precios son para todos los bolsillos, «soy consciente de la situación que vivimos, yo también la vivo y sé que los padres no pueden gastarse tanto como antes en un cumpleaños, es esa una de las ventajas de Magicdoors. Al ser solo para los críos los padres se ahorran el invitar a los otros padres y garantizo que llevarlos al cine o ir al parque a echar el día es mucho más caro».

Desde los 7 euros por niño hasta los 15 se ofrece un amplio abanico de posibilidades para disfrute de los reyes de la casa. En su año de vida «no me puedo quejar» y de hecho Marta ya está preparándolo todo para franquiciar, «creo que es un servicio que si funciona aquí en el sur que hay buen tiempo y los niños pueden jugar al aire libre, en el norte que los días de lluvia obligan a estar resguardado puede tener muy buena aceptación».

Se arriesgó y ganó, sus experiencias vitales le dieron la pista para dibujar el camino de su éxito. Marta ha abierto sus propias «Puertas Mágicas» a base de conseguir la felicidad de aquellos que «no tienen porqué enterarse de los problemas económicos que hay en casa, los niños no tienen culpa de nada».