Apellidada García Poó es evidente que Macarena trae el bordado en oro en la sangre, así que no cabe la menor duda de que esta joven es la perfecta monitora del taller del distrito Este-Alcosa-Torreblanca.

En la sede de la hermandad del Divino Perdón, para los que no la ubiquen está situada en los llamados comerciales viejos, diez alumnos muy aventajados tejen oro. Se trata de una técnica que se remonta años y años atrás, Macarena García nació con ella y pronto mostró su interés «siempre había hecho mis pinitos pero a los 15 años me lo tomé en serio y aprendí, y aunque soy maestra cada vez que puedo me meto en el taller con mis padres y les ayudo».

«No tiene nada que ver con el bordado de hilo. Aquí se necesita fuerza y sobre todo minuciosidad. Requiere mucho trabajo y se realiza con lentitud. Es muy diferente tejer en hilo de oro e hilo de coser» explica Macarena. En el taller, los que llevan poco tiempo bordan su nombre y los que repiten, están bordando una salla para María Santísima de la Purísima Concepción. «En octubre se me ocurrió que los que repetían y ya sabían diferenciar puntos, podrían hacer una salla a la virgen. Lo están haciendo estupendamente, es un trabajo lento, creo que estará terminado para los cultos de la Virgen».

Licenciada en historia y profesora en las Salesianas de Utrera, Macarena nació viendo tejer y amó esta profesión desde muy pequeña. Basta con hablar con ella diez minutos para darse cuenta de que esto no es un mero oficio, sino una verdadera afición «a mi me encanta tejer, siempre que puedo me meto en el taller», cuenta Macarena. De este modo, esta pasión ha sido transmitida a sus alumnos los cuales, tanto los que repiten como los nuevos, han descubierto un amor oculto por el bordado «yo siempre he sido adminitistrativa, ahora estoy parada y desde que vine a la primera clase me he dado cuenta de que esta es mi verdadera vocación, es a esto a lo que me quiero dedicar» contaba una de las alumnas.

Con este taller el distrito Este-Alcosa-Torreblanca ofrece la posibilidad de aprender un arte tan arraigado en nuestra Andalucía, de la mano de una García Poó, «casi ná». Así que a estar muy pendiente de este grupo de tejedores que dentro de unos meses harán público su salla en una ofrenda a la Virgen de la Purísima Concepción, será allí cuando se vea el verdadero trabajo que esconde el bordado en oro.