Un templo de Sevilla ha sido hoy reconocido como el mejor del mundo, desde el punto de vista arquitectónico, del año 2014.

No, no piense en líneas barrocas, esas que tanto definen lo eclesial hispalense. Olvídese de ojivas y pináculos. Tampoco busque respuesta en el Casco Antiguo, pues sus muros recogen la palabra de Dios donde casi la ciudad termina. Donde nuevos barrios han ido emergiendo en los últimos años, al amparo de su parroquia: la Ascensión del Señor.

Hablamos de la iglesia de la calle Sendai, en la barriada del Polígono Aeropuerto, un templo de estilo contemporáneo que es, al mismo tiempo, sofisticado y minimalista.

«Un edificio generado desde las premisas de economía y sostenibilidad, un proyecto sencillo y eficaz que a su vez dote al barrio de una seña de identidad». Son las palabras de los arquitectos que han llevado a cabo esta obra, el sevillano Salvador Cejudo y Joaquín Pérez-Goicoechea, de AGi Architects, proyecto que ha resultado vencedor en el World Architecture Festival (WAF 2014) como mejor construcción religiosa.

Espacioso y luminoso interior, el de la iglesia de la Ascensión del Señor / Miguel de Guzmán

Espacioso y luminoso interior del templo, donde se aprecia la asimetría en las líneas / Fotografía Miguel de Guzmán

Aunque el flamante espacio fuese consagrado en septiembre de 2013, lo que le hacía optar al galardón mundial en la presente edición, realmente es el culmen de un centro parroquial con quince años de trayectoria. Un lugar con salas para la catequésis, labor asistencial y celebración de eucaristía, pero sin un templo en sí mismo.

«Pusimos el proyecto de la iglesia en marcha tras resultar vencedores en un concurso convocado por la Archidiócesis de Sevilla en el año 2010. Teníamos clara la importancia no sólo de la calidad del espacio arquitectónico religioso para el desarrollo de la liturgia, sino de la capacidad de estos espacios representativos para cambiar nuestra sociedad», explican desde AGi, conscientes del papel del templo en un barrio que puede albergar potencialmente a 20.000 habitantes en un futuro próximo.

Detalle de la cubierta / Miguel de Guzmán

La torre-campanario / Miguel de Guzmán

Ciudadanos que necesitarán consejo, apoyo y relaciones interpersonales. El servicio a la comunidad fue la premisa a la hora de trazar el diseño.

En ese sentido, «trabajamos con conceptos más abstractos como pueden ser la luz como sistema de transmisión de información, la materialidad de los objetos, las oportunidades de interrelación entre espacio público y privado…», explican los profesionales.

Pero al mismo tiempo buscaban que fuera un icono, un símbolo con el que los vecinos se identifiquen, «combatiendo la sensación de desarraigo presente en las áreas de expansión periférica».

Y en ese aspecto la gran protagonista es la cubierta, no sólo en lo formal, sino también en lo funcional, pues con sus pliegues identifica los distintos espacios con cada aspecto de la liturgia.

Objetivo y cambios

Todo proyecto sufre modificaciones. En este caso la crisis económica obligó a reducir la superficie de la torre-campanario, que hubiera albergado espacio para el coro y un cambio en la percepción luminosa.

Pero también otros factores, como el vandalismo, han llevado a cerrar el recinto, planteado inicialmente como un espacio abierto. «Curiosamente se ha creado un patio que favorece la interrelación de los fieles, pero nos encantaría que en un futuro esa gran cancela permaneciera siempre abierta», explican desde AGi.

Panorámica completa del exterior del templo de la barriada Polígono Aeropuerto / Miguel de Guzmán

Panorámica completa del exterior del templo de la barriada Polígono Aeropuerto / Miguel de Guzmán

Visión internacional, novedosa y fundamentada. Con estas bazas concurrían al WAF 2014, donde han medido talento y ejecución con otros templos de Israel, Holanda y Singapur, país anfitrión del evento, siendo finalmente el proyecto vencedor.

En el festival, que mide la excelencia arquitectónica, compiten profesionales de hasta 40 países. El último paso llegará este viernes, fecha en que los vencedores de las 30 categorías de que consta el evento vuelvan a presentar su proyecto para convertirse en el «Edificio del año».

Sevilla, ciudad religiosa infinita, cuenta desde hoy entre su «nómina» con el templo contemporáneo más valorado del mundo. Aunque el premio llegó hace tiempo. En forma de un espacio único que a diario disfruta la feligresía del Polígono Aeropuerto.