Seguro que Hans Christian Andersen no imaginaría que el día de su nacimiento se convertiría en el día internacional del libro infantil, pero mucho menos podría pensar que en un rincón de Sevilla Este todos los días serían el día del libro infantil.

En la misma avenida Emilio Lemos, frente a la comisaría de policía, hay una tienda muy especial en la que todo niño que entra queda prendado de un aire de fantasía, intriga, aventura y ciencia ficción que solo se respira en el Molino de Cienta. Juguetes infantiles de toda la vida y libros para niños desde los 2 años hasta la adolescencia completan las estanterías de este establecimiento que gusta tanto a críos, que disfrutan al máximo de sus protagonistas literarios favoritos, como a padres, que son felices cuando ven leer a sus hijos.

Tras este Molino se encuentra la gran labor de una farmacéutica, Elena Holguin, y un arquitecto, Arnoldo Pérez, que ante las vicisitudes en sus respectivos sectores, decicidieron emprender. «A Arnoldo siempre le ha fascinado todo lo referente a literatura infantil y juguetes para niños y a mi me encantan los niños y todo lo que tenga que ver con ello, así que sabíamos que si nos decidíamos a emprender iba a ser por aquí».

Así que tras un tiempo de plantearlo y hacer cuentas decidieron ser valientes y lanzarse con este proyecto que decidieron establecer en Sevilla Este «estuvimos viviendo aquí dos años, conocíamos bien el barrio y que fuese el barrio más grande y con tantos colegios y niños nos convenció para asentar el negocio aquí».

Estos fueron los primeros pasos que ya se remontan al año 2011, concretamente al 8 de abril «queríamos abrir el 2 de abril, día internacional del libro infantil, pero no pudo ser». Aún así esta semana es su semana, la de los libros infantiles y la de la propia aventura que están viviendo Elena y Arnoldo.

En estos dos años, esta pareja ha podido comprobar los hábitos de los niños de hoy y «la gente cree que las generaciones de ahora son muy dejadas y que pasan de todo, pero aquí han llegado niños pequeños con sus huchas para romperlas y con lo ahorrado comprar un libro» explica Elena entusiasmada«esos son los momentos que te hacen sentirte orgullosa de trabajar en un sitio como este». Y es que aunque «no tenemos solucionada la vida» no se pueden quejar, según Arnoldo «creo que los niños de hoy leen bastante más que los de nuestra generación» y eso, claro está, a los padres les encanta.

Con cuentacuentos periódicos, fiestas y animación esta librería se diferencia de todas las que puedan conocer, «cuando organizamos algo aquí se agrupan más de 100 niños» cuenta Arnoldo. Y es que el Molino de Cienta tiene algo especial: aquí siempre es el día internacional del libro infantil.