Que nada más terminar sus estudios de Diseño de Moda, Pepa, saliese elegida como finalista en Andalucía de Moda 2010 y estuviese desfilando en Almería con la colección fin de carrera ya permitía tener una idea del prometedor futuro que se le abría a esta joven. Pero su historia continúa y no hace más que ratificar esta primera impresión.

Su nombre es María José Pérez «pero siempre me han llamado Pepa y es algo que me encanta» y que lleva con mucho orgullo en su firma, junto con el apellido Habernau «me llamo Pérez Sabater, pero Habernau es un apellido que se perdió en mi familia y al que siempre he tenido mucho cariño, por eso entendí que podía ser una combinación perfecta, lo español de Pepa y Habernau que le da un toque más sofisticado» cuenta la joven sobre sus primeros pasos en la creación de su firma.

Pero antes de establecerse y vender sus primeros diseños como Pepa Habernau, esta sevillana tuvo que darse a la vida nómada «por necesidad». Su primer destino fue Barcelona «era la única ciudad española donde impartían el máster que quería hacer y que podía darme lo que yo buscaba, ser lo más versátil posible, por eso entré a estudiar diseño gráfico editorial e ilustración». Con conocimientos editoriales que le abrían las puertas a otras ramas de su profesión, Pepa terminó sus estudios en Barcelona y viendo que el mercado aun estaba difícil decidió eliminar las carencias que presentaba su currículum, «una de mis deficiencias era el inglés así que decido irme a Nueva Zelanda para ver cómo va la moda en la otra punta del mundo».

Australia le dio inglés pero muy poco de lo suyo «el mercado de la moda no es muy fructífero y allí es difícil la integración de los inmigrantes», así que una vez conseguido el nivel de idiomas que buscaba, no había razón para seguir viviendo a miles de kilómetros de su tierra natal, aunque no sería a Sevilla donde volvería Pepa, «a mi pareja le salió trabajo en Madrid así que decidí venirme con él y probar suerte aquí». Y fue eso lo que hizo nada más llegar a la capital, donde descubrió que la suerte no valía con buscarla o probarla, había que crearla.

«Lo que me salía no era gran cosa y poco a poco va surgiendo la idea de echarle valor y montar la firma», esa valentía aliñada con los conocimientos empresariales de su pareja y el apoyo incondicional de su familia permitieron que Pepa Habernau fuese dando pasos cortos pero firmes. Hoy esa firma ya viste espectáculos en los teatros madrileños, spot publicitarios y se ha creado un hueco permanente en algunas tiendas de la capital. «Mi sueño es volver a Sevilla y montar allí mi tienda, pero es un sueño ambicioso al que todavía no puedo optar así que, mientras, me quedo aquí», explica la joven a sabiendas de que aquí o a muchos más kilómetros, los suyos nunca cesan en sus ánimos para que María José alcance su sueño «que mi pareja que es economista me ayude a cortar patrones es más que una muestra del cariño que tengo detrás».

Pepa Habernau

Pepa Habernau es «es una firma que se dedica tanto a la alta costura como al pret a porter» pero que tiene una tendencia clara «esta enfocada a la mujer actual, una mujer trabajadora que se mueve, que no para desde que se levanta hasta que llega a casa por la noche, que tiene que trabajar, llevar la casa y la familia y que tiene que estar vestida con una ropa cómoda, para cualquier ocasión y que pueda llevar puesta desde por la mañana hasta por la noche». Práctica, sencilla pero elegante, cómoda pero sofisticada, si es que su propio nombre lo dice: Pepa Habernau.